Creemos que la luna es bella, cuando no es más que un pedazo de piedra que el Sol refleja, como ella a su vez se proyecta iluminando tu blanca palidez.
Y ahora, tal vez por eso, que noto aparecer una esencia con nombre de mujer; fantasmal, casi traslúcida, casi desnuda, que vestida de luna, me reclama para llevarme consigo, hasta aquel cielo prohibido que, desde niño, siempre añoré.

