“No hay mal que por bien no venga” asegura
un viejo refrán que en Valencia falla.
Debió haberse ganado la batalla
contra la infame, traidora basura
que hizo la tragedia aún más dura.
Pues no señor, que a toda esa canalla
¡siete millones de gente vasalla
no les está pasando la factura!
¿Qué tendrá que ocurrirnos todavía?
¿Que nos dejen, quizás, embarazados
de tanto mal-jodernos cada día?
¿Para cuándo, todos los estafados
continuarán votando golfería?
¡Si hasta los muertos están indignados!
No quieren, o no pueden o no saben.
Más locura y estupidez ¡no caben!
