El Monasterio de El Escorial es conocido por albergar un sinfín de obras de arte y vestigios del patrimonio histórico y cultural del país. Lo que no es tan sabido es que, entre esos muros de piedra antigua, por las escaleras majestuosas y las galerías, resuenan las risas alegres y cristalinas de niños cantores procedentes de diversos lugares del planeta.
La Escolanía del Real Monasterio de El Escorial es un icono mundial de las escuelas cantorum, y sus pueri cantores (miembros de los coros de voces infantiles) exhiben su talento en eventos musicales dentro y fuera de España.
La Escolanía no solo es música; también representa un modelo de vida para estos niños internos que estudian y juegan juntos en el mismo Monasterio.

Una increíble oportunidad abierta a todos
Dedicarse a la música y formar parte de esta maravillosa familia es un sueño para varios niños. Como cada año, la Escolanía ofrece becas que permiten el acceso a una educación de primer nivel y a una experiencia vital emocionante y única. La institución musical oferta veinte becas para niños entre 9 y 10 años y, este año, considerando las circunstancias de la guerra en Europa, se destinarán al menos cinco becas para niños ucranianos que hayan tenido que abandonar su país.
Las becas suponen una estupenda oportunidad abierta a todos, aunque no se tenga formación musical previa, y cubren todos los gastos de internado, manutención, preparación musical y estudios en el colegio Alfonso XII.
Durante más de 48 años, la Escolanía ha logrado educar y formar a niños interesados en la música en un ambiente familiar de estudio y entretenimiento centrado en la preparación de sus integrantes para el futuro y en un ambiente internacional, con alumnos españoles procedentes de otras comunidades autónomas y de nacionalidades como peruana, china y rusa. El enriquecimiento cultural que conlleva su convivencia permite también contar con una visión internacional que ha llevado a sus alumnos, una vez abandonan la Escolanía, a continuar sus estudios especializados en otros países.
La formación incluye el aprendizaje habitual propio de su edad en el colegio mixto Alfonso XII, propiedad de los frailes agustinos, donde los 41 alumnos del coro estudian con niños de su edad y, al mismo tiempo, reciben una enseñanza musical completa con formación en canto, lenguaje musical, y la práctica de diversos instrumentos. No cabe duda de que la instrucción musical deja una profunda huella en su sensibilidad y una arraigada afición por la música para toda la vida.
La Escolanía es un coro muy reconocido tanto en España como en el extranjero, y su nivel le ha llevado a participar en diferentes foros en países como Estados Unidos, Italia, Rusia o Bélgica. Además, cuenta ya con numerosas grabaciones y reconocimientos, como la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid, o con el Premio Quijote. Para los niños, la Escolanía proporciona unas vivencias que van mucho más allá del ser partícipe de un coro; en realidad funciona como una familia en la que se ama la música y se comparte el mismo camino.

Jugar al fútbol en el Monasterio y cantar todos los días
Las galerías del Monasterio, reservadas para la Escolanía, son testigo de la convivencia de estos niños que ocupan un amplio espacio del mismo Monasterio, acomodados en sus habitaciones de la última planta y cuyas instalaciones utilizan para sus momentos de ocio, como el juego del fútbol-claustro, entre pasillos, puertas y escaleras de esta construcción del siglo XV.
Por supuesto, no todo es juego. Además de las obligaciones escolares, estudian música a diario y su momento de relajación llega con los ensayos, que es cuando los niños disfrutan mucho cantando. El director musical es el Padre Pedro Alberto Sánchez, fraile agustino que vivió desde los nueve años en la Escolanía, una experiencia que recuerda como algo inolvidable y que agradece a sus padres porque le permitió desarrollar su carrera musical como organista.
Oír a los niños del coro cantar es algo muy emocionante y al alcance de cualquier visitante. Actúan todos los sábados a las siete de la tarde; también domingo a mediodía durante la misa en la Real Basílica de El Escorial, y en las ceremonias litúrgicas más importantes del año como Navidad, Semana Santa o Corpus Christi.
