Óleos de Pablo Giménez en el Zorrilla

Por José María Arévalo

( Trigo Renedo. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 65×50)

“Campo de luz” se titula la exposición de Pablo Giménez Olavarría en la sala de exposiciones del Teatro Zorrilla que puede verse hasta el próximo 27 de octubre. Yo la estoy recomendando especialmente a cuantos nos dedicamos en nuestra ciudad a la pintura en general, porque exhibe una técnica, de gran eficacia, muy simplificadora para describir nuestro paisaje, dentro del estilo general impresionista que utilizamos muchos, especialmente los acuarelistas que salimos a pintar al campo; aunque las obras presentadas son al óleo, pero trabajado sobre papel en su mayoría, con la transparencia que este último exige para poder sostener un pigmento que de ordinario se utiliza sobre tela.

Cuando la he visto no recordaba otra anterior exposición del mismo autor en el Patio Herreriano, de hace justo dos años, pero al buscar información de la actual en Google aparece un enlace al artículo que escribí entonces, aunque al pinchar en él solo sale la página actual de este blog, pero pueden verlo en:
https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20171022/pablo-gimenez-en-el-patio-herreriano-689403957439/

( Primavera. Óleo sobre tabla de Pablo Giménez. 60×30)

Me ha parecido mucho más interesante la exposición actual que la de hace dos años, tanto por la evolución de su técnica de óleo sobre papel, como por los temas abordados, ahora más de nuestro paisaje. No obstante creo que sustancialmente la técnica que utiliza es la misma que en aquella muestra de hace dos años describía así: “El autor ha explicado también que la técnica que emplea para la «construcción» de los paisajes consiste en el salpicado del soporte con pequeñas gotas de óleo muy diluido, con el que crea contornos y límites que pretenden crear cuadros abstractos o figurativos según el «estado de ánimo» del autor”. En la muestra actual no incluye temas abstractos propiamente dichos, aunque sí desdibuja más lo figurativo en unas obras que en otras, y el “salpicado” apenas se percibe, no domina. El resultado en conjunto es que la muestra actual resulta más realista, con las formas de árboles, cerros o campo más definidas.

( Detalle de “Primavera”)

En la muestra actual no es la textura lo que destaca, al menos al primer vistazo, sino el color y la originalidad y sencillez de las formas que describe; por el contrario en la del Patio Herreriano, la textura –con un cierto puntillismo- era lo más destacado. “Pablo Giménez consigue –decíamos hace dos añós- unos paisajes muy impresionistas con unas texturas muy acusadas, a pesar de lo cual acierta en el momento de diluir los contornos como en un nuevo sistema de degradados. Quedan así las transiciones muy graduales y diluidas, como en el cuadro sobre el Duero, muy conseguido”.

Creo que ha mejorado mucho su interpretación de la luz, que es claro lo que más le preocupa, cuando titula esta exposición ‘Campo de luz’, titulaba la del Patio Herreriano ‘Luz al aire’ , y otra anterior, en la sala de exposiciones La Salina de Salamanca, titulaba ‘Naturaleza y luz’.


( Amapolas I. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 50×40)

Una buena descripción de la muestra nos ofrecía hace unos días J. T. en El Mundo de Valladolid, que titulaba: “Giménez atrapa la «belleza silenciosa» de la provincia. El vallisoletano presenta sus últimos trabajos al óleo, realizados el último año al natural”.

“Campos de amapolas, pinares, almendros en flor, amplias extensiones de colza, frondosas riberas blanqueadas por el invierno… La sala de exposiciones del Teatro Zorrilla se tiñe con los colores de la naturaleza con el pincel del vallisoletano Pablo Giménez, que reúne su producción más reciente en la serie Campo de luz. Paisajes al óleo sobre papel o tabla en los que Giménez trata de atrapar, fundamentalmente, esa «belleza silenciosa, que cuesta ver», que marca muchos de los rincones de esta provincia.

( Colza III. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 50×27)

«Son paisajes pintados al natural. Voy al campo a mirar más que a pintar, y la pintura obliga a hacerlo con más atención», señaló Giménez. Ese ejercicio de contemplación, advirtió el creador, es en sí mismo más importante para él que la propia materialización del cuadro. «Cuando te libras de esa presión surge una obra más natural, más espontánea», celebró el responsable de la serie.

