“El drama de esta España de la democracia no es debida solo a sus gobernantes, sino también a nosotros los ciudadanos que los elegimos libremente.”
A Sánchez esta cita marinera: “Si no puedes repararlo, tal vez no deberías estar a bordo”
Tras el incendio que arrasó hace tres veranos la Sierra de la Culebra en Zamora, Pedro Sánchez se dirigió a los vecinos con estas palabras: “Vamos a arreglarlo”. Un vecino del común ya entrado en años y con el conocimiento que da la universidad de la vida, hizo frente a Sánchez y, con la rabia contenida por la devastación de su sierra, le espetó: “Arreglarlo, ¿tú arreglarlo?”. Cuando Pedro Sánchez se disponía a huir – como siempre hace – pues es un cobarde de manual, este vecino, no pudiendo contener su indignación, le espetó de nuevo: “Ya hemos perdido la Sierra de la Culebra. Ahora queda la de la Demanda ¡Vete y quémala!”
De esto hace ya tres años. Sánchez, no solo no ha arreglado nada, sino que, con sus ideas medioambientales en las que ni él mismo cree, pero le dan votos, lo ha empeorado.
“Nunca me fiaría de dos tipos de hombres; el hombre que no bebe y el hombre que miente” John Wayne
En esta España de nuestros pecados, pecados que estamos purgando por nuestra indolencia y nuestra estupidez, amén de algunos miles de ciudadanos repletos de inmoralidad, insolidaridad, deshonestidad, falta de ética y llenos de deshonra han sucedido tres catástrofes que prometió arreglar Pedro Sánchez: En septiembre del año 2021 fue la erupción del volcán de La Palma, en octubre de 2024 fue la DANA en Valencia y ahora mismo España se carboniza por la falta de previsión de quienes deben prevenir lo que se sabe que sucede con las altas temperaturas en los meses de calor, todos los años. Sánchez prometió arreglar lo del volcán de La Palma con ayudas millonarias, lo de la Dana de Valencia con ayudas más millonarias y estos fuegos que están haciendo de España un secarral promete arreglarlo con un “pacto medioambiental”. Sánchez no ha cumplido nada de lo que prometió, mintiendo vilmente tal como siempre hace, como siempre hará.
No sé si Sánchez es abstemio para que, como dice John Wayne, no fiarse de él, pero sí sé que es un mentiroso patológico sin los mínimos escrúpulos, como para mudarse uno de acera si lo ves venir hacía ti. Si además de campeón de las mentiras, es abstemio, la tragedia está garantizada. Sin embargo, millones de ciudadanos se fían de él. La lectura que podemos sacar de esta confianza perruna en Sánchez es que lo es, o bien porque estos millones de ciudadanos son unos estúpidos que viven en la tontuna del país de la abeja Maya o que todos ellos están subsidiados por Sánchez; puede que, en algunos casos, ambas cosas.
