Jesús Millán Muñoz

El libro secreto del presidente de USA

El libro secreto del presidente de USA
Jesús Millán Muñoz. PD

Independientemente de que exista dicho libro o no exista, no cabe duda que el presidente norteamericano debe tener información de alto nivel restringida o confidencial o de alto secreto que solo él y unos cuantos manejen.

Por consecuencia, debemos derivar-inducir, que el resto de presidentes, en sus ámbitos, le sucederá lo mismo, en mayor o menor medida.

1. Podríamos indicar como principio, y en parte como evidencia, cuándo se va subiendo y ascendiendo en la escala política del poder, se van teniendo más niveles de información, y por consecuencia, más restricción-selección de datos para unos cuantos. Es evidente que un alcalde de un municipio, tiene una información más veraz que el ciudadano medio. Y ascendiendo la escalera del poder aún más.

Segundo, se denomine libro secreto, como en la supuesta hipótesis de Estados Unidos, o sea un maletín con informes que se van transmitiendo de un presidente a otro, es evidente que el Máximo Representante Político de un territorio-sociedad-país-Estado tiene información y datos que la inmensa mayoría de cargos inferiores no manejan, no conocen. Ni tampoco el pueblo.

Tercero, parto de la concepción, que existe una escala de conocimiento, desde el ciudadano, pasando por cargos intermedios políticos, cargos altos políticos, y máximos responsables, y al final, la cabeza máxima del Poder en ese ámbito territorial, léase Estados Unidos o cualquier otro Estado, por lo cual, sus conocimientos serán sobre el mundo, o léase el representante máximo de un país-territorio de cincuenta millones de habitantes o de quinientos millones, una potencia mundial o un país-Estado del mal llamado Tercer Mundo.

Cuarto, el conocimiento en un doble sentido, datos-hechos-observaciones, y análisis-concepciones-interpretaciones de esos datos. Es decir, en este doble ámbito. Por lo cual, podríamos indicar que el ciudadano medio de una sociedad, puede conocer, por poner una cifra el treinta por ciento de ambas realidades conceptuales, el ciudadano más informado, quizás no llegue al cuarenta o cincuenta por ciento, y así se va ascendiendo en la escala. Quizás, ni siquiera el presidente de un Estado de tamaño medio conoce el noventa por ciento. Menos aún en y del mundo.

2. Personalmente como persona de carne y hueso y nervios, parafraseando a Unamuno, no creo que conozca más del cuarenta por ciento de datos-hechos de la realidad sociopolítica y de otras temáticas, ni tampoco a nivel conceptual de interpretación de esos datos-hechos-observaciones, con las metodologías científico social, y demás instrumentos de análisis. (Quizás, estimado lector, no encontrará a ningún comentarista de artículos de opinión, ser tan sincero y tan cauto. Con lo cual, creo que agradecerá, estas palabras y esta sinceridad, en un mundo que cualquiera, cuando abre su boca parece que es omnímodo y omnipotente en su saber y, quizás valorará en su justa medida este artículos y todos los demás que he ido publicando). Por tanto, nos tenemos que enfrentar al menos, a ciertos análisis de la cuestión:

– Las máximas Personas que representen el Máximo Poder en una sociedad-país-Estado tienen sobre sus cabezas-conciencia-carnes, una responsabilidad que pocos seres humanos llevan y soportan a esa escala. Por tanto, tienen que manejar un poder y un Poder enorme. No es omnímodo, porque en las sociedades occidentales el poder está fragmentado, o el famoso principio «del equilibrio del poder».

Por tanto, de aquí nacen multitud de derivaciones teórico y prácticas, entre otras, la ciudadanía-sociedad-territorio-Estado, sea mayor o menor, con más sombra en el mundo o con menos, merecemos que dicha Persona Máxima tenga unas mínimas facultades y una cantidad suficiente de conocimiento y una mínima moral-ética, una personalidad-carácter equilibrado, una capacidad suficiente de gestionar bien el poder, para utilizar con responsabilidad el Poder y el poder que va a disponer, incluso en las sociedades occidentales, con ámbitos de estructuras compartidas de poder.

Dicho de otro modo, lo que en otros artículos he indicado, de forma sistemática y fragmentaria, entre otros principios, «primero, una experiencia de responsabilidad de gestión política del Candidato Máximo, que haya sido creciente a lo largo de varias décadas». El Máximo Representante de un Estado ha debido irse formando, no ya desde la cuna, como en las monarquías, pero si desde una determinada edad, e ir pasando por cargos sucesivos y amplios, a lo largo de veinte o treinta años… Otra variable y necesidad es que dicho futuro o presunto o electo presidente tiene que tener un nivel psicológico moral, suficientemente organizado y sano. Es difícil esta concepción, pero necesaria. Al final, existirán muchos datos restringidos, muchos consejeros y muchos asesores, pero en todo, recordando de alguna manera a Hegel, al final, en toda entidad social, existen dos o tres bandos, en toda decisión o tema o cuestión, existen dos o tres opciones o posibilidades. Y es el Máximo Representante Político, en cada ámbito, el que toma una decisión o una opción, o toma otra…

Dicho sencillamente, docenas o cientos de millones de personas dependen de esa decisión, en mayor o menor medida.

