Más información
La razón es muy sencilla, el planteamiento del debate me recordó al Tratado de Tordesillas, mediante el cual España y Portugal se repartieron, como buenos hermanos y con la bendición apostólica, todo el mundo no cristiano, que por aquel entonces abultaba más que el conocido, pasándose por el forro de la entrepierna a los nativos naturales de aquellas tierras y sus riquezas naturales, allende los mares.
Con el debate presentado, han dado por supuesto que los españoles no podemos elegir a la carta, sino que debemos sujetarnos a escoger entre dos menús de catering.
Si considero descarado que no se haya planteado un debate a cuatro, considero obsceno que encima se haya hablado de los ausentes, que por razones obvias no podían ejercer el mínimo derecho de réplica. Y me refiero concretamente a VOX, tercer partido a nivel nacional, que representa a casi cuatro millones de personas.
La razón de la ausencia de Santiago Abascal en el debate, es más que evidente; uno, el otro, o los dos, lo habían vetado. Entre Sánchez y Feijoo se pueden cambiar cromos, como los habidos en Cantabria con el ´satrapilla de las anchoas´.
Ya se sabe aquello de que entre bomberos no se pisan la manguera. Pues eso, Abascal, amén de no pertenecer a la casta de los bomberos y sus ´pasteleos´, tiene la ´molesta´ costumbre, no solo de mirar bajo de las alfombras, sino de levantarlas, y judicializar todos aquellos polvos que trajeron los presentes lodos.
Especialmente Sánchez, no le tiene terror a Abascal, sino lo siguiente.
Ahora resulta que Sánchez dice que va a hacer muchas cosas. ¿Por qué no las hizo durante casi el lustro que ha gobernado. Feijoo dice otro tanto, a lo que habría que responderle por qué no las hizo PP cuando tenía mayoría absoluta.
Unos por ´trileros´, y otros por ´pagafantas´.
¡Qué Dios salve a España!

