Los Reyes Magos, más magos que nunca

Los Reyes Magos, más magos que nunca

Primer trimestre escolar de 2020. Vuelta a los colegios. Horizonte borrascoso, pronósticos no muy halagüeños… Y en medio de tanta incertidumbre, en medio de tanta medida de prevención higiénico-sanitaria, en medio de tanta vivencia extraña, diferente y nueva… surgen, como necesidad, las propuestas solidarias, de cuidado del otro, de dedicación de tiempo y vida a los que están peor que nosotros.

En el colegio Montpellier de Madrid, acompañados por Carlos Alcaraz y Lorenzo Sánchez, un grupo de jóvenes de 2º de Bachillerato, se plantean y nos piden formas de poder ayudar, de poder contribuir, de poder construir. Y entre devaneo y devaneo, deciden participar en una campaña de recogida de dinero para ayudar a los Magos de Oriente en su labor de que ningún niño se quede sin regalos en estas fechas. Estos jóvenes dedican su tiempo, que es dedicar la vida, a niños que no conocen, que aún no conocen. Consiguen una sustanciosa cantidad de dinero y, contratados por los Reyes Magos, trabajan como pajes para el reparto de juguetes, principalmente en barrios pobres. Como buenos pajes y emisarios, primero reciben las cartas de los niños con peticiones diversas, de todo tipo, como la vida misma.

Y cuál es su sorpresa al leer una carta, de una de estas niñas, que se llamará, por ejemplo, Olga. La pequeña pide, en su escrito a los Magos de Oriente, que el dinero que está reservado para sus regalos lo usen para darle la felicidad a niños que lo necesiten más que ella. Y concluye su carta con un “Feliz Navidad”. ¡Guau! ¡Qué lección de vida! El mundo necesita más “Olgas”, necesita más personas dedicadas al cuidado del otro, al pensamiento en el otro… por encima incluso de las propias carencias, de las propias necesidades. ¡Qué gran regalo nos ha hecho esta niña!

Alguno de estos jóvenes voluntarios lo cuenta así:

Irene Sebastián: “Somos parte de un todo y, por ello, pienso que tenemos que intentar contribuir de la manera que podamos a que nuestra sociedad y nuestro planeta funcionen lo mejor posible. Hacer voluntariado es una forma de aportar nuestro granito de arena a este mundo y es muy emocionante, existen miles de oportunidades diferentes de voluntariado. Este es mi tercer año siendo voluntaria y tras participar en varios proyectos, estas Navidades me he involucrado (junto con unos amigos) en la campaña de los Reyes Magos de la asociación Nazaret. Es una iniciativa preciosa ya que la recompensa es la ilusión y la alegría de cientos peques el día de Reyes. Es una experiencia muy gratificante que consigue contagiarte de entusiasmo al mismo tiempo que te permite ser solidario con los demás”.

Mario Peláez: “Se nos presentó esta campaña de la forma más discreta posible, y en cuanto nos planteamos lo que podía suponer aquello nos entraron muchas ganas de participar. Hubo dos cosas que me sorprendieron mucho: la primera fue la cantidad de gente que estuvo dispuesta a colaborar aportando algo de dinero de forma voluntaria, y la segunda fue la cantidad de niños que en estas fechas no recibirían nada de no ser por asociaciones como Nazaret. Estoy muy agradecido por haber podido participar en esta campaña y espero poder volver a hacerlo en un futuro”.

Ágata Pérez: “Ha sido muy especial poder colaborar en esta campaña. La verdad es que mientras lo hacíamos parecía que estábamos en la Fábrica de Juguetes de los Reyes Magos. En el local donde los almacenábamos había una gran cantidad de regalos y era muy ilusionante pensar que cada uno de ellos iría destinado a hacer feliz a un niño diferente. A su vez, saber que había más de 500 regalos implicaba que más de 500 niños de esa asociación estaban pasando por circunstancias difíciles. Podíamos leer sus cartas y había desde niños que pedían juguetes más comunes hasta niños que simplemente querían algo de ropa o incluso su uniforme del colegio o unas gafas graduadas, porque no podían permitírselas. Gracias a esta experiencia he aprendido a valorar aún más lo que tengo y a apreciar lo gratificante que es ayudar a los demás”.

Poco más que añadir, poco más que decir. Sobran las palabras. Solo la solidaridad nos salvará, nos sanará, de las secuelas de una situación que nos ha vuelto la vida del revés. ¡Gracias chicos!

Dori Díaz Montejo
Colegio Montpellier de Madrid
Fundación Educativa Franciscanas de Montpellier

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