Análisis

José Luis Suárez Rodríguez: «El Indocto Doctor Sánchez»

José Luis Suárez Rodríguez: "El Indocto Doctor Sánchez"
Pedro Sánchez, en El Objetivo de LaSexta. TV

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del Viernes 14, la portavoz del Gobierno, Isabel Celáa, se aventuró a afirmar que, tras la llegada de la democracia, el único Presidente del Gobierno de España que cuenta con el titulo de doctor es el líder socialista Pedro Sánchez. Afirmación que mantuvo ufanamente en comentarios de pasillo, jactándose de la gran preparación académica del Presidente, cuyo doctorado había merecido el premio de calificación sobresaliente «cum laude».

Pero, en otros rincones del Reino, donde se rezuma información, se ha rechazado la aseveración de la ministra de Educación: mucho antes, durante 1981 y 1982, ejerció como Primer Ministro y Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, Doctor-Ingeniero, no socialista sino representante de la derecha liberal.

En esas cunas de la Información, en cuyas fuentes históricas se bebe sabiduría, se cuenta la verdad de un relato de amaño y trampa sobre la tesis sobresaliente de Pedro Sánchez: Se trata -se dice con criterio- de un trabajo de seudo-investigación, en el que prevalece el plagio: el autor, y su equipo, fusiló, cortó-pegó, repañó y reprodujo Informes gubernamentales a mansalva, se valió de un «negro», cuya mano izquierda ignora lo que hizo su derecha; y además, el candidato hizo auto-refritos indebidos, después de haber suscrito: «Por razone obvias, no he tenido tiempo de investigar».

El humorista de ABC, «Puebla», ilustra el cotarro con una viñeta que hace historia gráfica del momento: «Cum fraude».
Y surge la gran pregunta: ¿Se resuelve la polémica cuestión como se solucionan los crucigramas difíciles, con recurso a la informática? Los programas cibernéticos aptos para testar plagios son instrumentos de comparación de textos, que actúan mecánicamente, pero adolecen de criterios de valoración inteligente: rastrean, analizan, diferencian…, pero no discurren, ni recrean, ni sustancian originalidades.

El ámbito de discernimiento de plagios es un reducto rigurosa y nuclearmente académico: son los profesores-doctores universitarios los que están preparados para distinguir la sabiduría innovadora. Porque una tesis tiene por finalidad el avance en el conocimiento científico.
A no ser que los científicos universitarios de turno no operen como tales sino como camastrones de los políticos, de los que sacan tajada. Toda la historia última de los «máster» remiten a ese negro origen; y las titulaciones de «doctor» son un apéndice fantástico del fenómeno de la ciencia, la investigación, el invento, el arte, la cultura… manipulados, resabiados, mal parados, comprados o sectariamente comprometidos con el seudo-progresismo político.

El sujeto de marras, ayudado por facultades extra naturales, actuando tentacularmente, poniendo su «calamus» de calamar apto para recibir la «tinta» que deposita el «negro» de turno, se aprestó a elaborar su tesis, favorecido por el procedimiento «calamitoso» de una universidad urgida de tener doctores. Y un proceso, serio y riguroso, que a un doctor normal le cuesta varios cursos de arduo trabajo curricular y congresual, con proyectos fatigosamente rehechos, a este «curro político», que comenzó pidiendo árnica, pronto (en 20 meses) le llegó la mermelada del premio «cum laude».

Tratándose de una mala y abultada tesina, de «breve plazo», carente de altura científica, con nivel metodológico mediocre, que solo aporta información, pero no innovación, y que fue valorada por un tribunal escogido «ad subiectum», más bien aboca a factura de un personaje indocto.

Personaje político que intenta salir del atolladero amenazando a los medios informativos: ABC, El Mundo y oK diario han sido receptores de un burofax de Pedro Sánchez conminándoles a rectificar las informaciones publicadas sobre los hechos y valoraciones suscitados por la tesis de la que es autor, anunciando que emprenderá acciones legales para defenderse de las acusaciones de plagio.

El juez que admita la querella, ¿convocará un congreso de expertos: profesores, académicos, intelectuales, para dirimir la cuestión del plagio?

Antes de llegar a eso la polémica estará fallada. Y la consecuencia, el propio Sánchez la pronosticó: «Hay países en los que se dimite por plagiar tesis» (Moción a Rajoy).
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*José Luis Suárez Rodríguez es Director de www.masespaña.es Es autor de Filosofía y Humor y Lúdica. Asesor. Analista Político.

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