Editorial de 'ABC'

Los dirigentes nacionalistas, tan proclives al martirologio en sus mítines, se ponen de perfil cuando un juez los interroga

Los dirigentes nacionalistas, tan proclives al martirologio en sus mítines, se ponen de perfil cuando un juez los interroga

Titula ‘ABC‘ su editorial este 14 de octubre de 2015 «Ataque a la Justicia en Cataluña» y reflexiona sobre las presiones que están ejerciendo Artur Mas y los independentistas sobre los jueces catalanes:

LAS concentraciones celebradas ayer ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña mientras declaraban como imputadas la consejera de Educación Irene Rigau y la exvicepresidenta Joana Ortega son la antesala de los actos de presión sobre los jueces convocados con motivo de la declaración que mañana prestará Artur Mas ante el mismo tribunal. La Sala de Gobierno del TSJ catalán no dudó en calificar la manifestación ante su sede como «un ataque directo y sin paliativos a la independencia judicial, poniendo en entredicho uno de los fundamentos esenciales del Estado Constitucional».

Y sigue:

Esta es la vertiente agitadora y antidemocrática con la que el nacionalismo engorda a la izquierda separatista más radical, como la CUP. Si quienes gobiernan Cataluña la entregan a la algarada callejera para coaccionar a los jueces, lo lógico es que salgan ganando los antisistema que quieren derribar el sistema democrático.

Continua:

Tanto Rigau como Ortega se escudaron en un guión compartido de excusas leguleyas y soflamas políticas. Ninguna tuvo conciencia de desobedecer al Tribunal Constitucional ni sabía qué actos tenía que impedir, pero lo cierto es que ambas, y el resto de imputados, con Artur Mas a la cabeza, hicieron todo lo necesario para poner los recursos de la Generalitat -colegios públicos, página web, etcétera- a disposición de los aparentes organizadores del 9-N.

Añade:

Es llamativo que estos dirigentes nacionalistas, tan proclives al martirologio en sus mítines, se pongan de perfil cuando un juez los interroga y en vez de asumir que desobedecieron a conciencia al TC -lo que ante su público les daría cierto aire heroico- busquen ahora coartadas fáciles. La primera de ellas consiste en esconderse tras los «voluntarios» que organizaron el 9-N.

Y concluye:

De voluntarios, nada. Fueron testaferros de Artur Mas y sus consejeros para que pusieran la cara que ellos no se atrevían a dar. Hay que confiar en que la percepción de los magistrados del TSJ no quede contaminada por estos actos de coacción callejera ni por las ceremonias de confusión que están practicando los imputados. Es necesario que las instituciones del Estado reaccionen, porque en Cataluña se está produciendo un inaceptable ataque a la Justicia.

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