La románica iglesia de San Pedro será Museo de Arte Sacro en Villalpando 

Por José María Arévalo
(Iglesia de San Pedro de Villalpando)
Ha saltado a la prensa la zamorana villa de Villalpando porque una de sus extraordinarias iglesias, la iglesia románica de San Pedro, puede salvarse de la ruina inminente gracias a las obras de rehabilitación y acondicionamiento que se van a llevar a cabo con las que, además de recuperar su esplendor pasado, albergará en su interior un Museo de Arte Sacro para esta comarca zamorana -que fue vallisoletana unos años, ahora veremos-, con piezas de importante valor artístico de Tierra de Campos.
Los zamoranos estamos muy orgullosos de Villalpando porque, además del arte que atesora, es famosa por un hecho histórico, acaecido en 1466 cuando se proclama la Inmaculada Concepción de María, siendo la primera vez en el mundo que se produce un voto de villa a favor de dicho dogma popular (que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción), voto que apoyó que fuera proclamado el dogma en 1854; pues este voto fue refrendado hasta cinco veces a lo largo de la historia y que culminó en la coronación canónica y solemne de la imagen de la Purísima de la Villa en 1954.
Pero ahora la noticia -veo en La Razón de hace unas semanas- es la rehabilitación de la iglesia de San Pedro, que fue construida en el último tercio del siglo XII, aunque en ella están presentes otros estilos artísticos posteriores como el gótico o el barroco debido a modificaciones posteriores. Un templo que no es una construcción cualquiera, ya que su importancia radica en que aún se conserva su primitiva cabecera plana con arcos de ladrillo, un elemento mudéjar que sólo está presente en este municipio zamorano. Además, esta iglesia, que no tiene tampoco ninguna declaración específica de protección, siempre ha buscado atesorar las decenas de piezas artísticas procedentes de iglesias, ermitas y monasterios de Villalpando, hoy tristemente desaparecidos, que abarcan desde época medieval hasta el siglo XIX.
Uno de los elementos que más llama la atención de esta iglesia de San Pedro es su torre, que hace de campanario y que fue construida con posterioridad al resto del templo, y en la que, como curiosidad, aún se conserva un antiguo y curioso reloj de sol.
No será esta la primera mejora, más o menos reciente, la que se va a llevar a cabo en este lugar, ya que en 1982, hace 43 años, se realizó la última rehabilitación integral y desde entonces solo se han efectuado pequeños trabajos de mantenimiento en el tejado. Además, en 2014, la Asociación de Amigos del Patrimonio Histórico Religioso de Villalpando arregló la cubierta de una de las capillas de la iglesia. Los trabajos, que tuvieron un coste de 968 euros (procedentes de donativos de los propios vecinos) y consistieron en el arreglo de la cubierta de la capilla de Jesús Nazareno, según informan desde Hispania Nostra. Actualmente, la iglesia se encuentra en muy mal estado y sufre importantes daños, como grietas y humedades, que se han agravado durante los últimos años como consecuencia de la falta de intervenciones de mantenimiento. Además, la mencionada torre emblema del edificio, es una de las partes más afectadas y presenta dos grietas de grandes dimensiones.
CONVENIO ENTRE LA DIPUTACIÓN DE ZAMORA Y EL OBISPADO
Pero afortunadamente este templo está incluido en el convenio suscrito por la Diputación de Zamora con el Obispado para la rehabilitación de bienes inmuebles que no están catalogados como bienes de interés cultural en la provincia zamorana, por lo que ha llegado a tiempo de salvarse. «Un milagro», gritaban el 20 de febrero pasado en Villalpando los vecinos de este municipio, tras la visita que hacía el presidente de la institución provincial, Javier Faúndez, con el obispo Fernando Varela.
El proyecto de restauración se llevará a cabo en dos fases de intervención, la primera de ellas ya ejecutada, y se destinarán unos 400.000 euros, a partes iguales entre la Diócesis y la Diputación. De momento, ya ha finalizado la primera fase que contemplaba el arreglo de las cubiertas y la cabecera, que era lo que más urgía, según ha apuntado el arquitecto, Claudio Pedrero, quien ha explicado que también se han consolidado otras partes estructurales como la cabecera, la nave lateral y se ha apeado el pórtico sur.
La segunda fase, que acaba de comenzar, contempla la renovación del resto de cubiertas del edificio: capilla sur, la nave correspondiente, los anejos del lado norte y el porche del lado sur, según informan fuentes del Obispado, desde donde apuntan que se mejorarán también las estructuras que lo requieran en todas esas partes y se renovarán todas las capas de cobertura., incluida una nueva cubierta completa en el porche.
