Y al terminar la batalla, los héroes anónimos volverán a sus casas, con la conciencia tranquila de aquellos que frente a la amenaza luchan y, en tiempos de paz labran; cogiendo el arado, dejando la espada.
En tiempos de paz, al terminar la batalla, cuando ya no hay peligro, mientras salen de sus escondites los cuatro aprovechados que siempre mandan, ellos seguirán con el arado en la mano y el Sol en la espalda.

