El Teatro Coliseum de Madrid se prepara para recibir, del 29 de julio al 1 de agosto, una de las compañías de ballet que más ha conmovido al público español en los últimos años: el Ballet de Kiev, dirigido por Viktor Ishchuk. Esta vez llegan con El lago de los cisnes, la obra maestra de Piotr Tchaikovsky, en una puesta en escena que promete ser tan emocionante como vibrante.
Pero no se trata solo de arte. Detrás de cada plié y cada pirouette hay una historia de resistencia. La primera gira del Ballet de Kiev por España, en 2022, coincidió con el estallido de la guerra en Ucrania. Desde entonces, cada actuación ha sido un acto de resiliencia, un mensaje de esperanza tejido con música y movimiento.
El sueño de Ishchuk: una compañía para mostrar el alma ucraniana
Corría 2017 cuando Viktor Ishchuk, entonces bailarín solista del Teatro de Ópera de Kiev, decidió materializar un sueño: crear una compañía que reuniera a los mejores talentos de su país. No quería solo un elenco, sino una familia artística capaz de llevar el ballet clásico ucraniano a los escenarios más exigentes del mundo.
Hoy, el Ballet de Kiev es eso y más. Entre sus filas hay solistas del propio Teatro de Ópera de Kiev, jóvenes prodigios y veteranos con décadas de experiencia. Su repertorio incluye títulos universales como La bella durmiente, Don Quijote o Giselle, pero también coreografías originales que exploran nuevos lenguajes.
Sin embargo, es El lago de los cisnes el que mejor define su esencia.
«Es un ballet que exige perfección técnica, pero también alma», comenta Ishchuk en una entrevista reciente. «Cuando bailamos, llevamos con nosotros la historia de nuestro país».

Una gira marcada por la solidaridad
Lo extraordinario de esta gira no es solo el arte. Por cada entrada vendida, 1 euro se destinará a UNICEF para apoyar su labor en Ucrania. Desde 2022, las giras del Ballet de Kiev han permitido donar 399.160 euros, una cifra que habla de su compromiso más allá del escenario.
«Bailamos desde el corazón», repiten los integrantes de la compañía. Y se nota. En 2024, más de 150.000 personas asistieron a sus funciones en España, un récord que esperan superar este año.
Por qué «El lago de los cisnes» sigue fascinando
Hay ballets que pasan a la historia, y luego está El lago de los cisnes. La música de Tchaikovsky, el libreto de Vladimir Beghitchev y Vasili Geletzer, y la coreografía original de Marius Petipa se unen en una obra que es pura poesía en movimiento.
La historia del príncipe Sigfrido y la princesa cisne Odette, con su mezcla de amor, traición y magia, sigue cautivando a espectadores de todas las edades. Pero lo que hace única esta versión es la manera en que el Ballet de Kiev la interpreta: con una precisión técnica impecable y una emoción que traspasa el proscenio.
«La danza de los cisnes es un momento mágico», explica una de las bailarinas. «No se trata solo de mover los brazos como alas, sino de transmitir fragilidad y fuerza al mismo tiempo».

Un regreso cargado de simbolismo
Cuando el Ballet de Kiev pisó por primera vez los escenarios españoles en 2022, nadie podía imaginar lo que ocurriría después. La guerra en Ucrania transformó su gira en un acto de resistencia cultural. Hoy, cada función es un recordatorio de que el arte puede ser un refugio, pero también un arma contra la desesperanza.
«Reír nos hizo invencibles. No como las que siempre ganan, sino como las que nunca se rinden», decía Frida Kahlo.
La frase podría ser el lema de esta compañía, que ha convertido el dolor en belleza y la adversidad en arte.
Detalles prácticos
Las funciones en el Teatro Coliseum de Madrid serán del 29 de julio al 1 de agosto. Las entradas ya están a la venta, y dada la acogida de anteriores ediciones, conviene no dejarlo para el último momento.
Para quienes nunca hayan visto El lago de los cisnes, esta es la oportunidad perfecta. Para los que ya lo conocen, una ocasión de redescubrirlo. Porque el ballet, como la vida, nunca es igual dos veces.
El Ballet de Kiev no viene solo a bailar. Viene a contar una historia. La suya, la de Ucrania, y la de todos los que creen que el arte puede cambiar el mundo. Aunque sea por una noche.
