La Marea de Pérez Henares

Una vieja deuda

Hoy viernes, día 9, desde las 19 a las 21 h, firmaré en la Feria del Libro de Madrid (caseta 344). Además de El Rey Pequeño y de la Saga Prehistorica, de Nublares estará tambien este libro, recientemente reditado libro por el que siento particular devoción: LA MIRADA DEL LOBO. La novela que narra el ancestral momento, en el Paleolítico, en que el hombre y el lobo anudaron un vinculo tan inquebrantable que ha dado lugar a todos los perros del mundo. A todos.

Una poderosa razón y sentimiento que preside el mismo lo intenté explicar en estas líneas que hoy comparto.

UNA VIEJA DEUDA

.-Nuestro primer, y más leal, compañero

Fue el primero en acercarse a nuestro fuego, el primer aliado cuando el combate contra las bestias no tenía un seguro vencedor, fue nuestro olfato, nuestro vigía, nuestro compañero de caza. Antes de que se domesticara ningún otro animal, en el tiempo de los cazadores-recolectores del paleolítico, cuando se estaba pintando Altamira, el perro vino al hombre o el hombre buscó al perro.

Al lobo mejor dicho, porque entonces era lobo y hoy sabemos (el ADN lo ha cantado a la luna) que todos los perros, todas las razas de perros del mundo, descienden del lobo ártico y no, como se creía hasta hace poco, que la mayoría lo hacían del chacal dorado

Él fue antes que la oveja, la cabra o el buey. Mucho antes que el caballo. De esto no hace ni siquiera diez milenios. Él no fue domesticado ni estabulado para comerse a sus hijos, robarle su leche o privarlo de su lana. No. El perro fue compañero y mascota. Hoy lo sigue siendo.

No le ha ido mal del todo. Aunque fue una apuesta arriesgada el unirse a la especie más asesina y terrible que ha dado a luz la tierra. La que es capaz de matar por placer, egoísta hasta el delirio y capaz de destruir con su éxito arrollador el propio planeta que la sustenta. Es cierto que ha sufrido su ira, su abuso, su abandono y su desprecio. Ya lo creo. Lo sigue sufriendo y a veces de la manera más cruel. ¿No han de saberlo si nos han escuchado decir tantas veces que dar mala vida es dar «vida de perro»?

Pero no les menospreciemos. Han sabido, en buena medida, aplacar a la bestia humana y conseguir su tolerancia, su protección e incluso su efecto. Quizá hasta nos han vencido en un sutil juego de psicología. Han prosperado, se han diversificado en mil razas y con nosotros se han extendido y colonizado el mundo entero. Unida su suerte a la del hombre: donde éste pasa hambre y penuria, a él se le duplican las miserias, pero donde el humano vive en la opulencia, él prospera en la molicie.Su caricia, su compañía, su cercanía, son su aportación para renovar y fortalecer el vínculo de la vieja alianza a la que siempre es leal, incluso cuando unos hombres traicionan a otros hombres, cuando los despreciados han de hacer frente a “una noche de perros».

Me descifró la frase Juan Luís Arsuaga: «Los aborígenes australianos cuando una noche es muy fría aseguran que es una noche de cinco dignos porque son los que les hacen falta alrededor para entrar en calor». ¿Y es que acaso no han pasado ustedes alguna de estas noches ásperas de invierno junto a un mendigo que duerme a la intemperie apretado a sus perros? Seguro que sí, que han visto en las noches de frío y odio a los desamparados de la vida y la riqueza, prepararse a pasar las horas de oscuridad y hielo. No tienen a nadie, pero casi todos tienen a sus perros. Los únicos que les permanecen fieles en el desamparo y les dan el calor que otros humanos les niegan.

Y eso es, calor al cuerpo y al corazón, lo que siempre nos han dado. En las noches frías del alma y del cuerpo, el hombre sigue necesitando el amparo y el calor del amigo que encontró en medio de la glaciación y del hielo.
Hemos olvidado muchas cosas y de algunas otras equivocado el significado. Recuerden cuando digan: “noche de perros”, que lo que están haciendo, aunque no lo sepan, es reconociendo una vieja deuda.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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