Envidia; avaricia; usura; acumular más de lo que necesitamos. Murmurar; desear lo que no es nuestro; maldecir; mentir. Esclavizar a nuestros semejantes… matar por el placer de matar; torturar; violar; secuestrar. Guerra; crueldad gratuita…
Estaba haciendo una lista de aquello que diferencia al ser humano del resto de animales que pueblan el planeta, y he llegado a la conclusión de que siempre he sido bastante inhumano, y que con el correr de los años me he deshumanizado más aún si cabe.
Y digo esto, no porque haya sido amante de estas deleznables prácticas, sino porque, amén de que me siento incapaz de cometerlas, las desprecio.
Y es que va y resulta que, paradójicamente, se llama inhumano a aquel que comete los actos antes descritos, cuando lo bien cierto es que son los humanos los únicos seres vivos de naturaleza, capaces de cometer semejantes atrocidades.
Creo que ya va siendo hora de comenzar a llamar a las cosas por su nombre.
Por otro lado, también es cierto que hay muchas personas que, con su bondad, generosidad, y entrega incondicional por su prójimo, honran a la raza humana, con lo cual, y ante tal disparidad, uno comienza a preguntarse si no será el Mundo el campo, donde, ángeles y demonios, libran su última batalla, en el Final de los Tiempos.

