Federico Jiménez Losantos

¿Defiende Pablo Iglesias al antisemita Zapata, a la asaltacapillas Maestre, al guillotinador Soto?

¿Defiende Pablo Iglesias al antisemita Zapata, a la asaltacapillas Maestre, al guillotinador Soto?
Federico Jiménez Losantos. PD

Titula Federico Jiménez Losantos su columna en ‘El Mundo’ como «La fiesta de Roures» y cuenta ahí cómo fue la fiesta del magnate Jaume Roures y el invitado especial que tuvo, Pablo Iglesias:

Pablo Inglesias no puede ir a la Fiesta Nacional del 12 de Octubre porque tiene que trabajar durísimamente en defensa de los intereses de la gente. De su gente, se entiende: a los okupas de Patio Maravillas, la banda de enemigos de la propiedad privada acaudillada por el antisemita Zapata -ya saben, el del chiste: cómo caben cinco millones de judíos en un 600, en el cenicero, ja, ja-, el Ayuntamiento de Madrid okupado por Podemos gracias al PSOE -fue el PP el que ganó las elecciones- les ofrece varios edificios singulares donde alojarse con luz y demás gastos pagados para que elijan. Pero Inmobiliarias Iglesias no va al Parlamento Europeo, cuando va llega tarde y a los actos del 12 de Octubre no fue porque estaba ocupadísimo, dicen, defendiendo a la gente.

Apunta con ironía:

¿A qué gente? ¿Al antisemita Zapata, a la asaltacapillas Maestre, al guillotinador Soto, al hirsuto hacendista Sánchez Mato, que, tras su feliz experiencia hundiendo empresas ERE que ERE, aspira a que la deuda de Madrid sea declarada bono basura? También, pero además y sobre todo a la gente necesitada como Jaume Roures, el multimillonario comunista para el que, con Barroso y demás, creó Zapatero la Sexta, el otro de Al Jazeera, el plutócrata instalado en la dictadura de Qatar, el dueño de Mediapro, el que a través de Liquid Media controla La sexta noche, Al rojo vivo y otras exquisiteces rojísimas, el que creó Público y tras regalar un domingo Elcapital a los espantados lectores, lo cerró.

Y remacha:

Pero Roures, solidario separatista catalán, celebró su cumpleaños en un palacete de la Castellana, cerca del lugar que no quiso pisar Pablo para no enlodar sus oídos con la «cutre pachanga fachosa» (así llamó al Himno Nacional escribiendo de baloncesto en rebelión.org) y a esa fiesta sí acudió Iglesias con su socio Monedero. Bastó que el nuevo Jesús del Gran Telepoder juntara sus labios de níspero y silbara bajito para que le dejaran presumir, como a Colón en Barcelona, de indígenas al pesto e ideólogos cangrejo. A la fiesta de Roures, el que quiere encalomarle a precio de oro la Copa de Europa a Telefónica y exhibe musculito político, sí fue Pablo. Pero es que la cena la servía el Celler de Can Roca, nada que ver con la cutrez del vino español tras la ofrenda a los Caídos y el desfile militar. ¡Vas a comparar! Una es gente; otra, gentuza.

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