Hoy voy a contar una historia de espías. Una historia con misterios, secretos, amor, deber y mucha acción, como manda cualquier guión del mismísimo 007. Pero no se trata de una aventura de James Bond, sino de la apasionante vida al límite de una persona de carne y hueso, una mujer valiente y singular que fue reconocida como uno de los más legendarios agentes del KGB.
África de las Heras y Gavilán, alias María Luisa de las Heras, María de la Sierra, Ivonne o María Pavlovna, y nombre clave Patria; nació en la calle Soberanía Nacional (hoy llamada calle Real) de Ceuta el 27 de abril de 1909, y desde muy joven la hermosa africana de firme carácter destacó por sus fuertes convicciones y por no compartir las aficiones de las mujeres de la época. En 1930 ya era una agente de operaciones especiales del partido Comunista de España. Participó en el levantamiento de los mineros asturianos de 1934 y 1936. Arribó a México tras la Guerra Civil española. El asesinato del disidente León Trotsky era para Stalin un objetivo principal, y lo consiguió en 1940. África fue infiltrada como traductora en casa de la pintora Frida Kahlo e informaba a Moscú. Fue ella la que trasmitió que Frida era amante de Trotsky. Estas informaciones culminaron en el asalto a la casa de la calle Viena del barrio de Coyoacán en donde vivía el traidor.
Luego tuvo que irse de México para no ser descubierta, y pasó a luchar durante dos años tras las líneas del enemigo nazi –y cuando digo tras las líneas alemanas me refiero a que se lanzó desde un avión en paracaídas para poder estar en el frente-. Por ello recibió varias condecoraciones y el trato de heroína (en el transcurso de su vida acumuló ocho condecoraciones, entre ellas nada menos que la Orden de Lenin).
Luego llegó su periplo sudamericano. En busca de contactos en el continente, sedujo en una breve estancia en París al escritor uruguayo Felisberto Hernández, con el que estuvo casada tres años (hasta que lo abandonó en favor de seguir con su lucha) y con el que llegó desde la capital francesa a Montevideo –allí llego a estar dos décadas dirigiendo el aparato sudamericano, con mil y una misiones y peripecias, y ni siquiera su marido supo jamás de sus actividades-.
Precisamente en su estancia en Latinoamérica se localiza el interés de Nombre clave: Patria, el trabajo del escritor Raúl Vallarino, que ha sido el segundo más vendido en Uruguay y se ha editado recientemente en el resto del mundo. En España, Pablo Álvarez (Desalmados) posee los derechos y está ultimando los preparativos para que la novela de Vallarino sobre la inquieta ceutí pase a la gran pantalla. El mismo Álvarez puede ser el que se encargue del rodaje, y Maribel Verdú encarnaría a África de las Heras; para el papel de Felisberto Hernández han sonado nombres como Viggo Mortensen, Humberto de Vargas o Ricardo Darín.
Tras la aventura americana, en 1966 la espía fue reclamada en Moscú, donde pasó el resto de su vida entrenando agentes secretos. Le llegó la muerte en 1988, con 78 intensísimos años de edad en un hospital de la capital soviética. Recibió funerales especiales de heroína de la URSS y de coronel de la KGB en el cementerio de Kuntsevskoe. Un bajorrelieve muestra su rostro ya anciano y el KGB puso como homenaje junto a su nombre la inscripción «Patria».
África ya sólo volvió una vez a su Ceuta natal, en 1936, y fue para alertar a su tío, el ex alcalde y decano de los abogados Julián Francisco de las Heras Jiménez, de que su nombre se había incluido en la lista negra de la extrema derecha y su vida corría peligro. Poco después asesinaron a Don Julián en un oscuro pasaje que hoy lleva su apellido, aunque ya les digo yo que nada tuvo que ver con su muerte el peligro del que le advirtió su hija. Pero esa es otra historia que deberá ser contada en otro momento…