Y Dios se hizo ganadero. Y II

Por Carlos de Bustamante

(Escena taurina. Apunte de José María García Fernández, “Castilviejo”)

Como la primera parte de este artículo se publicó el 24.09.23, hace ya bastantes días, tantos como para que nuestro poco probable lector no recuerde de qué se trataba, me permito encabezar esta segunda parte con la introducción explicativa que encabezaba la primera, y mantengo el magnífico dibujo de Castilviejo con que la ilustré, por si ayuda a recordar.

Empezaba yo: La edad no perdona. Os aseguro, mis improbables amigos lectores, que no recuerdo cómo ni por quién me llegó el artículo y autor de este bello discurso que me sobrepasa.   Será, digo, porque con noventa años a cuestas  -¡casi un siglo- y la modernidad de estos inventos informáticos también sobrepasan mi intelecto,

Debidamente autorizado -gracias Felipe Benicio Albarrán– lo reproduzco íntegro por numerosas razones. La primera en importancia, es lo que para una mayoría de amigos lectores de nuestro blog pudiera resultar novedad:  que, en cualquier oficio, carrera o profesión honestas, es posible y de singular provecho `hablar con Dios´.  Ejemplo de lo dicho es este ingenioso diálogo que, en una reposada lectura, se comprende con claridad cómo el autor -gracias Felipe- huye de lo `carca´, para entablar respetuosas confidencias con un Dios muy cercano al ganadero y a multitud de aficionados al arte de Cúchares.  Importante también, porque esta laudatio es un rotundo mentís a cuantos argumentos usan los animalistas en contra de un arte que respira nobleza por los cuatro costados.   Aunque pudiera seguir…  digo y no por último menos importante, porque nos brinda la ocasión de confirmar unas raíces taurinas tan arraigadas en nuestra Patria y en no pocos países cuyo icono bien podría ser nuestra misma piel de toro.  No sería justo omitir que, burla burlando – que de burla -¡nada!-, Felipe Benicio nos da una lección  magistral  de  que `o  encontramos a  Dios en nuestros trabajos y  aficiones ordinarias o no lo  encontraremos nunca´.

Y ya daba paso al artículo con esta introducción:

“(Texto de la `laudatio´ dictada Por Felipe Benicio Albarrán Vargas- Zúñiga).

En el homenaje tributado por el Excmo. Ayuntamiento de Badajoz a los ganaderos fallecidos en el año 2020 en la Feria ECUEXTRE:

  1. BORJA DOMECQ SOLÍS. D. CIPRIANO PÍRIZ BORRALLO. D. JOSÉ LUIS INIESTA VÁZQUEZ. D. ARCADIO ALBARRÁN OLEA. D. JOSÉ LUIS VASCONCELLO.”

El último párrafo de aquel primer artículo decía: “Don Álvaro agachó la cabeza y se quitó el sombrero de ala ancha que formaba parte de su cabeza, si no su cabeza parte del propio sombrero. Y pronunció, sumiso, una frase a la que muchos recurrimos de vez en cuando: -`Señor mío y Dios mío´.”

Y ya vamos con esta segunda parte:

Y DIOS SE HIZO GANADERO (2)

“Se acabó el festejo, y a la salida de la plaza se unieron al dúo más gente del toro que conocieron a Don Álvaro, pero no a Dios. ¡Fíjense, que teniendo a Dios al alcance de la mano no lo conocieron! Me da que eso nos pasa a más de uno.

Camino de casa, que digo yo que en el Cielo cada cual vivirá en su casa y Dios en la de todos, como diría mi madre, le expuso Dios a Don Álvaro que quería formar una especie de sanedrín de ganaderos, aunque eso de sanedrín, a Dios, por lo que le hicieron pasar a su Amado Hijo, no le traía buenos recuerdos. Don Álvaro cogió la idea, pero se adelantó a decirle a Dios que, aunque en el Cielo había ya una nómina importante de ganaderos, de todos los tiempos, no veía conveniente elegir entre ellos, que empezarían las disputas y recelos, y que se podría formar la que no forman los enemigos del arte y parte del toreo. Dios rumió la idea, y le planteó a Don Álvaro que se estaba pensando subir de la tierra a nuevos ganaderos para engrosar la nómina celestial, aunque eso dejara a algunas familias desamparadas, razón por la que tenía sus dudas, porque Dios es padre de todos los hombres, y un padre no quiere hacer daño a sus hijos. Sin embargo, Don Álvaro, ante la mirada de quienes les acompañaban, tales como Don Manuel García-Aleas, el Conde, Don Atanasio, Don JuanPedro, Veragua, Albaserrada, Don Lisardo… y otros muchos que se congregaron, se quitó de nuevo el sombrero, aunque no tenía por qué hacerlo, porque Don Álvaro era Grande del Toro, como los Grandes de España, y los Grandes no se destocan ante el Rey, y le dijo que todos los que estaban allí, a pesar de saber lo que supone haberse separado en sus respectivos momentos de sus familias, eran sabedores de las excelencias de gozar de la vida al lado de Padre de todos, porque es la que ansiamos todos los hombres. Y que los que se quedan en la tierra también reconocen ese punto de gloria que tiene la vida cuando se tiene que terminar. A la hora de la verdad todo el mundo quiere ir al Cielo. Y que quien no lo crea, o lo quiera, no sabe lo que se pierde.

Entonces Dios se encerró a pensar bien a quien llamar, y por qué llamar a cada uno de ellos. Y cuando decidió lo que quería lo puso en conocimiento de Don Álvaro, quien repasó la lista de las condiciones, que leyó a los viejos ganaderos del coso celestial. Todos asistieron. Se habían unido al grupo de asesores del palco supremo.  Gente como Don Bernardino, Don Juan Pedro, Don Arcadio el Diputado y Don Arcadio, su hijo amado.

Quería Dios que sondearan su parecer. Y las lágrimas afloraron en algunos de ellos, pero saben que Dios, cuando pide algo, quiere generosidad. Y los ganaderos, hombres de bien, lo son.

La lista de Dios tenía las definiciones de lo que quería, a saber: Un ganadero que no perdiera de vista lo que pasaba en el ruedo, que no inmutara su gesto, pero que se sonriera, y que tuviera los ojos claros, como los toros ansiados por Don Fernando Villalón. Un ganadero que fuera de los llamados de reata, que hubiera mamado en su casa la idea de la conservación de la casta.

-Otro que fuese de los de mancharse las botas, de los del terruño extremeño, de los continuadores de la ilusión y afición, de los que no se callaran cuando tuvieran que decir alguna cosa, de los que cuando las cosas iban mal sabían no reflejarlo en el rostro.

-Pero Dios también quería a alguien hecho a sí mismo en el toro, a alguien que tuviese claro que hay que tener ambición por triunfar, para

Y Dios se hizo ganadero…”

Ecuextre 2021 (Badajoz, viernes, 11 de junio del 2021)

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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