Alegato para "nunca más volver a caer en errores y excesos inadmisibles" y labrar un futuro con "principios éticos firmes"
Don Felipe ha emplazado este viernes 25 de octubre de 2013 a los españoles a «reaccionar» y no permanecer «indiferentes o inmóviles» ante el «pesimismo», y ha reclamado a la sociedad una «reflexión rigurosa» para «nunca más volver a caer en errores y excesos inadmisibles» y labrar un futuro con «principios éticos firmes».
El Príncipe de Asturias ha pronunciado su discurso más personal e importante del año durante la ceremonia de entrega de los premios anuales que llevan su nombre, una alocución donde ha tratado de lanzar un mensaje de ánimo y optimismo a la sociedad española, ante unas dificultades que muchas veces se compensan con solidaridad.
«LECCIÓN DE CORAJE»
La «lección de coraje y solidaridad» que el pasado 24 de julio dieron los vecinos de Angrois que socorrieron a las víctimas del accidente del tren accidentado en Santiago es, para don Felipe, ejemplo, referencia y «estímulo» «para hacer frente al pesimismo, la frustración o la desconfianza que afectan hoy a muchos españoles».
Este ha sido el eje de una alocución salpicada de alusiones al «esfuerzo colectivo», la «capacidad de sacrificio fuera de toda duda» de los españoles y la «gran nación» que, ha apostillado, «vale la pena vivir, y querer y por la que merece la pena luchar».
«Una nación que ha construido millones y millones de ciudadanos a lo largo de los siglos y que hoy, todos juntos, en un proyecto compartido, tenemos la responsabilidad de continuar, en una gran tarea siempre inacabada».
Con la misma mirada puesta en el futuro, el Príncipe ha remarcado que «la sociedad exige una reflexión rigurosa para nunca más volver a caer en errores y excesos inadmisibles, con la firme aspiración de construir un futuro basado en el rigor, la seriedad, el esfuerzo y la honradez».
PRINCIPIOS ÉTICOS
Así, la apuesta debe ser por «un futuro solidario, y con principios éticos firmes, en que la integridad inspire nuestra vida colectiva y la gestión de nuestros recursos».
Sus palabras han sido atentamente escuchadas desde el escenario por la Princesa de Asturias y los galardonados, por la Reina, desde el palco de honor del Teatro Campoamor, los ministros de Cultura, José Ignacio Wert; Exteriores, José Manuel García-Margallo, y los 1.600 invitados a la emblemática ceremonia.
Don Felipe ha explicado que no es difícil «comprender y respetar» los sentimientos de pesimismo de muchos ciudadanos, pero a renglón seguido, recordando el ejemplo solidario de los vecinos gallegos de Agrois, ha subrayado: «No podemos permanecer indiferentes o inmóviles; debemos reaccionar».
«Me gustaría animar a que todos ayudemos a superar -y sé que no es fácil- ese estado de ánimo», ha dicho para insistir en que son precisos «los esfuerzos y la colaboración de todos» para «recuperar la ilusión y la confianza que fundamenta cualquier éxito, individual y colectivo, como tantos que hemos logrado en las últimas décadas».
Por ello ha invocado la
«capacidad de sacrificio» de los hombres y mujeres de España, cuando «son millones los españoles que cada día batallan para salir adelante con honestidad, con esfuerzo, con valentía y con humildad» y dan así «ejemplo de madurez, de responsabilidad y de conciencia cívica que es justo reconocer».
La solidaridad, ha recordado, está muy presente, y en la familias «los más mayores están dando un gran ejemplo de generosidad, al compartir con los más jóvenes los esfuerzos de una vida llena de sacrificios».
SENTIMIENTOS FRATERNALES
Para el Príncipe de Asturias, en la sociedad no está instalado el «pesimismo insuperable» de otros tiempos pasados y comparte «sentimientos fraternales generados a lo largo de muchos siglos de convivencia», «profundos vínculos familiares e históricos», así como muchas emociones colectiva.
Estos sentimientos de
«respeto, estima y afecto que nos han dado forma», ha enfatizado, «debemos preservar y alimentar siempre, y en todo momento, por encima de las tensiones, de las discrepancias y los desencuentros».
Contando con «muchas razones para sobreponernos a la adversidad», don Felipe ha concluido su discurso apelando a una nación «que nunca ha claudicado frente a la adversidad ni ha renunciado a ningún sueño» y ha evocado la obra de los premiados, así como la «dignidad» de los vecinos de Angrois porque «nos hacen ver que hacer las cosas bien es el camino para hacer un mundo y una España mejor».
GALARDONADOS
El Príncipe de Asturias ha agradecido en su discurso el «ejemplo» que dan los galardonados porque «nos recuerdan a cada uno que debemos trabajar en nuestras responsabilidades con sentido del deber». Además de darles la enhorabuena por unos honores «muy merecidos», Don Felipe ha dicho que «al reconocer en ellos lo mejor de la ciencia, de la cultura, de la solidaridad y del deporte, enriquecemos nuestro acervo cultural y ofrecemos una imagen muy alejada del pesimismo, que tantas veces retarda nuestro mejor futuro».
En su alocución, el Heredero de la Corona ha hecho una semblanza de las personas, entidades e instituciones distinguidas con los ocho galardones de la XXXIII edición de los Premios Príncipe de Asturias.
