Poco queda por decir. Únicamente, dar las gracias a todos los que están en esa lista. A todos los ciudadanos que están en esa lista por su coherencia, por su valentía, por su resistencia muchas veces anónima. Ellos, con su valor y su lucha, defienden la libertad de todos. Ellos son nuestra dignidad y nuestra resistencia. Solo quiero decirles desde aquí que tienen todo mi apoyo, si es que mi pequeño y miserable apoyo sirve de algo en esta tremenda y desigual batalla.
Se rumorea que fue la Guardia Civil la que dijo que ya valía, que no se podía arriesgar más, que ellos no estaban dispuestos a dejar desamparados a los de la lista. Es una pena que la gente que compone esa lista dependa de la dignidad de unos guardias civiles, de la dignidad de algún juez aislado.
Los indultados por ETA, los que no están en esa lista y deberían estar…curiosa paz, la que indulta a unos pocos y condena a muchos más. Es la de los terroristas que mandan: el que se arrodilla puede vivir. Los demás, no. Pero la lista de la dignidad es la mayoritaria, no nos engañemos. La otra, la de la cobardía, solo beneficia a unos pocos. Y ya veremos cuanto les dura el cobarde beneficio. Triste asunto.
Estoy muy contenta de estar en esta España que Pernandito el chuleta gordinflón desprecia. Esta España renovada, que se aferra a su bandera y a su moribundo Estado de Derecho, es un hermoso proyecto. Muchos ciudadanos heroicos defienden el espacio de convivencia democrática y libre por la que tanto ha sufrido este país. No sabíamos que la democracía tenía un precio de sangre. No era previsible. Pero es un proyecto ilusionante, alejado de mitos y mesianismos, realista, para la gente de la calle. Los normales. Resistiremos. Entre todos los de la lista, y los que apoyamos esa lista, lo conseguiremos. Quizá sería bueno hacer otra lista. La de los ciudadanos que nos ofrecemos a estar en la primera lista.
Porque los de esa lista, somos todos. Salvo los indignos indultados por ETA.
