César Vidal: «En horas veinticuatro, los socialistas –y los que les bailan el agua– pueden pasar del Golfo a ser unos verdaderos golfos»

En el curso de aquel conflicto contra Saddam Hussein, Felipe González permitió que la aviación norteamericana utilizara las bases españolas para bombardear Irak

El periodista César Vidal argumenta en La RazónDel Golfo a los golfos– que, ahora que se cumple el vigésimo aniversario de la primera Guerra del Golfo Pérsico, el PSOE vuelve a esa especie de doble vara de medir a la hora de dar carta de legalidad a un conflicto armado. Todo se basa en si está en el poder o en la oposición. En el segundo escenario, se opondría con meridiana claridad.

Vidal expone lo siguiente:

En el curso de aquel conflicto contra Saddam Hussein, Felipe González permitió que la aviación norteamericana utilizara las bases españolas para bombardear Irak, envió a soldados de reemplazo a zona de guerra ocultándolo a los ciudadanos españoles e incluso organizó una charlotada en la que Narcís Serra -entonces pésimo ministro de defensa aunque menos dañino que cuando ha dirigido Catalunya Caixa- estuvo a punto por sus pies planos de caerse al mar y ahogarse.

Añade el articulista que:

De aquella intervención en una guerra contra Saddam Hussein sólo se salvó Marta Sánchez cantando «Soldados del amor» en las fragatas y el PP apoyando responsablemente a un gobierno que no hizo ni caso a los del «No a la guerra» comandados a la sazón por Julio Anguita. La actuación de Felipe González -aunque contara con el respaldo de la práctica totalidad del arco parlamentario- no fue todo lo pulcra que hubiera sido de desear y por ello no es de extrañar que, años después, seis ministros socialistas -incluidos María Teresa Fernández de la Vega y José Bono- firmaran un documento oficial en el que reconocían que la intervención del gobierno español en esa guerra había sido un acto ilegal.

César Vidal constata que:

Diversos mandatarios socialistas han insistido en que volvamos a repetir con Libia el comportamiento que se tuvo con Kosovo cuando, sin mandato de la ONU, una fuerza de intervención extranjera bombardeó la zona.

Pero al mismo tiempo critica que:

Sin embargo, que lo esgriman los mismos socialistas que capitalizaron el «No a la guerra» con los titiricejas y el grupo mediático fácilmente reconocible de palanganeros constituye uno de los ejemplos de hipocresía más clamorosos de la Historia de España. El PSOE ha sido favorable o contrario a la intervención militar no de acuerdo con unos principios morales. Cuando gobierna, es partidario y cuando está en la oposición utiliza los hechos para socavar al gobierno. En horas veinticuatro, los socialistas -y los que les bailan el agua- pueden pasar del Golfo a ser unos verdaderos golfos.

Los hechos respaldan las afirmaciones de César Vidal sobre esa doble moral del PSOE en torno a su valoración sobre la idoneidad y legalidad de los conflictor armados. Juan Fernandez Krohn, en Periodista Digital -Libia: ¡no a la intervención de la OTAN!- apunta que:

Los socialistas se opusieron airadamente a la participación de España a una fuerza internacional liderada por los Estados Unidos y ahora en cambio no parecen hacer ascos a la intervención unilateral norteamericana que se esta cociendo en aguas del Mediterráneo.

O mejor aún, varios ministros del PSOE reconocieron en 2009 que la guerra de 1991, la primera Guerra del Golfo, fue ilegal, mientras que la segunda gozó de plena legalidad –La guerra de Irak fue legal y la del Golfo ilegal, según el Gobierno Zapatero

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Autor

Luis Balcarce

De 2007 a 2021 fue Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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