¡Ay si Cervantes levantará la cabeza!

De la mal llamada Gripe Española; pasando por Wuhan, al besamanos en Los Ángeles para mayor gloria de ‘Su Sanchidad’

Militante del Partido Comunista Español y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2015 por Izquierda Unida

De la mal llamada Gripe Española; pasando por Wuhan, al besamanos en Los Ángeles para mayor gloria de 'Su Sanchidad'

Posiblemente una de las peores pandemias que han azotado a la Humanidad es la conocida con el nombre de GRIPE ESPAÑOLA. Una pandemia que se llevó por delante a entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo.

La manera en la que morían los infectados por esta gripe era terrorífica; las autopsias realizadas a los fallecidos mostraban unos pulmones endurecidos, rojos y llenos de líquido, demostraron que las víctimas morían literalmente ahogadas. Tengamos en cuenta que desde aquellos acontecimientos tan solo han pasado 100 años. Imagínense el grato recuerdo que “la marca España” dejó en el subconsciente colectivo de la Humanidad.

Pero mire usted por dónde que el primer caso registrado de GRIPE ESPAÑOLA se dio el 11 de marzo de 1918 en la base militar norteamericana de Fort Riley, Kansas, en EEUU. ¡Manda huevos!

Seis días después de aquel primer caso, los enfermos ya superaban los 522, y poco después, merced a la movilidad de tropas y los mandos, se informaba de brotes de gripe en Virginia, Carolina del Sur, Georgia, Florida, Alabama y California.

Por su parte, las tropas enviadas por EEUU a Europa, para luchar en la Primera Guerra Mundial, transportaron el virus al Viejo Continente, apareciendo los primeros casos de gripe en Francia, en el mes de abril del mismo año. Solo fue cuestión de tiempo que desde Europa la gripe se extendiera por todo el mundo.

Ahora se preguntarán por qué se llamaba y se sigue llamando GRIPE ESPAÑOLA. La respuesta es muy simple: Porque mientras en el resto de países, los diferentes gobiernos negociaron con los medios de comunicación el tratamiento informativo que había que dar a la noticia, en España la tradicional y endémica ineptitud de nuestros gobernantes provocó que el tema de la gripe se pregonara a bombo y platillo por los periódicos de la época, convertidos en voceros del Apocalipsis, causando auténticas oleadas de terror y pánico entre la población.

De esta manera, mientras en el resto del mundo las noticias se daban descafeinadas y con cuentagotas, en España gritábamos al mundo cada muerto que teníamos y lo desgraciados que éramos. Así, cuando los ciudadanos del resto del orbe comenzaron a oír hablar de casos de gripe en sus propios países, llevaban meses oyendo lo que pasaba en España, es decir, oyendo hablar de la GRIPE ESPAÑOLA.

Pues bien, y hablando de denominaciones de origen, ¿recuerdan ustedes, no hace muchos años, la GRIPE PORCINA MEXICANA?; pues tal denominación ya no existe, ya que en su momento se movió el Gobierno Mejicano para que dicha denominación fuera sustituida por el descafeinado y políticamente correcto nombre de “GRIPE A”. ¡A qué ese nombre sí les suena!

Cien años después, es decir hoy, lo que meritoriamente se tendría que conocer como LA GRIPE CHINA, se conoce por el, desnatado y políticamente correcto, nombre de Covid-19, gracias a la labor de «fontanería» del director general de la OMS, Tedros Adhanom; un conocido político marxista etíope,  que en su momento, y apadrinado por la China comunista, consiguió alcanzar la cúspide en la OMS. Y claro, es de ser bien nacido, el ser agradecido.

En contraposición a estas «maniobras orquestales en la oscuridad», de lavado de imagen y buen nombre de las naciones, nos encontramos en cómo lo que debió haberse llamado “LA GRIPE ESTADOUNIDENSE”, acabó convirtiéndose en “LA GRIPE ESPAÑOLA”, y aquí nuestras autoridades ni hicieron, ni han hecho nada por deshacer el entuerto, mientras que paradójicamente nos gastamos más de 126 millones de euros al año en el mantenimiento del INSTITUTO CERVANTES y sus «bucólicas» actividades culturales por todo el Mundo. Actividades  «didácticas» tales como la de montarle a Pedro Sánchez un «besapiés» en la ciudad de Los Ángeles; tal vez para excusar su reciente viaje a EEUU, donde, «montajes aparte», no lo ha recibido ni «el oso Yogui».

Pero seamos justos, ya que, una vez más, es de ser bien nacido, el ser agradecido. Al fin y al cabo, el actual director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, fue designado «digitalmente! por Sánchez, no hace mucho, en reconocimiento a sus «mundialmente famosos méritos culturales». Es decir, haber sido  militante del Partido Comunista Español y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2015 por Izquierda Unida, para posteriormente pasarse a Izquierda Abierta, el partido creado por Gaspar Llamazares.

¡Vaya currículo el de Luis García Montero! ¡Vamos; el nuevo director del Instituto Cervantes, todo un icono de las artes y las letras, digno de haber formado parte del Siglo de Oro Español!

¡Ay si Cervantes levantará la cabeza! ¡Le iba a «meter el muñón» a más de uno, por donde yo me sé!

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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