NOS TOMAN POR IMBÉCILES

“Mi quiniela”

Luis XIII… y medio

“Mi quiniela”

¡Cómo no verlo oscuro! Muy oscuro

                           en manos de un nefasto Presidente.

                           Que si negro, y muy negro, es el presente,

                           peor aún, si lo hubiera, es el futuro.

 

¡Magnífico invento el de las quinielas! Semanalmente, durante la temporada de fútbol, los españoles sellan  millones de columnas. La mayor parte de estos apostantes atesoran un buen nivel en conocimiento de tan popular deporte; sin embargo, salvo en las jornadas en las que los equipos se comportan como todos esperaban, los máximos acertantes son pocos y, en consecuencia, obtienen sustanciosos premios.

Lo que demuestra cuán sencillo es emitir un pronóstico…y bastante menos, acertarlo.

Algo parecido sucede ante la proximidad de unas Elecciones: las diversas Empresas del ramo se esfuerzan por aproximarse lo más posible en sus predicciones al resultado final. Les va en ello su prestigio y, en consecuencia, su mayor o menor cotización. También aquí resulta mucho más sencillo pronosticar que acertar.

Pues bien, este comienzo de Septiembre parece el mejor momento para correr el riesgo de predecir los acontecimientos más relevantes que van a producirse, en la política y sus alrededores, a lo largo ¡y tan largo! de la próxima temporada. Curiosamente, aquí el riesgo de fallar es mínimo.  Resulta muy fácil verle venir. El catorce, en este caso, se pagaría muy mal. Vamos, que no se esperan sorpresas.

Para empezar, echemos un somero vistazo a lo sucedido la temporada pasada; demos un repaso a los principales acontecimientos que ocuparon las primeras páginas de los Medios libres y, no siempre, las de los vendidos. A ver si son capaces de superarlo. Que lo intentarán, no les quepa duda. Por difícil que parezca caer todavía más bajo.

Para empezar, la aprobación de la Ley de amnistía. Principalmente por ciento veintiún individuos que se retrataron con toda fidelidad, aunque en la foto resultante salieran todos de feos para arriba. Me refiero a los Diputados del PSOE, los mismos que semanas antes juraban por sus muertos que jamás cometerían la villanía de votar semejante Ley ¡pues estaba clarísimo que no cabía en la Constitución!

Otro acontecimiento relevante fue el descubrirse, uno tras otro y siguen sin dejar de amontonarse, los chanchullos, y sus consecuentes beneficios en euros, de casi todo el Gobierno de entonces con ocasión de la epidemia; y los millones que se fueron a un sitio diferente al que deberían haberse destinado. También aparecen pringados otros-y otra-relevantes miembros de ese siempre honrado Partido… según ellos, porque lo que es la realidad…

Tirando del hilo, no tardaron en aparecer más actuaciones poco éticas que, esta vez, afectaban a la familia más directa del propio Presidente Sánchez. Incluido él, por supuesto.

Que, naturalmente, lo  negó en redondo. Según su siempre firme palabra, y con la colaboración de toda su cuadrilla, que de inmediato, le hizo el coro a muchas voces, todo eran fango y bulos de la ultraderecha ¡porque no había caso!

Y resulta que el caso es que, por primera vez en la Historia, al menos que yo sepa, un inocente no se ha querellado contra quienes supuestamente le estaban calumniando. Por algo sería. Tampoco se conocen muchos casos en los que un inocente se niegue a declarar ante el Juez. Por algo sería. O un testigo, el marido de la investigada, que también calló, por la cuenta que le tenía. De nuevo, por algo sería.

El tercer asunto, más bien la tercera bomba, fue el paseo que se dio por España un delincuente reclamado por la Justicia. Avisó que vendría, se movió por Barcelona todo lo que quiso y, finalmente, sin ser molestado, regresó a su refugio en el exterior. Las Fuerzas de Seguridad, al parecer, que ya es mucho parecer, no fueron capaces ni de detectar su presencia. Que la tenían delante de sus narices. Pues eso, ¡ni la olieron! ¿Para qué querrá esta gente las narices?

El ridículo, como comprenderán, fue de los que hacen época. Y la sigue haciendo.

Viene a cuento aquí la letra de una canción infantil:

“Cuarenta Guardias Civiles/ sobre sus motocicletas/no han podido detener/ a un cojo con dos muletas”

La cuarta también se las trae: un corrupto Tribunal ha cometido el contrasentido de liberar a ladrones condenados, y bien condenados, por el mayor robo cometido en España desde tiempos de los fenicios: cientos de millones de euros destinados a paliar las consecuencias de los despidos de trabajadores andaluces.

Esta gente, siempre progresista…pero hacía atrás.

No sé dónde va a ser capaz de llegar… todavía. Que intentan batir récord tras récord, no cabe dudarlo.

En fin, dejando aparte, la cuestión de los inmigrantes, infames cesiones a los nazis de arriba a la derecha y otros  desmanes que no cabrían en doscientas o trescientas columnas como ésta, voy a pasar a ofrecerles mi pronóstico para la temporada que se nos viene encima.

Para empezar, debemos partir de una pregunta previa: ¿Cuántos desmanes cometerá “este Sánchez que nos hemos dado” en los próximos doce meses?

Se admiten apuestas; quedarán fuera de concurso, con toda seguridad, quienes se decidan por una cifra inferior al centenar. Una cada tres días, para mí que se quedaría corta. Esta gente no para.

La primera, en la frente: con toda la cara dura del mundo ya la ha anunciado, su gangsteril campaña contra los Medios de Comunicación que no le bailan el agua.

¿Se conformará con hacerlos desaparecer por asfixia económica? ¿Se atreverá a llegar más lejos, esta vez sin indultos ni gaitas?

¿Se producirán heridos de cierta consideración? Además de nuestra dignidad como Nación, que si ya iba la pobre para difunta…

La siguiente es mucho más fácil: ¿Será capaz el Partido Popular de hacer algo, aunque sea poquito, contra tanto atentado? Respuesta: no.

¿Será capaz Núñez Feijóo de llenarse la boca con palabras de condena y reproche, mientras por detrás se baja los pantalones ante el Presidente una y otra vez? Respuesta: que no lo dude nadie.

¿Cabrá esperar de la Unión Europea alguna reacción contra tanto desmán? Respuesta: ¿Está usted loco, o qué?

¿Hasta dónde será capaz de llegar Sánchez, mejor dicho sus pantalones, a la hora de hacerlos descender ante sus cómplices separatistas?

Respuesta: al nivel de las suelas de sus zapatos…. Y porque el suelo impedirá que lleguen hasta Nueva Zelanda.

Esta también tiene su gracia: ¿Cómo se las apañará para que su Begoña se vaya de rositas? Y, no digamos, él, como amante esposo.

¿Hasta dónde será capaz de llegar?

¿Cuál será, finalmente, el número de Jueces damnificados?

Voy a dejarlo aquí; no por falta de material, sino de espacio.

Y de ganas de seguir llorando.

 

Luis XIII… y medio

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