Vivimos tiempos convulsos con una actualidad cambiante por momentos. La sociedad líquida que definía Bauman está más presente que nunca a través de esa incertidumbre instalada y percibida por unos ciudadanos que dudan de todo, y de todos, provocando que ni los partidos políticos ni sus líderes sean capaces de escapar a dicha desconfianza.
Cuando todo va bien nos relajamos, probamos, incluso experimentamos y justo eso ha ocurrido en la política nacional de los últimos años. La economía estaba mejorando, la ciudadanía iba saliendo, a su manera, de la crisis de 2008, sin embargo, la gente continuaba mostrando su decepción y cabreo, con razón por cierto, con los grandes partidos. Se sentía engañada, estafada, y no se fiaba de la clase política, sobre todo por la corrupción, pero también porque quería algo más, esperaba algo más y, de repente, aparecieron nuevos dirigentes que atraían y entusiasmaban contando lo que deseábamos oír, prometiéndonos que si les dábamos nuestra confianza y les votábamos otra forma de gobernar sería posible… Lo que no nos dijeron es que esa otra forma de gestionar un país sería mucho peor que la anterior.
Esta nueva crisis a raíz de la pandemia, la guerra de Ucrania y la subida disparada de los precios está provocando tensión, miedo e incertidumbre y se espera que los actuales políticos tengan altura de miras y tomen decisiones para solventar los problemas, no para provocar más. Se buscan líderes con voluntad de ejecutar medidas dignas y creíbles y con experiencia en gestión. Ahora no se opta por testar, no es cuestión de arriesgarse, de experimentar con gaseosa… Ahora es el momento de liderazgos fuertes, fidedignos, auténticos, realistas y cercanos. Es por eso que el cambio reciente del PP de Casado al de Núñez Feijóo está logrando tantos ‘vientos’ favorables hacia el Partido Popular.
Casado era un buen chico… pero escaseaba de liderazgo con nula experiencia en gestión. Fue elegido por la suma de todos contra Soraya aunque, desde casi el minuto cero, se le notó esa carencia haciéndose pequeño en presencia de sus expresidentes Rajoy y Aznar. Las comparaciones eran odiosas y ahora, en cambio, nadie mide a Núñez Feijóo con sus antecesores en el liderazgo del PP ni con otros líderes regionales de su agrupación. Tiene el respaldo de la totalidad de los populares. El Partido Popular ha cerrado filas y no se pone en duda la capacidad de mando y la solvencia de su líder como presidente de España en el futuro, cogiendo con el pie cambiado al Gobierno central y, en concreto, a Pedro Sánchez que titubea de nuevo (la historia se repite) especialmente por la desconfianza de los suyos, de los miembros de su propio partido.
Credibilidad frente a hartazgo, solvencia frente a mentira, liderazgo frente a mediocridad, claridad frente a ocultismo. Mientras vemos cómo Núñez Feijóo se rodea de profesionales, de políticos con experiencia, de personas que no solo suman, sino que multiplican, Sánchez lo hace de colegas que no le hagan sombra, que no aporten, que si es posible no piensen por sí mismos, hoy dicen una cosa y mañana la contraria porque su Presidente ha cambiado de opinión. Tenemos multitud de ejemplos y en apenas unos meses podemos citar la cuestión de Argelia y Marruecos, la propuesta de reducir el IVA de la luz, el asunto del gas, etc.

Lamentablemente nos han dirigido, que no liderado, en los últimos años demasiados políticos marca blanca y muy pocos sobresalientes. Porque un líder sobresaliente opina, aporta y discrepa con los suyos, pero, al mismo tiempo, también transforma, lidera, exige y no se hace pequeño ante la crítica y los problemas.
Insisto, vivimos tiempos convulsos y complicados y es por eso que ante tal adversidad necesitamos líderes que se crezcan, que ofrezcan su mejor versión y que no se amedrenten, que tengan programa político, propuestas económicas y sociales que den respuesta a las necesidades reales, por lo que es evidente que ni el bluff de partido de Yolanda Díaz y ni el atractivo de Pedro Sánchez son capaces de superar el liderazgo solvente y creíble de Núñez Feijóo.
*Carolina San Miguel, consultora, formadora en marketing político y experta en marca personal de políticos. Autora del libro ‘Marca personal para políticos sobresalientes’.
