Elevada su desfachatez a la enésima potencia,
Unida va al Sánchez, física y mentalmente,
De tal modo que, cuando hace acto de presencia,
Con tan dañina substancia lo confunde la gente,
Con tan triste resignación como benevolencia;
Habla con tal aversión de la corrupción ajena,
Que da a entender que él está libre de pecado,
Sabiendo que la suya es una larga cadena,
Con las argollas de esta entidad, de tal grado,
Que, a quien no le dan asco y náuseas, le dan pena;
A su lado son: el Rey Felón, el Bobo de Coria,
Y el vil Zapatero, un montón de oxidada escoria;
Él es más: él sigue dándole vueltas a la noria,
-A tope todos los canjilones-, de su memoria,
Feliz porque la desfachatez es … ¡su gran victoria!.