– Por otro lado, el pueblo y la ciudadanía de una sociedad-Estado, debe saber, que quizás, cuándo un Máximo Responsable de esa entidad sociopolítica-estatal, es elegido y ha sido refrendado y tiene dicho poder-Poder, conoce datos y concepciones y situaciones que los demás, quizás, ni siquiera somos capaces de prever-presentir-prevenir, por lo cual, al menos, en los sistemas democráticos occidentales, y con Personas-Presidentes que han demostrado en sus hechos y en sus palabras, durante años, que tienen sentido común, prudencia, sentido de la responsabilidad, y equilibrio psicomoral suficiente. Tenemos que a dichas personas darles nuestro otorgamiento, no digo nuestra obediencia, pero si ser conscientes, que quizás, multitud de opciones que toman, no es por puros intereses de ellos mismos o de sus partidos políticos o de sus ideologías, sino por y para el bien común y general. Pero nosotros, no tenemos que saber todas las condiciones-circunstancias-hechos-datos-interpretaciones. Al menos, siempre que sean razonables-racionales dichas «soluciones o respuestas».

Pensar que la clase-estrato político es «perversa y mala y, que responde a solo intereses ocultos». Creo que ese pensamiento o forma conceptual es un error para toda la sociedad. Con consecuencias nefastas para toda la sociedad y para el mismo Estado. Tenemos y debemos los ciudadanos y el pueblo tener confianza, racional y mesurada, pero confianza en nuestros cargos políticos máximos y en los intermedios y bajos. Para equilibrar dicho poder, existen multitud de entidades en la sociedad, desde la clase intelectual, el periodismo, los diversos poderes estatales, los poderes económicos, poderes ideológicos de todo tipo, la estructura del Estado con diferencias, en mayor o menor medida, siguiendo a los Ilustrados de hace dos siglos, etc.

– Si es verdad, como se indica que Truman, vicepresidente norteamericano desconocía que se había fabricado la bomba nuclear. Esto podría ser y servir de paradigma. Si ni siquiera el vicepresidente de un Estado como Estados Unidos conocía ese dato, enmarcados en una guerra mundial dicha sociedad-país-Estado, cuánto aún desconocería antes de ser presidente que nunca sabremos.

Pero no estamos aquí hablando de la historia de USA, sino que analógicamente, y en la medida de las diferencias y de distintos parámetros, esto mismo sucederá en el resto de todas las sociedades y Estados, incluido nuestra España o Piel de Toro o Celtiberia o Hispania.

O dicho de otro modo, que cada «poder dentro del Estado», puede que maneje una cantidad de información restringida, pero que el Máximo Responsable de dicha Sociedad-Estado, maneja, la interpretación y conexión de toda esa información restringida, más otra información o concepciones reales y prácticas y teóricas, que van heredando de un presidente a otro…

Y todo ello está sobre los hombros de una persona de carne y hueso. Y toda esa información, no solo que ni siquiera la alta cúpula o elite política, conoce o solo conoce en parte y de forma fragmentaria, sino que el Máximo Responsable, no puede decirla, ni cuándo la tiene, ni cuándo lleva esa carga, ni después… Es decir, ni siquiera puede defenderse totalmente, porque no puede decir todos los datos, informaciones, interpretaciones, ni cuándo está ejerciendo el Poder-poder, ni después…

3. Por lo cual, ya que esto es un simple artículo de opinión, que daría para varias docenas de páginas, hay que plantear varios enunciados y preguntas: Primero, hay que tener más respeto al Máximo Representante Político o Presidente de Gobierno, siempre que haya sido elegido de forma democrática y según la legislación vigente.

Segundo, hay que procurar que las Personas que puedan llegar a ese nivel de poder-Poder y de Responsabilidad, sean personas que psicológica y moralmente sean equilibradas, que tengan una edad suficiente mínima, que hayan pasado por distintos cargos políticos de responsabilidad en los últimos veinte o treinta años, para que la sociedad pueda ir reconociendo que han sido capaces de superar los diferentes dialécticas y situaciones y tentaciones y problemas.

Cuarto, si es posible, que tenga una experiencia-vital-existencial, como la mayoría de los ciudadanos, es decir, tengan familia e hijos, habría que recordar aquí, por si a alguien le parece extraña esta circunstancia o exigencia, recuerde la famosa crisis de los misiles entre Kennedy y Kruschev y, como influyeron sus respectivas familias en la solución…

Y por último, que tengamos la convicción-conciencia, que el Máximo Responsable, ante presiones enormes, internas y externas, con responsabilidad, con prudencia, con racionalidad, utilizará todo su poder para el bien general y común, que es para lo que está y ha sido elegido, y por tanto, tener la convicción la sociedad que no va a embarcar al país en experimentos sociopolíticos, que será Responsable y responsable en todos los sentidos del término, y que ha demostrado tener suficiente equilibrio psicológico y moral a lo largo de su vida política. Y esto es aplicable, creo aquí y a diez mil kilómetros de aquí. Paz y bien.

http://soliloquios.blogia.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído