Pedro Sánchez Pérez-Castejón ha hecho méritos sobrados para encabezar la Galería de Autócratas Ilustres que debería inaugurarse a no tardar en el amplio pasillo que desde 1994 conecta por debajo de la Carrera de San Jerónimo el emblemático edificio del Congreso de los Diputados con el de los Grupos Parlamentarios.
La unión de este último inmueble, que fue sede del Banco Exterior de España hasta su conversión en Banco Argentaría, con el que presiden las dos esculturas en bronce de los leoneses Daoíz y Velarde, en honor a los héroes del Levantamiento del Dos de Mayo contra las tropas invasoras francesas del tirano Napoleón Bonaparte, es lugar idóneo para la exhibición del cuadro de Sánchez por cuanto aúna varios rasgos patológicos del autócrata: mentir, gobernar sin Presupuestos Generales del Estado y sin el Parlamento, la sede de la soberanía nacional; intentar domeñar a los jueces del Supremo para que le deban obediencia; no acatar la separación de poderes ni respetar la autonomía de las instituciones; manejar el dinero del contribuyente como si fuera el banco de su familia, y perjudicar por norma a la capital de España, directa e indirectamente, hasta negarse este año a que el Ejército desfilase el 2 de mayo en la Puerta del Sol, fecha especial para la Comunidad de Madrid y para todo español de bien por cuanto el acto cívico-militar conmemora el levantamiento de 1808 del pueblo madrileño y posteriormente de todos los españoles contra la ocupación francesa, inmortalizado en los cuadros de Goya “El 2 de mayo de 1808 en Madrid” o “la Carga de los Mamelucos”.
Al ser subterránea y carecer de ventanas e iluminación natural, el pasillo de la Galería de Autócratas Ilustres asemejaría la sordidez de la actual Legislatura y la ausencia de luz y taquígrafos. Luz y taquígrafos que, por el contrario, brillaron el día que el cobarde jefe del Gobierno huyó a la carrera de Paiporta ante los justos abucheos que recibía por su responsabilidad en la DANA y dejó solos a los Reyes, quienes, con gallardía, afrontaron la ira del gentío. Como ha declarado Jaime Mayor Oreja: “Desde 2024 España está presidida por un proyecto de ruptura”.
La apertura de tan emblemática estancia debería correr a cargo de la Presidenta del Congreso, Francina Lluc Armengol Socías, acompañada de José Luis Rodríguez Zapatero y franqueados con los más significativos palmeros, monaguillos y tiralevitas de Sánchez: María Jesús Montero Cuadrado, Félix Bolaños García, Diana Morant Ripoll, José Manuel Albares Bueno, Isabel Rodríguez García, Óscar López Águeda, Óscar Puente Santiago, Pilar Alegría Continente, Francisco Martín Aguirre y Santos Cerdán León, con José Luis Ábalos Meco de jefe de azafatas y prostitutas itinerantes de compañía. David Sánchez Pérez-Castejón dirigiría el Orfeón, Begoña Gómez Fernández otorgaría a los asistentes un master en Transformación Social Competitiva y Beatriz Corredor Sierra se encargaría de la iluminación y las velas.
La fecha para tan solemne acto tendría que ser un día después de que Calígula finalice los de conmemoración de los 50 años de la muerte en su cama de Francisco Franco Bahamonde, pero como, desgraciadamente, no coincidirá, tendrá que fijarse con posterioridad.
La publicidad, comunicación y marketing para la ocasión deberá encargarse gratuitamente a las empresas que se están forrando con las constantes campañas de publicidad, comunicación y marketing que Sánchez se hace para sí con el dinero del estrujado contribuyente, (que “no es de nadie”, Carmen Calvo Poyato) y los reportajes audiovisuales para televisión, radio y redes sociales elaborarlos “su” RTVE y los millonarios productores amigos del autócrata.

