En el plató de ¡De viernes!

Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, cuenta cómo se las arregla su hijo en la cárcel tailandesa de máxima seguridad

La comunicación semanal y el apoyo financiero

Silvia Bronchalo
Silvia Bronchalo. PD

Madre no hay más que una.

Casi tres años han pasado desde que Daniel Sancho fue arrestado en Tailandia tras el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta.

Durante este tiempo, su madre, Silvia Bronchalo, había mantenido un silencio casi absoluto.

Sin embargo, decidió romper este hermetismo y se presentó en el plató de ¡De viernes! para compartir su desgarradora historia. Un relato que entrelaza la distancia familiar que existía antes de los acontecimientos con la cruda realidad que enfrenta su hijo en la prisión de máxima seguridad de Surat Thani.

La reciente emisión de esta entrevista ha captado gran atención mediática. Bronchalo no solo narró cómo se enteró del crimen —a través de una inesperada llamada de Rodolfo Sancho, después de dos décadas sin contacto—, sino que también profundizó en la relación actual con Daniel, marcada por la ausencia previa y ahora por la dura condena.

La madre reconoció que su decisión de conceder esta entrevista responde a motivos económicos para ayudar a su hijo en prisión, un paso que le resulta difícil pero necesario.

La vida diaria en la prisión tailandesa

Daniel Sancho cumple su condena a cadena perpetua en condiciones extremadamente difíciles. Comparte celda con trece reclusos más, duerme en el suelo sobre mantas o colchonetas y no tiene acceso a una ducha convencional. Los internos deben asearse utilizando una especie de piscina con agua servida con un cazo, lo que Bronchalo describió como un baño turco dentro de la celda misma.

La rutina diaria es monótona y rigurosa. Los prisioneros se levantan para rezar, cantan el himno nacional, desayunan y luego tienen momentos libres para leer o hacer ejercicio. A las cinco y media regresan a rezar antes de ser recluidos nuevamente en sus celdas. Según Bronchalo, las cárceles tailandesas están diseñadas intencionadamente para desincentivar la reincidencia mediante condiciones que desalientan cualquier deseo de volver a cometer delitos.

A pesar del entorno hostil, Daniel ha logrado adaptarse a su nueva vida. Ha formado amistades con otros reclusos extranjeros, lo que le permite practicar inglés y aprender poco a poco tailandés. Su madre reveló que también practica Muay Thai cuando tiene oportunidad y dedica tiempo a la lectura. Bronchalo subrayó que su hijo no cuenta con privilegios especiales: vive bajo las mismas condiciones que los demás internos, sin excepciones ni tratos preferenciales.

La comunicación semanal y el apoyo financiero

La comunicación entre madre e hijo es escasa pero constante. Silvia mantiene contacto con Daniel una vez a la semana durante unos treinta minutos, tiempo en el cual él le cuenta sobre sus actividades diarias, lecturas y entrenamientos. Durante estas llamadas, Daniel le ha manifestado estar más tranquilo tras haber reconstruido los hechos ante las autoridades tailandesas, como si hubiera liberado una carga emocional acumulada.

El apoyo económico resulta esencial para la supervivencia de Daniel en prisión. Bronchalo envía semanalmente o cada quince días alrededor de cuatrocientos euros mediante una persona que ingresa el dinero directamente y adquiere productos básicos como higiene personal, café y otros artículos esenciales. Este dinero es vital ya que muchos reclusos no cuentan con familiares capaces de ayudarles económicamente. En el penal, el café se convierte en moneda de cambio por agua, reflejando así las carencias del sistema penitenciario.

La relación entre madre e hijo: distancia y reencuentro inesperado

La relación entre Silvia y Daniel era prácticamente inexistente antes del trágico incidente. La última vez que se vieron fuera fue el 2 de febrero de 2020, cuando ella volvió de Roma y su hijo le pidió unas zapatillas. Bronchalo confesó haber pasado tres años sin verlo ni apenas hablar con él antes del crimen.

Esta distancia se inició tras el divorcio entre Silvia y Rodolfo Sancho. A partir de la adolescencia de Daniel, alrededor de los diecisiete o dieciocho años, su vínculo comenzó a deteriorarse progresivamente. Bronchalo admitió que posiblemente su hijo le atribuyó culpa por romper esa unidad familiar; aunque ella misma se cuestionó si realmente existía tal unidad. Durante años intentó restablecer el contacto mediante llamadas y mensajes, pero nunca recibió respuesta.

Curiosamente, el encarcelamiento de Daniel ha acercado paradójicamente a madre e hijo. Ahora mantienen una comunicación más fluida; sin embargo, Bronchalo aclara que no todo es positivo porque hay heridas aún abiertas. Sus conversaciones giran en torno a temas legales, cuestiones económicas y al estado emocional de Daniel dentro del penal. No obstante, ella reconoce que esta reconciliación es circunstancial; impulsada más por la urgencia provocada por la condena que por una verdadera resolución de conflictos pasados.

El impacto emocional y el proceso de aceptación

Silvia Bronchalo fue contundente al describir cómo ha afectado este crimen a su vida: «Mi vida no ha vuelto a ser igual; ahí se acabó mi vida». Aunque ha llegado a aceptar lo sucedido, admite no comprenderlo completamente aún. En un momento especialmente conmovedor durante la entrevista, expresó que preferiría que nada hubiera cambiado; incluso si eso significara nunca volver a hablar con su hijo otra vez.

Esta declaración ilustra las complejidades emocionales vividas por una madre obligada a reconstruir una relación bajo las peores circunstancias imaginables tras años separados. La entrevista concedida por Silvia Bronchalo no solo brinda una visión sobre la vida carcelaria de Daniel Sancho, sino también revela las profundas cicatrices que este caso ha dejado en toda la familia, marcando vidas que jamás volverán a ser las mismas.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Fernando Veloz

Economista, comunicador, experto en televisión y creador de formatos y contenidos.

Lo más leído