El periodista del rotativo catalán obvia los ataques de la edil de la Ciudad Condal a la Corona

Enric Juliana (La Vanguardia) sale al rescate de una acorralada Colau con una surrealista columna-masaje

Elogios sin freno: "La alcaldesa está captando la complejidad de Barcelona"

Enric Juliana (La Vanguardia) sale al rescate de una acorralada Colau con una surrealista columna-masaje
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. PD

Ada Colau, maragallea. Lo cual significa que está captando la complejidad de Barcelona

Cuando peor pintan las cosas para la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau –Ultimátum de los jefes de la Guardia Urbana de Barcelona a la inepta de Ada Colau-, llega el responsable de La Vanguardia en Madrid, Enric Juliana, a hacerle un vomitivo homenaje en toda regla en su columna de este 25 de mayo de 2016 en el que ensalza su primer año como regidora de la Ciudad Condal –Colau maragallea; Carmena galvanea-:

Ada Colau ha demostrado capacidad de liderazgo. Ha sabido aprovechar el momentum del activismo social, puesto que la causa de los desahucios es magnética. Es una causa muy potente en la medida que se enfrenta simbólicamente al nuevo darwinismo social: el que no es capaz de competir, puede desaparecer. Colau encabezó un sindicato antidarwinista y consiguió hablar en los programas de televisión que ve la Barcelona periférica.

Reconoce Juliana que hasta los defectos que pueda tener Colau le acaban siendo una ventaja porque la oposición exagera los mismos:

Tiene instinto y ambición. Y lagunas. Y contradicciones, que exageradas por sus oponentes, juegan a su favor. Proyecta un nuevo partido que dicen que será el PSUC en tiempos de internet. Un partido independiente de Podemos, pero aliado. Un partido robusto en los barrios metropolitanos, con capacidad de intersección en las comarcas. (Cabe desearles mejor suerte que la que tuvo Joan Comorera, fundador del histórico partido catalán, sacrificado por el PCE en 1949 bajo la acusación de «nacionalista pequeño burgués»).

Le interesa la política española y desde hace meses condiciona los confusos ritmos de la política catalana. Artur Mas, seguramente mal aconsejado por personas muy próximas, entregó su cabeza a la CUP en enero y evitó la convocatoria de nuevas elecciones por miedo a que los comunes se convirtiesen en fuerza decisiva en el Parlament de Catalunya.

Subraya que Colau está entendiendo lo que es comportarse institucionalmente, aunque por supuesto para qué nombrar, por ejemplo, la retirada del busto del Rey del salón de plenos del Ayuntamiento de Barcelona –Colau ‘desahucia’ el busto de Juan Carlos I del salón de Plenos del Ayuntamiento-:

A trompicones, la alcaldesa de Barcelona está entendiendo la vida institucional. Acaba de pactar con el PSC para fortificarse y ampliar la interlocución con los sectores de la ciudad que no le votaron. Rinde culto a Pasqual Maragall. Ada Colau, maragallea. Lo cual significa que está captando la complejidad de Barcelona. El PSC perdió la alcaldía cuando dejó de maragallear. Convergència nunca ha acabado de entender Barcelona y aún no sabe por qué perdió las elecciones.

Y de paso, aprovechando que Juliana vive en la capital de España, venga un poco de almíbar para la populista Manuela Carmena:

Manuela Carmena preside el paréntesis de Madrid. El pacto no escrito con los despachos más inteligentes de la capital es el siguiente: cuatro años de gobernación distinta y después ya veremos. Carmena podía haber sido candidata independiente del PSOE, pero la federación socialista madrileña es una calamidad histórica. Podemos fue más ágil y encontró en esa jueza jubilada, con fotos de juventud en el álbum del eurocomunismo pactista, a la candidata más adecuada para arrebatarle la alcaldía a Esperanza Aguirre.

Eso sí, asegura que el equipo de la alcaldesa de Madrid es más inexperto que el de su querida Ada Colau:

Preside un grupo de concejales más inexperto que el de Barcelona. Carmena repite que no se volverá a presentar y evita aparecer como la alcaldesa de Podemos. Es probable que pacte con el PSOE después de las elecciones de junio. Marcando distancias con Podemos ha construido un escudo protector. Madrid tiene una alcaldesa independiente de izquierdas, sin ambición de futuro, que no genera demasiada incomodidad entre la gente que ya estaba cansada de tanto PP. Un contrato de cuatro años. Esperanza Aguirre, definitivamente convertida en caricatura de sí misma, ya no es su adversaria. Manuela Carmena recuerda un poco a Enrique Tierno Galván, con menos dotes para el teatro que el viejo profesor.

Apuntes para el balance de un año de las elecciones locales del 24 de mayo del 2015, que modificaron el curso de la política en España, advirtiendo que habría más temblores.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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