Se veía venir. Los socialistas no quieren que Navarra tenga Tren de Alta Velocidad. Como siempre, mintieron en sus promesas y hasta en los presuntos acuerdos ya pactados y de firma inminente. Los socialistas del PSN, darán muchas excusas, pero ninguna es válida. La realidad es que mienten. El problema es que les vale. Nadie exige a un político de izquierdas que no mienta. Tampoco les exigen eficacia. Para la izquierda todo vale y nadie les pide cuentas.
¿Pecó Sanz de ingenuo? Pienso que no. Yo ya dije en este blog que ese TAV no iba a llegar. Pero tampoco había otra opción mejor que la de gobernar Navarra con el apoyo del PSN, evitando así que los nacionalistas llegaran al poder. La realidad es que la nueva izquierda de Zapatero no cumple ni los compromisos adquiridos ante notario, así que da igual. Hay que hacer como que te fías, no queda otra, si se quiere mantener una cierta normalidad democrática.
Así las cosas, veo con asombro que Jaime Ignacio del Burgo escribe en el periódico La Razón: «PSOE y PP están obligados a entenderse en el País Vasco. No hacerlo sería traicionar a sus electores». De acuerdo. En Navarra pasó exactamente lo mismo. Ahora, Basagoiti se ve ante la tesitura complicada de dejarse engañar por los socialistas, o de dejar a los nacionalistas que sigan gobernando. Vale.
¿Va a expulsar el PP a Basagoiti si tienen que hacer alguna concesión al PSOE que no guste? ¿Cuál fue el grave pecado de UPN que llevó a la ruptura con el PP? Abstenerse en una enmienda a la totalidad de los presupuestos del PSOE, que estaba condenada en cualquier caso a no salir, y que para nada necesitaba esos votos. Digan lo que digan, solo fue eso. Les acusaron de venderse al PSOE y de deriva nacionalista.
¿Dirán lo mismo de Basagoiti cuando se deje engañar por el PSOE y mire para otro lado? Ahora, Jaime Ignacio del Burgo quizá escriba otro artículo diciendo: UPN y el PP están condenados a entenderse en Navarra. Lo contrario sería traicionar a su electorado.