Asimismo, cabe señalar que también están previstas actuaciones para consolidar las bóvedas tabicadas al interior y todo lo relativo a muros y suelos, tanto al interior como al exterior, y quedan pendientes las intervenciones para la iglesia a su uso futuro con el tendido de las instalaciones necesarias, la implementación de las medidas de seguridad y el mobiliario.
El párroco de Villalpando, Manuel Benito García, también presente en esta visita, se mostraba orgulloso y especialmente contento por esta rehabilitación y ponía en valor también el trabajo de la Fundación Zamorarte promotora de la campaña de micromecenazgo y de los villalpandinos con la que consiguieron cerca de 70.000 euros que han servido también para arreglar este templo de tanto valor histórico, patrimonial y sentimental para ellos.
El alcalde de Villalpando, José Emiliano de la Puente Mazariegos, agradecía también a los vecinos y empresas su implicación «que ha contribuido a evitar el colapso del templo» y destacaba que su conversión en un museo de arte «será vital en la preservación de la historia y el patrimonio cultural de Villalpando y su comarca» y un «empujón» al turismo y la dinamización de la economía local.
VILLALPANDO EN LA HISTORIA
Villalpando es un municipio y localidad española de la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Capital del partido judicial del mismo nombre y de la comarca de la Tierra de Campos zamorana. Se sitúa al noreste de la provincia de Zamora formando parte de la comarca de Tierra de Campos zamorana y dista 52 kilómetros de la capital provincial. Está bien comunicado por la autovía del Noroeste, que atraviesa el término municipal entre los pK 226 y 240, además de por la carretera autonómica que la unen a Palencia y Zamora (CL-612). El territorio municipal es atravesado por el río Valderaduey y por el río Bustillo o Navajos, que desemboca en el anterior en un punto cercano a la villa. El relieve del municipio está influido por el valle del río Valderaduey, que forma una amplia llanura óptima para el cultivo de cereales tan solo interrumpida por algunos montes con más vegetación. Aunque el pueblo se alza a 698 metros sobre el nivel del mar, el mayor de sus montes llamado Buenamadera llega a los 788 metros.
Tradicionalmente se ha ubicado en Villalpando el asentamiento vacceo-romano de Intercatia (que en el propio pueblo se conoce como Intercacia debido a la castellanización del término por el erudito local Luis Calvo a principios del siglo XX). La historiografía actual descarta, sin embargo, esta tesis debido a la falta de restos arqueológicos notables, identificables con un yacimiento de esta categoría, y a la inviabilidad de una ruta meridional de los itinerarios (Itinerario de Antonino y Ravennate) en este punto. No obstante se documentan en sus alrededores diversos restos vacceos, romanos (generalmente villas bajoimperiales como las de La Mambrilla o La Granja), e incluso visigodos, que muestran la riqueza arqueológica de la zona más allá de la decimonónica tendencia de ubicar en cada pueblo destacado un núcleo romano.
Alfonso IX de León cedió Villalpando a la Orden del Temple en 1211. La existencia del lugar aparece documentado como Villa Alpández durante el reinado de Ramiro II de León, en el siglo X. Durante la siguiente centuria cobra gran importancia, dotándose con varias iglesias, adscritas a la Catedral y a San Isidoro de León, y adquirendo alfoz propio. Fernando II de León la repuebla y afora en la segunda mitad del siglo XII como defensa del Reino de León frente al de Castilla, dotándola de muralla y un primitivo castillo (ubicado entre Santa María la Antigua y San Isidoro), completado por la Orden del Temple tras la cesión de la villa a esta Orden por Alfonso IX de León en 1211. Anteriormente, Fernando II limitó las posesiones que en la villa debió tener la Orden de San Juan de Jerusalén a la que privó de un gran número de bienes de los que posteriormente devolvió algunos, como Cerecinos de Campos.
El siglo XIII supone el mayor auge de la villa, ya vinculada a la Corona de Castilla, época en la que desarrolla su propia vida, teniendo el derecho de celebrar mercado todos los martes, que poco después será ampliado también a los sábados. En el siglo XIV Villalpando perdió su voto en cortes, como otras ciudades del Reino de León; tras la batalla de Montiel (1385), la villa fue transmitida por Enrique de Trastámara al caballero francés Arnao de Solier, y a comienzos del siglo XV, pasó a manos de los Fernández de Velasco, duques de Frías, por vía matrimonial, quienes construyeron el alcázar, pasando por este hecho a depender de Burgos en el voto en Cortes desde el siglo XV, al integrar la denominada Provincia de las Tierras del Condestable, si bien en otros ámbitos siguió dependiendo del Notario Mayor del Reino de León.