En “Campo de luz” hay pinceladas sueltas y espátulas que arañan la superficie, hay composiciones impresionistas y escenas que bordean la abstracción, siempre con una paleta de color viva. «Al pintar influyen muchas cosas en el resultado: el estado de ánimo, el motivo que tengas delante… Cuando salgo al campo no siempre sé qué voy a pintar ni cómo voy a hacerlo. Voy sin ideas preconcebidas. Hay una parte intuitiva, porque para mí la pintura tiene mucho de probar, y probar y probar…», señaló Giménez a este diario.

( Pinar de Herrera I. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 32×25)

En buena parte de sus composiciones, los cielos vallisoletanos ocupan una pequeña parte del espacio. «Los cielos de la provincia son muy bellos. Es algo simple: la mitad de lo que uno ve en este tierra es cielo, limpio, transparente. Por eso me gusta tratarlo de forma, leve, cristalina y luminosa», reconoció Giménez, que en 2017 exhibió su obra en el Herreriano.”

Un estupendo catálogo –como todos los de esta sala del Teatro Zorrilla, ya lo hemos comentado sobre anteriores muestras que hemos reseñado aquí, como la de Santiago Estévez el 27.11.18- se facilita en la exposición y, junto a buenas fotos de todas las obras, incluye dos textos suponemos que del autor, justo para abrirlo y cerrarlo. El de apertura recoge:

( Colza I. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 17×32)

CAMPO DE LUZ

“En esta exposición se muestran una serie de trabajos realizados del natural en el último año. Se trata de paisajes pintados con óleo sobre papel y tabla cn lugares cercanos. En la provincia de Valladolid se pueden encontrar lugares calladamente hermosos y cambiantes, donde a cada metro se suceden los pretextos para pintar. A través de la observación y la pintura, el artista trata de averiguar qué es lo que le llevó allí, y así, su trabajo se convierte en una excusa para mirar, para estar ahí. El motor de la obra es éste, el simple hecho de cstar, pintando sin ninguna intención narrativa o descriptiva, inmerso en una naturaleza no necesariamente exuberante.

( Amapolas II. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 50×28)

De este dejarse llevar, despreocupado por el resultado final, surgen estas pinturas en las que la luz tiene más protagonismo que la forma, y que, por la manera en que están hechas y lo fugaz del motivo, a veces quedan inacabadas, para evitar introducir nada en el cuadro que no sucediera en ese momento concreto.”

El catálogo recoge en su final una breve biografía:

“PABLO GlMÉNEZ nació hace 47 años en Valladolid. Su vida profesional está marcada por la dualidad entre su formación como ingeniero y su esencia de pintor, influyendo siempre cada uno en el otro. Tras unos años en los que su trabajo estuvo muy influido por los pintores del grupo de Simancas, el contacto con Antonio López fue determinante en su carrera, pues le ayudó poco a poco a desprenderse de sus trabas y a buscar su propio lenguaje y a encontrar motivos más personales, que poco a poco se han ido acercando al ojo del pintor, donde se aparecen tal como son. De esta manera, la pintura de] natural le ha permitido traspasar la barrera de lo correcto para ir en busca de la belleza, en un bosque, en unas hierbas secas o en el cuerpo de una mujer.”

( Pinar de Herrera IV. Óleo sobre papel de Pablo Giménez. 21×38)

Finalmente da la dirección de su web: www.pablogimenezpintura.blogspot.com; Faeehook e Instagram: Pablo Giménez Olavarría

En el artículo sobre su exposición de hace dos años aparecía más información sobre su biografía, que creo de interés: “Pablo Giménez, que es Ingeniero de Caminos Canales y Puertos, fue finalista en el II Concurso de Pintura ACOR Castilla y León (2001). Nació en Valladolid el 15 de abril de 1972 y su formación artística empezó como Creativo de Artes (Cristóbal Gabarrón), en los años 1986- 1990. Trabajó en los estudios de Miguel Ángel Samaniego (1998- 2000) y Eduardo Alonso (2009- 2011) y participó en el Taller Municipal de Grabado (2010-12) impartido por Alberto Valverde; en los talleres Maestros de la Figuración impartidos por Antonio López junto con otros maestros, en Pamplona en 2011, 2012, y 2014, en el Taller CreArt impartido por Antonio López y Cristóbal Toral, en Valladolid en 2013. y en la Cátedra Francisco de Goya, con Julio López y Antonio López, en septiembre de 2014.

En fin, una exposición para no perderse.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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