Jesús Millán Muñoz

¿La crisis de los intelectuales en Hispania?

¿La crisis de los intelectuales en Hispania?
Jesús Millán Muñoz. PD

Entre los diferentes sectores y vectores de la crisis que estamos sufriendo, crisis moral, crisis económica, crisis social, crisis política, crisis espiritual-religiosa, una de ellas es la crisis de los intelectuales?

¿Salvo excepciones no hay una clase intelectual, en sentido estricto? ¿Una clase o estrato intelectual que tenga valor y libertad interior y exterior y no sea castigado, ni sancionado por analizar la realidad y las realidades?

¿Los intelectuales en sus diversas especialidades, ciencias sociales, artistas, escritores, literatos, pensadores, teólogos, filósofos no se atreven a escribir e indicar lo que perciben y lo que ven, las preguntas y las posibles respuestas, acierten o se equivoquen…?

¿Y una sociedad con una especie de multicrisis no puede llegar a resolverla si no existe un estamento social, serio y profundo, a nivel intelectual que intervenga en su solución?

1. Se puede definir intelectual aquella persona o personas que se dedican al análisis de la realidad. Actualmente la realidad se analizaría apoyándose en todos los saberes (ciencias naturales, ciencias sociales, ciencias matemáticas, filosofía, artes-estética, literatura, teologías-religiones, tecnologías-técnicas…). Especialmente ciencias sociales (economía, política, derecho, historia, etc.), filosofía, artes-literatura, periodistas…

¿Pero la pregunta sigue en pie hoy en la Piel de Toro, se sufre una enorme crisis de intelectuales, que tengan suficiente grado de libertad y de voluntad y de valor para expresar lo que creen es la realidad…? ¿Si cien grandes catedráticos de España, por ejemplo, en economía, crearán un documento de veinte páginas sobre la realidad de la economía, no lo que queremos que sea, no lo que podemos creer, no lo que deseamos que sea, sino lo que es, y después las posibles soluciones, según su parecer…? ¿No sería una gran ayuda e incentivo para el pensamiento, la realidad, para entendernos, para la racionalidad…? ¿Y lo mismo otros especialistas…?

¿No nos engañemos los intelectuales, entendiendo como un sector o estamento muy amplio, tiene en el fondo miedo y tiene temor basado en la realidad y en la historia? ¿Se les han cerrado demasiadas puertas, sean en los mundos académicos, sean en los mundos sociales, y si volvemos a la historia más tardía de hace ochenta años, muchos terminaron en las paredes del paredón? ¿Por tanto, son los grandes observadores, que hablan en círculos cerrados y de amistades y de familia pero apenas se atreven a expresar sus opiniones e ideas y razones y argumentos y hechos y datos en la vida pública…? ¿Más en unos tiempos tan convulsos que no se sabe lo que va a suceder…?

2. Es más en estos tiempos de crisis muchos se han preguntado, preguntas similares a ésta, ¿dónde estaban los cientos de miles de economistas, licenciados, dedicados a la enseñanza, a la empresa grande y mediana, es que ni el cinco por ciento previeron la enorme crisis que se nos avecinaba…? ¿No tuvieron el valor de escribir y redactar informes, de publicarlos en Internet, o si lo hubiesen hecho sus vidas profesionales habrían sido rotas o ralentizadas? ¿Pero lo mismo que se aplica a los economistas, a los teóricos de la política, a los sociólogos, a los filósofos, los teólogos, los moralistas, a los estetas sean de las artes o de la literatura, etc.? ¿Acaso es que no existe el invento de Internet, y no inventaron los antiguos el invento de los seudónimos…?

¿Dónde el parecer de docenas de exministros, cientos de exdiputados y exsenadores, que aún que estén ya con una edad avanzada, no podrían darnos ideas y sugerencias y realidades teóricas y prácticas, cientos de exconsejeros regionales, cientos de altos excargos de la administración política,

¿No estamos hablando del gran intelectual sea Sartre, sea Unamuno o sea Ortega y Gasset, que también los necesitaríamos, sino la clase o el estamento de los intelectuales, entendiéndolos en sentido amplio…? ¿Dónde están, salvando excepciones, están escondidos, han desaparecido, los análisis que se realizan en sus departamentos, quedan diríamos para unas elites de sus mismos especialistas y no se hacen versiones para el gran público…? ¿Con más de setenta universidades públicas y privadas en España, con miles de profesores en activo en todas las ciencias sociales, humanidades, artes, filosofía, etc.? ¿Dónde está su voz y su análisis serio y profundo, sus análisis científicos adaptados a todos los entendimientos, que nos podrían dar luz…?

