POLÉMICA INTERNACIONAL POR LA FRAGILIDAD DEL SISTEMA ELÉCTRICO ESPAÑOL

El ‘Wall Street Journal’ también apunta a Pedro Sánchez y las renovables tras el Gran Apagón de España

El apagón masivo en España y Portugal desata críticas sobre la transición energética y la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez

Sánchez, El Gran Apagón y el Wall Street Jorunal
Sánchez, El Gran Apagón y el Wall Street Jorunal. PD

Otro más.

Y ya son media docena y todos relevantes.

Cuando el pasado 28 de abril más de 55 millones de personas en España y Portugal se quedaron sin luz, pocos imaginaron que el debate sobre energías renovables y la política energética nacional acabaría en la portada del prestigioso Wall Street Journal.

El diario estadounidense no ha dudado en señalar directamente a Pedro Sánchez y su Gobierno como responsables políticos de una crisis eléctrica que, según sus análisis, revela los riesgos de depender en exceso de fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica.

El apagón, que se produjo al mediodía con el sol en su punto más alto, dejó a oscuras no solo hogares sino también infraestructuras críticas, telecomunicaciones e incluso servicios básicos. En cuestión de minutos, se desmoronó la narrativa gubernamental que celebraba días antes el funcionamiento al 100% con energías limpias. Y es que, según los expertos citados por el Wall Street Journal, lo ocurrido fue una combinación explosiva: récord de producción solar, casi nula generación eólica y una bajísima aportación de fuentes convencionales como nuclear o hidroeléctrica.

Energías renovables: ¿solución o talón de Aquiles?

El corazón técnico del problema radica en la estabilidad del sistema eléctrico. Las centrales tradicionales —nucleares, ciclos combinados o hidráulicas— aportan inercia al sistema gracias a sus grandes turbinas rotatorias. Esta inercia es crucial para amortiguar fluctuaciones bruscas y evitar apagones. Sin embargo, las instalaciones solares y eólicas carecen de este efecto físico. Aunque existe tecnología para suplirlo (la llamada “inercia sintética”), su implantación es aún limitada por su coste elevado y por falta de incentivos claros.

La reducción progresiva de generación síncrona (convencional) dejó al sistema español frágil ante cualquier incidente. Entre abril de 2024 y abril de 2025, la cuota media de estas fuentes pasó del 30,5% al 23%, según datos académicos recogidos por la prensa internacional. La consecuencia fue un fallo en cascada: bastó una alteración inesperada para desestabilizar toda la red.

Impacto económico: precios al alza y advertencias internacionales

Más allá del debate técnico, el Wall Street Journal subraya las consecuencias económicas de esta transición acelerada. Cita cifras demoledoras: cada incremento del 10% en cuota renovable encarece el precio medio por kilovatio hora en más de 4 centavos de dólar. Países como Alemania pagan ya hasta tres veces más que aquellos con menor penetración renovable —34 frente a 11 centavos—.

España, que aspiraba a ser líder europeo en energía verde, se enfrenta ahora a una paradoja: electricidad más cara, menos fiable y una economía doméstica golpeada por la incertidumbre. La Agencia Internacional de la Energía advierte que sin respaldo suficiente ni planificación realista, los sistemas eléctricos corren graves riesgos tanto para consumidores como para empresas.

¿Cortinas de humo o maniobras políticas?

El análisis internacional recoge también otro elemento polémico: las supuestas cortinas de humo lanzadas por el Ejecutivo para desviar la atención sobre los problemas estructurales del sistema. Los expertos denuncian que las advertencias técnicas sobre el riesgo real fueron minimizadas u ocultadas tanto por operadores estatales como por altos cargos políticos. Red Eléctrica Española aseguró semanas antes del apagón que “no existía riesgo” y garantizaba el suministro. Diecinueve días después, España vivió el mayor apagón eléctrico registrado en un país desarrollado.

Las voces críticas señalan que se priorizó una agenda ideológica antes que criterios técnicos o científicos. Los medios afines al Gobierno amplificaron mensajes tranquilizadores mientras se marginaba a quienes alertaban sobre posibles colapsos. Así lo relatan los académicos Gabriel Calzada y Manuel Fernández Ordóñez en su tribuna para el Wall Street Journal: “El colapso fue consecuencia directa de errores legislativos flagrantes e ignorancia deliberada de leyes físicas”.

La factura social y política: ciudadanos entre dos fuegos

La polémica desatada tras el gran apagón no se limita al plano técnico o económico. Muchos ciudadanos han expresado su frustración ante la falta de explicaciones claras y las consecuencias inmediatas: pérdidas millonarias para empresas, interrupciones en hospitales, caos en transportes y una sensación generalizada de vulnerabilidad.

A nivel político, el Gobierno ha intentado minimizar daños comparando lo ocurrido con incidentes menores en Francia o Italia —comparaciones rechazadas por buena parte del sector energético—. Mientras tanto, los partidos opositores piden responsabilidades y exigen un debate público transparente sobre los límites reales del modelo energético actual.

Lecciones pendientes y retos futuros

Lo sucedido ha colocado a España bajo los focos internacionales como ejemplo paradigmático —y no precisamente positivo— de transición energética precipitada sin suficiente respaldo técnico ni diálogo social. El Wall Street Journal concluye que la promesa optimista de energía limpia, barata y segura sigue lejos de cumplirse bajo las condiciones actuales.

En definitiva:

  • El modelo basado casi exclusivamente en renovables intermitentes ha expuesto vulnerabilidades críticas.
  • La falta de inversión en tecnologías estabilizadoras agrava el problema.
  • La transparencia institucional brilla por su ausencia cuando surgen crisis.
  • Y mientras tanto, los ciudadanos pagan más por una electricidad menos fiable.

A corto plazo, parece inevitable reabrir el debate sobre cómo combinar sostenibilidad ambiental con seguridad técnica y asequibilidad económica. Porque si algo ha dejado claro este gran apagón es que ni el sol ni el viento pueden ser los únicos guardianes del interruptor nacional.

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