Así, de Michael Haneke, premio de las Artes, el Príncipe ha dicho que en él convergen «una aguda sensibilidad artística y la profundidad de su mirada sobre la realidad y la complejidad de la naturaleza humana» y lo ha calificado como «el poeta del desasosiego cinematográfico». También ha ensalzado la «intensidad ética y artística», su visión «penetrante», sus «análisis implacables», su «discurso coherente», su «extraordinario» dominio de la técnica, gracias a un «talento innovador» capaz de «representar de manera sugerente el lado más oscuro de la condición humana».
De la socióloga Saskia Sassen, Don Felipe ha resaltado que es una persona «comprometida con su tiempo», que «no teme hablar sobre los graves problemas que la globalización ha causado. Sassen «nos alerta y nos aconseja sobre cómo se puede mejorar la vida de millones de personas que sufren cada día los efectos de actividades ajenas a ellas» y alude a las «fronteras virtuales, construidas con elementos etéreos como los intercambios comerciales a gran escala y las transacciones financieras».
En cuanto a Annie Leibovitz, el Príncipe ha destacado que se trata de una fotógrafa «universal» responsable de una «colección asombrosa de retratos de los grandes personajes de nuestro tiempo» y que es una de las personas «que con más intensidad y con más sentido estético ha desarrollado su obra».
Todo en sus fotografías «se convierte en un espectáculo impactante, en una imagen escultórica, llena de belleza», ha agregado, «mostrándonos su propia visión de la vida, sus preocupaciones, sus intereses y sus gustos».
El Príncipe ha destacado los estudios de Peter Higgs y François Englert y ha asegurado que, aunque las teorías, análisis y datos de ambos científicos, según don Felipe, «resultan muy difíciles de entender» para los profanos, son «fundamentales para el desarrollo y el progreso del conocimiento».
En cuanto al CERN, lo ha considerado una organización internacional «modélica», en la que participa España, responsable de algunas de las investigaciones y descubrimientos «más interesantes de los últimos decenios».
Sobre Antonio Muñoz Molina, Don Felipe Ha incidido en que leer sus obras supone
«una experiencia inolvidable, pues traslada a su prosa, con realismo y fuerza descriptiva, su convicción de que la literatura puede mejorar la vida de los seres humanos» a los que la literatura «salva de muchas mezquindades».
Según el Príncipe, el autor posee «un lenguaje poderoso, preciso y una visión cervantina melancólica» que le permite mostrar «todo el amor por el género humano y la solidaridad con los más castigados».
En cuanto a la Sociedad Max Planck, Don Felipe ha señalado que su actividad «al igual que sucede con otras instituciones de gran ciencia -como el CERN- mira siempre al futuro, esencia de la investigación científica, manteniéndose fiel a una tradición con la que ha logrado un enorme respeto mundial».
Además, ha destacado que su labor es «extremadamente eficiente, es además selectiva, rigurosa, exigente, flexible y vanguardista», lo que constituyen «las claves de la excelencia y del éxito de su trayectoria científica; una mina de conocimiento y progreso».
De José María Olazábal ha asegurado que se trata de un modelo de deportista total al que, además de por sus triunfos, hay que felicitar también por la constancia y la fortaleza demostradas en su carrera.
Asimismo, ha recordado la figura del fallecido Severiano Ballesteros, «compañero, amigo y maestro» de Olazábal, el capitán del equipo europeo de la Ryder Cup en 2012 que supo dirigir «con una capacidad extraordinaria de liderazgo y motivación».
Por último, Don Felipe ha destacado la labor de la ONCE y ha señalado que la alegría de los españoles por este galardón es muy grande dado que cuenta con una larga historia de eficacia y trabajo bien hecho, y también con el respeto y el cariño de la sociedad.
La ilusión, ha apuntado el Príncipe, traduce todo el esfuerzo de una organización «pionera y única en el mundo» y que se ha convertido en un modelo de inclusión social para decenas de países.
CEREMONIA
Los Príncipes de Asturias han presido la entrega de la XXIII edición los galardones que llevan su nombre en el Teatro Campoamor de Oviedo. En esta ocasión se han dado cita en el escenario el escritor Antonio Muñoz Molina (Letras), el cineasta austriaco Michael Haneke (Artes), la holandesa Saskia Sassen, experta en sociología urbana e impulsora del concepto de ciudad global (Ciencias Sociales) y el golfista José María Olazabal, Premio de los Deportes.
Junto a ellos estaban los galardonados con el premio de Investigación Científica y Técnica, los físicos Peter Higgs y François Englert, y el presidente del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), Rolf Heuer (Investigación Científica y Técnica), galardonados por su contribución al descubrimiento y comprobación de la existencia del la partícula subatómica que da origen a la masa de otras partículas.
La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (Comunicación y Humanidades), el presidente de la ONCE, Miguel Carballeda (Concordia) y Peter Gruss, presidente de la Sociedad Max Planck para el Avance de la Ciencia (Cooperación Internacional) completan los premiados.
Los Premios Príncipe de Asturias están dotados con 50.000 euros y con la reproducción de una estatuilla diseñada por el artista Joan Miró.
El acto al que también ha asistido la Reina Doña Sofía, ha comenzado a las 18.30 horas.
La Reina, que ha sido recibida con una gran ovación de los asistentes al acto ocupaba su asiento en el Palco de Honor. Los Príncipes de Asturias han accedido a la Presidencia, por el pasillo central. Al llegar a la mesa presidencial, un grupo de gaiteros de la Banda de Gaitas ‘Ciudad de Oviedo’ ha interpretado el Himno Nacional.

