¿Quién es mi amigo?
¿Aquel que habita mi cuerpo y todas las noches duerme conmigo?
¿O tal vez sea todos los ´yo´ que en algún momento de la eternidad he sido?
¿Y quién es mi enemigo…?
Ni lo sé, ni me importa; tal vez porque, ni a aquellos que cobardemente ocultos en la sombra, esperan verme caído; o aquellos otros, los falsos amigos que, tal vez por flojos y mediocres, nunca los tuve como auténticos enemigos.
Tanto unos como otros, quedad en paz, que, por aburrirme batallar con huidizas sombras, hoy de nuevo batallaré conmigo.
Y así, una noche más, peleo contra mí mismo, y al amanecer, como cada madrugada, muerto pero no vencido, sobre el último lucero, mi alma y yo, partimos.

