Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

La indignidad

Sinceramente, tengo que reconocer que Sánchez me sorprendió con su gobierno. Su propagandístico movimiento había sido una jugada de fina estrategia política, que sirvió para desconcertar a todo el mundo y volver a ilusionar a una buena parte del PSOE.
Pero la incógnita ha durado bien poco. No han esperado ni a al segundo consejo de ministros para dejar clara la indignidad que van a llevar a cabo. Y me temo que con la connivencia de los mercados y la UE. Y Borrell ahí, bajándose los pantalones. O a lo mejor es que tienen razón los que dicen que esto estaba preparado hace unos meses, y que Borrell solo hizo un papel cuando participaba con entusiasmo en las manifestaciones anti independentistas. Todavía hay ingenuos que piensan que Borrell está ahí para algo.
El PP, sin embargo, ha retirado la única jugada que podía ayudar a su electorado a asumir su derrota con dignidad: presentar las enmiendas contra el PNV. Con esto se creen que apuntalarán al mortecino bipartidismo, pero se equivocan. Con el tiempo, gran parte del votante del PP se acabará agrupando en torno a Ciudadanos. Y sobre todo, si Feijoo no es capaz de hacer una operación de fina estrategia política, prescindiendo totalmente del antiguo PP y de los que se dedican a la política desde que tienen nariz. Hay que renovarse y volver a ilusionar al propio electorado.
La primera encuesta parece dejar claro que la jugada le ha salido redonda a Sánchez. Redonda de Iván Redondo. Pero va a ser un coste inasumible para España. Sánchez viene para quedarse, y sobre todo, para intentar ganar las próximas elecciones. No sé si lo conseguirá, pero muchos medios de comunicación están por la labor. De hecho, El País ya se ha vuelto a poner al servicio del PSOE, cambiando su director, raudo y veloz.
Queda atrás el relevo ordenado del PP por Ciudadanos, organizado y apoyado por Macron &Cª. La voladura de la legislatura ha dejado la operación en el aire. Se dice que ha sido una operación organizada en la sombra por Rubalcaba. Vaya usted a saber.
¿Se puede confiar en que un gobierno de Sánchez salvaguarde la unidad de España y la integridad territorial? Ya se ve que no. La reforma de la Constitución hacia el federalismo no tiene mucho sentido. Tampoco tiene mucho sentido una Europa dividida en mil pequeños mini Estados Federados.
Al PP lo han abandonado a su suerte. Podemos pierde terreno ante un Sánchez efectista, y de momento, eficaz. Ciudadanos estaba bloqueado, pero ya ha cogido velocidad con la cuestión catalana.
La jugada es interesante a la par que entretenida. Para España, nada bueno. Hay que reconocer que la espantosa Montero suena a Montoro pero en peor, y la terrible Batet es tan ZP y tan impresentable como Calvo, pero en más mona. Dan todos pánico, por más que Borrell, Grande Marlaska y Calviño envíen un mensaje de confianza y tranquilidad. No hay que olvidar quién se queda con el CNI. Ya veremos cuándo se baja los pantalones Grande Marlaska. La única que aguantará será Calviño, siguiendo órdenes de sus superiores en la UE.
Y si no, al tiempo.

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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