Este martes, 28 de enero de 2014, Hermann Tertsch publica en ABC una columna titulada ‘La jornada nefasta’, en la que arranca diciendo:
Cuando se sufre una jornada terrorífica en la que todo parece salirle a uno mal, lo más fácil es echar la culpa a la fatalidad o al prójimo. Pero lo cierto es que la concatenación de reveses que ayer tuvo que encajar el Partido Popular en el plazo de pocas horas se debe en gran medida a culpas propias.
Añade que:
Nada más cruzar el ecuador de la legislatura, ese sistema tan adecuado al carácter del presidente ha quedado agotado. Evitar conflictos ya no es una estrategia. Es un suicidio a plazos. La izquierda, que le niega tanto el derecho a gobernar como el derecho a legislar a la mayoría, ha cobrado pieza. Piezas ya. Y le gusta
Y concluye:
Si a un Gobierno con mayoría absoluta le ganan todos los pulsos desde la calle y al mismo tiempo se le abre una vía de fuga de militantes, cabe sugerir que no utiliza sus fuerzas de la manera más conveniente

