Por José María Arévalo

(Tablas policromadas de Fernando Gallego)
Como zamorano y amante del arte y pintor, me ha encantado esta noticia de la adecuación de la iglesia de la Asunción de Arcenillas (Zamora) para la exposición de las tablas policromadas de Fernando Gallego, gracias al Plan Románico Atlántico, sobre el que el consejero de Cultura, Turismo y Deporte Santonja -destaca la prensa local- defiende un «enfoque de gestión del patrimonio que promueve el desarrollo económico y social». Con la noticia, me entero de que estas tablas formaban parte originalmente del retablo de la catedral de Zamora, trasladado a esta iglesia de Arcenillas en 1712 y, posteriormente, sustituido. Yo las vi de nuevo en la catedral de Zamora cuando se celebraron en ella las Edades del Hombre, y recuerdo también que después fueron robadas y menos mal que pudieron recuperarse no sé si todas o casi todas. Veamos la noticia. Gallego es uno de los más importantes primitivos castellanos, con obras tan importantes, además de estas tablas, como el llamado «Cielo de Salamanca» y el retablo de la catedral vieja de esa ciudad.
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte y la Fundación Iberdrola España colaboraron en la instalación de este soporte expositivo que mejora la visualización, iluminación y conservación de las tablas de Fernando Gallego en la iglesia de la Asunción, en Arcenillas (Zamora),paralo que han contado con la participación del Obispado y el Ayuntamiento.
El titular de la Consejería, Gonzalo Santonja, y el presidente de la Fundación Iberdrola España, Jaime Alfonsín, visitaron -como se ve en la foto que adjuntamos- el templo, en el que estuvieron acompañados, entre otros, del obispo de Zamora, Fernando Valera, la alcaldesa de la localidad, Jenifer Fernández, así como por Germán Delibes, patrono de la Fundación.
Santonja destacó la importancia de la colaboración público-privada, con iniciativas como el Plan Románico Atlántico, «con un balance, a lo largo de todos estos años, muy positivo, ya que además de conseguir la recuperación de decenas de templos, el enfoque de gestión del patrimonio que promueve es una fuente de desarrollo económico y social».
La iglesia de Arcenillas, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), alberga en su interior una colección de tablas hispano-flamencas del siglo XV del artista castellano Fernando Gallego. El conjunto formaba parte originalmente del retablo de la catedral de Zamora, trasladado a esta iglesia en 1712 y, posteriormente, sustituido.
De las 35 tablas que conformaban el retablo, tan solo once lograron sobrevivir al paso del tiempo y las vicisitudes históricas. Además, pudieron realizarse reproducciones fotográficas de otras cuatro. En total, 15 piezas que dan cuenta del legado de este interesante y prolífico pintor castellano de la Baja Edad Media, que se colocaron directamente sobre los muros del ábside del templo, según informa Ical.
La Consejería ha llevado a cabo la revisión y optimización del estado de conservación de las tablas policromadas. La finalidad de estos trabajos es realizar una revisión y restauración de los daños que presentaban las tablas desde su última intervención y una optimización de sus valores visuales plásticos para que su nueva exposición e iluminación pueda mostrar las tablas en un estado de conservación impecable.
Precisamente, la intervención de Románico Atlántico se ha centrado en la construcción de un soporte independiente de paneles modulares de madera que permite la correcta exhibición de las emblemáticas tablas. No solo se ha mejorado su exposición, sino que, además, se evita alterar la estructura original del edificio.
La intervención se ha completado con el diseño de una nueva y cuidada iluminación, orientada a resaltar el valor histórico y el significado de cada pieza. El resultado final «dignifica» la exposición de las tablas y contribuye a una mejor conservación, al alejarlas de la pared y de posibles humedades.
Se facilita así una mayor accesibilidad y mejor comprensión del conjunto. Todo ello mediante una actuación reversible y con una iluminación eficiente y discreta, sin cables a la vista. Para facilitar la difusión del conjunto, el soporte expositivo incluye un código QR que permite al visitante descargarse una audioguía teatralizada, en la que el propio retablo narra su historia.