Diario de un NO nacionalista

‘La Vanguardia’: ¿Cambio de rumbo nacionalista?

'La Vanguardia': ¿Cambio de rumbo nacionalista?

este despliegue informativo parece ser una guía, una hoja de ruta, con la que sacar del atolladero a CiU, parece dibujar una salida honrosa a quien nos está llevando a un callejón sin salida, imagino que este reposicionamiento de La Vanguardia está motivado por un empresariado cada vez más inquieto ante la deriva extremista del “proceso”

El diario La Vanguardia, después de estar apoyando contra viento y marea el populismo independentista de Artur Mas, parece estar virando hacia posiciones aparentemente más “centristas, el cambio de director podría responder a este reposicionamiento editorial, prueba de ello lo encontramos en el sondeo que hoy publica este rotativo, pero no en los datos que refleja, sino precisamente en lo que destacan en su portada.

El titular es “Empate”, seguido de tres gráficos que resumen algunos resultados, y precisamente en ellos reside el cambio de actitud respecto a la línea editorial, me sorprende que, de repente, resuciten aquél otro eufemismo del “pacto fiscal” (resumido en: “todo lo bueno para mí, todo lo malo para los demás…) y, atención, con un apoyo mayoritario de la ciudadanía, resultado que, por otro lado, no podría esperar que fuese de otra manera.


Todo este despliegue informativo parece ser una guía, una hoja de ruta, con la que sacar del atolladero a CiU, parece dibujar una salida honrosa a quien nos está llevando a un callejón sin salida, imagino que este reposicionamiento de  La Vanguardia está motivado por un empresariado cada vez más inquieto ante la deriva extremista del “proceso, solo tenemos que echar un vistazo a la foto de la vergüenza y ver de quién se rodea el “President” para darnos cuenta del funesto futuro económico de una Cataluña independiente (desde la ingenuidad económica de ICV hasta el chavismo callejero de las CUP).

Pues bien, como decía más arriba, los tres gráficos destacados en la portada de  La Vanguardia podrían ser los tres ejes sobre los que pivotarán el “arreglo” al desaguisado independentista, el primero refleja algo que los que no somos nacionalistas ya venimos denunciando desde hace mucho tiempo: la obsesión por la consulta, la manipulación informativa y el tensionamiento político solo llevan a la fractura social… 44,9% a favor del Sí, 45% a favor del No.


Segundo gráfico, aquí entramos de nuevo en las supuestas mayorías aclamativas del nacionalismo catalán, el 73,5% de los catalanes estamos de acuerdo en “se pueda convocar un referéndum sobre la independencia”.

Y aquí las palabras juegan un gran peso, tienen un fuerte calado político, porque no pregunta si “quieren que se convoque un referéndum”, no, preguntan si se “podría” convocar, esto es, con ello pretenden presionar al Estado y cuestionar dónde reside la soberanía nacional, con ello quieren resaltara la máxima política del nacionalismo: Cataluña es un sujeto político soberano y, por tanto, tiene derecho a autodeterminarse

El último cuadro al que ya me he referido es el más importante, si llevamos años con la cantinela de la independencia, cuando desde todos los frentes periodísticos e intelectuales se había denostado y dado por superado el “concierto económico”, ¿por qué lanzar esta pregunta a la arena sociopolítica?, ¿por qué destacarla en portada?.


Porque esta es la única salida razonable para una CiU electoralmente tocada, porque después de un periodo de maximalismos triunfalistas, de exaltaciones nacionalistas, puede llegar un momento de profunda y poco manejable (políticamente hablando) frustración.

En resumen, la cosa queda así: el probable relato de salida del nacionalismo de CiU sería, no podemos seguir adelante con un referéndum excluyente porque divide en dos a los catalanes, aunque Cataluña tiene el “derecho a decidir”, y ahora toca decidir un trato fiscal privilegiado respecto al resto de comunidades autónomas.

De todo la dicho hasta aquí hay una cuestión que me gustaría destacar y que  La Vanguardia lo sitúa en una posición discreta, en el supuesto empate entre los partidarios del Sí o el No, el dato más relevante es que en caso de que una Cataluña independiente saliese de la Unión Europea el apoyo al secesionismo bajaría al 41%


Resulta chocante que después de todos los avisos de la Comisión Europea aún se cuestione la permanencia o no de Cataluña en la UE, seguimos con las maniobras de distracción y confusión, el nacionalismo sigue exigiendo “democracia” mientras intoxica a su propia ciudadanía…

Y, por cierto, ¿dónde están las mayorías soberanistas de las que tanto presumen organizaciones orgánicas como Òmniun o la ANC?, ¿dónde están esa representación del sentir mayoritario?, ¿dónde queda ese pueblo catalán unívocamente independentista?, ¿dónde están los dos millones de personas de la vía catalana?,  ¿no será que esta encuesta (a pesar de tener un seguro sesgo nacionalista) no refleja más que la pluralidad catalana y esa Cataluña silenciosa y silenciada que tanto denuestan los próceres del nacionalismo?.

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