La crisis de gobierno de ZP es una payasada de la que no merece la pena ni hablar. ¡Menuda broma de equipo! Si alguien pensaba que no se podían hacer peor las cosas, se equivocaba. Es obvio que se podían hacer peor: se podía hacer una remodelación de gobierno como la actual. Enfin, como ya no queda mucho por comentar, salvo que vamos a ver si Pepiño es un mentiroso compulsivo o si cumple con esto del TAV en seguida,voy a hablar de Federico.
Federico se va de la COPE, dicen. Bueno, ya veremos. Si Federico se va de la COPE, tendrá que demostrar lo que vale en sus propios medios de comunicación, y no sé si tendrá valor. Federico era un buen comunicador. Pero últimamente, ya no es ni eso. Se queja de que él levantó la COPE. Bueno, en parte sí, y en parte no. Federico alcanzó una audiencia notable, pero está perdiendo oyentes a paletadas. La gente ya no aguanta su obsesión claramente sectaria y personal contra Rajoy.
Para Navarra, Federico es un tipo nefasto, así que nos conviene que desaparezca del mapa. Se cree muy culto, pero desconoce amplios aspectos de la historia de España, y del origen y fundamento del proyecto hispánico. Como su pensamiento fue marxista -creo que incluso maoísta en su origen- sigue teniendo una cabeza estructurada de forma bastante totalitaria.
Su liberalismo es pura boquilla. Ha abandonado un rancio marxismo para convertirse devotamente en un adorador del más rancio liberalismo decimonónico. Por eso es profundamente centralista. Odia Navarra porque no la entiende.Solo la nombra cuando puede usarla para sus fines. Ha apoyado a Jaime Ignacio para que rompa el pacto UPN -PP con el único fin de hacer daño a Rajoy, y lo ha conseguido. Acepta la tesis propagada por UPyD, propia de personas, o bien sectarias, o bien ignorantes, de que los fueros de Navarra son los causantes de todos los males de la nación española.
Para el resto, si se va Federico, ya no pierden gran cosa. Del comunicador que fue, ya no queda nada. Su tendencia, tan de izquierdas, hacia el agit-prop y la demagogia, se ha acentuado de tal modo, que se ha comido su capacidad de hacer cualquier otra cosa. Solo quiere poner y tirar presidentes, como PRISA. Se ve a sí mismo como un mesiánico salva-patrias, pero es capaz de hundir a España con tal de vengarse de alguna presunta ofensa de Rajoy. Tiene hooligans que montarán bronca, pero que no suponen gran cosa en el conjunto de los oyentes radiofónicos. Si tuviera realmente la seguridad de que con sus hooligans iba a ser capaz de sacar adelante sus propios medios de comunicación, hace ya mucho tiempo que se hubiera ido de la COPE.
La COPE ya ha tenido mucha paciencia. Federico no tiene resistencia ni cintura. Ha sido muy chulito bajo la capa protectora de los obispos, pero no sabemos si será tan valiente sin ellos. Siempre fue injusto, amargo y rencoroso, incluso con la gente que lo apoyó. Y sobre todo, no se puede empezar una guerra para perderla. Y Federico ha demostrado no ser lo suficientemente inteligente para ganar su guerra. Se ha pasado de listo y esto se veía venir.
Podía haber sido el gran comunicador español independiente, pero no ha tenido la categoría intelectual ni la magnanimidad suficiente para serlo. Una pena, porque empezó bien.
Federico se ha cavado su propia tumba, y es una pena.
