El régimen comunista sanchista se ha especializado en nombrar a los más tontos del lugar ministros, y altos cargos, y rodearse de miles de “asesores”, en realidad comisarios políticos del partido, que no saben hacer ni una o con un canuto…
Y ansí nos va.
(Ya sé que la palabra ansí está en franco desuso, tan barojiana, pero a mí me gusta mucho, y creo que a mis dos o tres lectores, también).
Ante los rumores de que se va a cambiar a varios ministros, que están más quemados que la pipa de un indio, y el pequeño e insignificante Marlaska es uno de ellos, la directora general de protección civil ha querido hacer méritos, a ver si le dan un ministerio, donde poder demostrar, todavía más, su sectarismo e incompetente.
Y ha comparecido en el escenario como solo sabe hacer, ladrando.
¿Pero quién en esta individua, desconocida para el 99,99% de los españoles y adheridos…? (Llamo así, adheridos, a los que se han auto invitado a vivir con nosotros, o más bien de nosotros).
Leo su curriculum, más bien ridiculum, publicado en la web oficial del ministerio del interior, y dice que es licenciada en derecho por la UNED.
Y que ha sido secretaria-interventora de varios pueblos (que no se citan) de la despoblada provincia de Soria, lo que antes eran secretarios de tercera.
Diputada autonómica de Castilla y León, autonomía contra la que arremete como un perro con la rabia, o en celo, y que ha sido “vicesecretaria general de la subdelegación del gobierno en Soria”, es decir, nada o casi nada. (Espero que reciban algún oficio de vez en cuando en esa subdelegación provincial, al menos para justificar sus sueldos… Yo fue secretario de la audiencia provincial de otra provincia despoblada, y había veces que no había nada que hacer).
En otras palabras, no diré que sea una pirómana, al menos de boquilla, pero casi…
Espero que Marlaska esté ya de salida, y todo su equipo también.
¡Adiós Virginia, vuelve a la Soria profunda, de dónde nunca debiste salir!
Está claro que el Principio de Peter es muy aplicable a su caso: ha alcanzado su nivel máximo de incompetencia.
No es partidaria de tender puentes; lo suyo es volarlos.
