Subraya el diario 'El Mundo', que de clerical y piadoso tiene tanto como su director Pedrojota, que la recaudación tampoco sería significativa para las arcas públicas
Como subraya en su blog el siempre atinado Santiago González, llama la atención el fundamentalismo ideológico con que los partidos políticos recuperan las esencias al perder el poder, sin que las tales les hubieran condicionado lo más mínimo mientras gobernaban.
«El gran Gaspar Zarrías, incansable muñidor al servicio de Manuel Chaves y actual responsable de política municipal (y espesa) del principal partido de la oposición, ha enviado una circular a los grupos municipales socialistas para que estos lleven a sus respectivos plenos, orientados a acabar con la exención fiscal de la Iglesia. No sólo de la Católica, dicen; de todas las confesiones arraigadas en España».
El principal problema que plantean estas ocurrencias es el momento: estos arrebatos de laicismo suelen ser en España la expresión de un chato y ramplón oportunismo.
Porque los socialistas han estado en inmejorables condiciones de revocar el concordado con la Santa Sede vigente desde los tiempos de UCD (1979). De los 33 años transcurridos desde entonces, ellos han gobernado 22.
Dicho esto, queda patente que la campaña ‘comecuras‘ iniciada por el PSOE, instando en todos los ayuntamientos de España a que la Iglesia pague el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) demuestra lo necesitado que está Rubalcaba de ganar notoriedad, condenado como está a pasar toda una legislatura a la sombra de la mayoría absoluta del PP.
Si Zapatero echó mano de una agenda ideológica con la que empujar al PP hacia la derecha con iniciativas como la de la legalización del matrimonio homosexual, la Ley de Memoria Histórica o la introducción en la escuela de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, Rubalcaba se ha propuesto hacer lo propio para tratar de atraer los focos.
La circunstancia de que IU haya ganado votos a su izquierda le impele a hacer guiños en esa dirección.
La propuesta para que la Iglesia pague el IBI obligaría a modificar la Ley de Haciendas Locales y la Ley de Mecenazgo y Fundaciones, además de revisar los acuerdos con la Santa Sede.
Una tarea difícil para obtener escasos resultados. La propia interpretación de la norma llevaría a conflictos legales, pues no siempre es fácil distinguir entre lugares de culto, edificios de especial interés cultural o centros destinados a una labor social, que por su naturaleza quedarían exentos de pagar el impuesto.
De hecho, la Iglesia representa sólo una pequeña parte de las entidades que no abonan el IBI, y donde se inscriben desde algunos edificios oficiales a fundaciones o federaciones deportivas.
Como subraya el diario ‘El Mundo’, que de clerical y piadoso tiene tanto como su director Pedrojota, la recaudación tampoco sería significativa para las arcas públicas.
La intención del PSOE es presentar a la Iglesia como una institución privilegiada y parasitaria de la sociedad. Se olvidan las huestes de Rubalcaba de Caritas, de los hospitales, de los colegios, de los asilos y de miles de lugares y campos en que los religiosos católicos españoles se deviven por esta sociedad.
Y no se puede olvidar que que la Iglesia sí paga el resto de tasas municipales.
El anticlericalismo es uno de los resortes que Rubalcaba está dispuesto a accionar de forma irresponsable y demagógica.
Por eso, aun a sabiendas de que será rechazada, también pedirá al Gobierno una Ley de Libertad de Conciencia y Religiosa. Es muy elocuente que tras casi ocho años en el Gobierno nunca planteara esa cuestión.
Está claro que el líder del PSOE juega a ‘comecuras‘ con el objetivo de fustigar al PP, aunque con ello cree división en la sociedad en un momento en que ésta no debería distraerse del objetivo ineludible de salir de la crisis. Va listo.