¿Seguimos creyendo, quizás sea una cuestión de fe o creencia, que si todo el mundo acepta que fallezca su padre o su madre, por ley natural de vida, cómo no vamos a aceptar las crisis sociales y económicas y políticas y morales y de todo tipo, si se nos explican las razones, motivos, causas, y nos indican las soluciones, aunque sean muy duras y graves…? ¿Pero nos las tienen que indicar…? ¿Qué hablen los que saben, que hablen los especialistas y los expertos, y que se callen tantos aficionados, tantos que solo dicen lo que quiere oír una gran mayoría, porque viven en la angustia y en la desesperación…? ¿Qué callen tantos ideólogos y tantos comedores de cerebros y tantos con tantas bilis en el alma, o que hablen también pero que sepamos lo que son? ¿Pero la realidad es la realidad, y la verdad de la realidad es la que nos puede sacar de la enfermedad y de la muerte, y la falsedad y la demagogia la que nos llevará a mayor grado de enfermedad…? ¿Somos un enfermo grave a nivel social, político, económico, moral, etc., pero o sanamos o nos volvemos enfermos crónicos sin saber muy bien en qué y cómo puede terminar esto…? ¿Porque la cronicidad puede ser cada vez más profunda…, acaso no nos damos cuenta que es esto lo que nos estamos jugando…? ¿Qué el futuro sea aún peor que el presente…?

Entendemos perfectamente que el mundo moderno actual ha cambiado, la enorme cantidad de ciencias y saberes, nadie puede manejar y controlar mínimamente todos; los cambios en los modelos socioeconómicos y de la industria cultural; los cambios sociales en multitud de aspectos. Quizás el intelectual clásico que ha imperado desde la ilustración se haya visto mermado… Pero aunque el intelectual hoy, sea una figura reducida y mermada, el experto y el científico social y el especialista tiene un enorme valor, al menos se sigue considerando así, y por tanto, estas figuras en multitud de campos, podrían dar mucha luz a las cuestiones a analizar y a las cuestiones de la realidad. Solo deben animarse y ser invitados en los medios sociales a decir y expresar sus opiniones… ¿Cuántas tertulias existen en los medios de comunicación, cuántos artículos en los medios de difusión, cuántos expertos en los mass media que de forma rutinaria estén diciendo o escribiendo sus ideas y sus saberes…? ¿Si hay una tertulia televisiva, por ejemplo, de seis personas, además de dos o tres periodistas, de un profesional electo de la política, por qué no uno o dos especialistas en ciencias sociales, unas veces, historiadores, otras economistas, otras sociólogos, otros juristas, etc.? ¿Lo mismo en artículos periodísticos y en entrevistas, etc.?

¿Tenemos que pensar que la censura al intelectual y la autocensura, puede ser de muchas clases y tipos y formas y motivos y causas…? ¿No hablamos del gran intelectual y del gran Premio Nóbel, sino diríamos a las miríadas de pequeños y medianos y grandes intelectuales que pueden existir…? ¿Tendríamos que preguntarnos si, por unas razones o por otras, se ha ido cercenando los caminos a unos y a otros, según regiones, según ideologías o supuestas ideologías, incluso por aversiones personales a determinadas personas…? ¿Habría que hacerse muchas preguntas en este sentido…, y muchas carreras profesionales, artísticas, literarias, científicas, académicas han quedado cercenadas en mayor o menor grado, debido a multitud de factores o variables externos a los intelectuales, a esas personas concretas de carne y hueso…? ¿Ya que no deberíamos olvidar que el intelectual no es solo las grandes figuras a nivel nacional o internacional, sino intelectuales en los círculos locales, provinciales, regionales, nacionales e internacionales…? ¿¡Cada uno o cada una en sus esferas…!?

¿Los que creemos en el consenso, no en el enfrentamiento, en la armonización de estamentos y clases sociales e ideologías, todos mirando a un fin, la prosperidad de un país o de una sociedad, el aumento de riqueza, de riqueza en todos los sentidos, y la paz? ¿Porque la paz es lo único que puede permitir el progreso…? ¿Un ser humano está formado por distintos órganos, pero todos colaboran en un fin, en una unidad, pues lo mismo creemos que es una sociedad civil, una realidad formada por multitud de órganos, que tienen que colaborar en buscar unos puntos de progreso, riqueza, paz para el futuro…? ¿El famoso lema norteamericano de su Constitución, parafraseando «el derecho de todo hombre a la felicidad», a su pequeña felicidad añadiría yo?

Solo pediría a los poderes fácticos e institucionales, a los poderes económicos, a los poderes políticos, a los poderes sociales, a los poderes de los medios de comunicación que permitan que dejen que entren a torear en más cantidad a los intelectuales, a los expertos, a los científicos sociales, a los filósofos…, y que ellos con su saber nos den sus soluciones, sus preguntas…

3. A mi corto entender, una de las crisis más profundas que está sufriendo la sociedad hispánica es la crisis de intelectuales. Intelectuales que tengan conocimientos, libertad, voluntad, medios para expresar sus opiniones e ideas y teorías y conceptos y datos. Hoy, hoy en el peor de los casos al menos existen las redes sociales, por lo tanto, nadie tiene por qué estar silenciado… solo recordar la famosa, real o supuesta anécdota, que ya he indicado varias veces, cuándo a De Gaulle le aconsejaron que metiese en la cárcel a Sartre, y parece ser que contestó «cómo voy a meter en la cárcel a Voltaire». Creo que esta es la clave y este es el problema histórico de Celtiberia. Según la sombra así el árbol.

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