Hacer un análisis real de la situación de UPN después de su último congreso no es fácil. Sanz ha cerrado su etapa como presidente del partido con elegancia y con formas de gran político. Lo ha hecho muy bien. La sucesión ha sido aparentemente sencilla, y las disputas internas no han salido a la luz pública. Al menos, no demasiado. Es lógico que en un partido haya rifi-rafes. Lo que no es lógico es que las tensiones normales en un partido político, y más en épocas de congreso «sucesorio», acaben en una guerra a muerte, y que no se cierren los pleitos, como está pasando en el PP. En UPN, parece que se ha instalado la calma y la normalidad, al menos durante una temporada.
Hay que reconocerle a UPN varias cosas. Entre ellas, que es un partido con bastante democracia interna. De hecho, el morbo de este congreso era la posibilidad de que Catalán hubiera sacado más votos que Barcina. Pero eso no ha sucedido. La participación ha sido muy alta. Barcina ha recibido unos apoyos más que suficientes, y más votos que Catalán. Barcina era la candidata lógica, pero los aparatos de los partidos se rigen por unas leyes internas, que no suelen tener mucho que ver con la gente de la calle.
Por otra parte, la sucesión, con mucho acierto, se ha llevado a cabo con UPN en el poder. Eso suele dar tiempo al nuevo candidato para prepararse y hacerse con el partido. Sin un partido sólido que te respalde, es muy difícil ganar unas elecciones.
Pero el futuro de Yolanda Barcina, a pesar del apoyo claro de los suyos, no es fácil. La ruptura con el PP va a complicar el panorama electoral. Aunque quizá favorezca la gobernabilidad de Navarra. No se sabe si UPN y el PP van a sacar más votos juntos o separados. Sobre eso hay muchas teorías. Es obvio que el PPN no tiene mucho arraigo social por estos pagos. Nunca lo tuvo. Contra lo que se está diciendo por ahí, Barcina no empezó su carrera en el PP, sino en UPN. Ella fue la consejera de medioambiente que popularizó Oroz junto al oso Camille. El bueno de Oroz, tan socialista él, no sabe que le hizo la carrera política a Barcina.
Como alcaldesa, Barcina lo ha hecho francamente bien. Ha desarrollado y modernizado Pamplona de una forma espectacular. Ha sido valiente y capaz. Tiene sus fallos, como todo el mundo, pero el balance de su gestión es visible. Es una persona que viene del mundo universitario, pero que ya ha conseguido una gran experiencia política, y que se ha revelado como una magnífica gestora. Y además, gana elecciones.
En el PP no encuentran su mirlo blanco para Navarra. No se atreven a celebrar un congreso, y parece que Jaime Ignacio intenta por todos los medios entrar en la lista de las europeas. Eso indicaría bastante por dónde van los tiros de la ruptura entre UPN y PP, y dejaría a Pomés en un situación difícil. Y eso, seguro que provoca problemas en el partido aquí en Navarra. En el PP siguen enfrentados, el PSOE los cerca con acusaciones de corrupción, tienen a Federico Jimenez Losantos de frente, y todo el mundo espera a ver si el liderazgo de Rajoy se consolida en estas europeas, o si se debilita. Todo demasiado complicado e inseguro para conseguir una base social representativa por estos pagos, donde la gente de centro derecha se ve bien representada por UPN, y más, por el UPN de Barcina.
Por otra parte, en Navarra hay bastante tradición de gobernar con el PSN, un compañero veleidoso, pero con el que UPN suele conseguir gobernar. Barcina tiene primero que presentarse a unas elecciones, y demostrar que es la candidata adecuada. Luego, los pactos ya se verán. Pero de momento, si Blanco cumple, y el TAV llega a Navarra (habrá que verlo) se consolidará un gobierno UPN-PSOE. Si el PSOE no juega mucho a ponerle zancadillas a UPN,a hacerle el juego a Na-Bai y a comprometer los valores del electorado de centro-derecha, y cumple lo pactado, UPN no tiene muchas excusas para preferir al PP. Habrá que ver si Jiménez es suficientemente listo como para comprender eso. Lo dudo, la verdad. Puede que le pongan a Barcina las cosas muy claras sobre la imposibilidad de volver a pactar con ellos.
La coalición UPN-PP no sacó mayoría absoluta en las últimas elecciones, así que sería mucho pedir a Barcina que sacara ella solita mayoría absoluta. No parece factible. Pero tendrá que sacar al menos los mismos votos que sacó la UPN la última vez que se presentó en solitario antes de unirse al PP, se supone. Se abre un reto apasionante para ella. Le gusta lo que hace. Se le nota.
Si el partido la apoya, y sería suicida no hacerlo, UPN puede dar un gran salto en las próximas elecciones forales. Y si UPN se consolida como el gran partido de centro-derecha en Navarra, el PP quedará como una fuerza residual en Navarra, que puede mejorar un poco sus resultados en unas generales, pero que se puede encontrar con la sorpresa de tener que contar con UPN para gobernar a nivel nacional. Y esa sería la mejor de las noticias para Navarra. Porque de pronto, sus votos contarían mucho en el parlamento nacional. Situación que puede ser inmejorable.
