De siempre hubo asesinos y ladrones;
el problema no es ese, ciertamente,
sino en la corrupción que les consiente.
Bajándose la Ley los pantalones,
para ellos, todo son invitaciones
a robar y matar impunemente
pues, cuando la Justicia yace ausente
el Estado se ahoga en sinrazones.
Del mismo modo, la culpa ha de ser
no de esos golfos, los estafadores,
que en todo el mundo ostentan el Poder,
sino en lo que es, peor de los errores,
el no habernos dotado, no tener,
un filtro que descarte a los peores.
Al mal candidato el paso cerremos
y sólo entonces, seguros, votemos.