Los hijos de Francisco I de Francia estuvieron encarcelados en el alcázar de Villalpando entre 1526 y 1528. En el alcázar villalpandino estuvieron retenidos los dos hijos del rey francés Francisco I. Los entregó a Carlos I de España como rehenes, mientras él volvió a Francia para cumplir lo prometido en el Tratado de Madrid en enero de 1526. Cuando el francés anunció que no cumpliría el tratado por haberlo firmado bajo presión, el emperador ordenó que los príncipes y su numeroso séquito fueran encerrados en alguna de las fortalezas que poseía el duque de Frías. Primero estuvieron en Villalba de los Alcores y luego en Villalpando. Posteriormente, los príncipes y un reducido séquito fueron trasladados a Berlanga, Castilnovo y Pedraza.
Tras la pérdida de la condestabilía de los Velasco en 1711, Villalpando dejó de pertenecer al territorio conocido como Provincia de las Tierras del Condestable, dejando de depender de Burgos en el voto a Cortes, y pasando a hacerlo de León, en cuya provincia aparece integrando en 1786 en el mapa de Tomás López titulado «Mapa geográfico de una parte de la provincia de León».
Villalpando pasó a formar parte de la provincia de Valladolid tras la reforma de la división territorial de España en 1833, es decir, quedó adscrita a Castilla la Vieja, si bien tras las reclamaciones del concejo villalpandino, la villa pasó en 1858 a formar parte de la provincia de Zamora, por lo que quedó definitivamente integrada en la Región Leonesa. Tras la constitución de 1978, y la diversa normativa que la desarrolla, Villalpando pasó a formar parte en 1983 de la comunidad autónoma de Castilla y León, en tanto municipio adscrito a la provincia de Zamora.
La gran riqueza histórica del pueblo se evidencia en la multitud de monumentos que esconden sus calles. Destacan entre ellos los restos de las imponentes murallas y fortificaciones —hoy tristemente desaparecidas en la mayoría de su trazado— de las que sin embargo se conservan dos de las puertas monumentales, «la puerta de San Andrés» —la emblemática «Puerta Villa»— y la «puerta de Santiago», así como el «castillo de los Velasco». Igualmente debe ser destacada la «iglesia de Santa María la Antigua» (último cuarto del siglo XII), en ruinas desde 1933 y monumento histórico-artístico nacional desde 1935, de la que se mantiene el majestuoso conjunto de la cabecera triabsidial, la potente torre del campanario (realizada sobre el lienzo de la muralla), y restos de sus muros y pilares, así como de sus pretiles (espacio singular del pueblo conocido como «los Petriles»), que evoca la ‘Porta Nigra’ de Tréveris en Alemania, y la iglesia de san Tirso en Sahagún (León).
Dentro de los grandes monumentos del pueblo debe ser nombrada la gran «Plaza Mayor», de más de 2000 m², espacio rectangular porticado que incluye el «Ayuntamiento del municipio». De gran interés son el «convento de San Antonio de Padua» (de Clarisas), el «hospital del Espíritu Santo» y las iglesias de «San Nicolás de Bari» (último cuarto del siglo XII), arruinada en 1989 y reconstruida en la actualidad, «San Pedro», fundada en el último cuarto del siglo XII, de cuya construcción sólo resta el muro del altar y los inicios de la espadaña (originariamente una torre-campanario de la muralla, como la de Santa María), construida en su mayoría, sin embargo, poco después, durante el primer cuarto del siglo XIII, el monasterio de San Lorenzo, probablemente del primer cuarto del siglo XIII, situado extramuros, arruinado totalmente sólo conserva la torre de su iglesia, quizá obra defensiva del último cuarto del siglo XII, y, finalmente, «San Miguel», en ruina progresiva aunque con restos de su espadaña y naves.
Las fiestas patronales se celebran durante varios días en torno al 16 de agosto, San Roque. Comienzan con el desfile de peñas, y durante los mismos se van sucediendo diversos actos civiles y religiosos, si bien estas fiestas son especialmente recordadas por la calidad y cantidad de sus festejos y encierros taurinos, estos últimos con más de cinco siglos de tradición, por lo que se consideran unos de los más antiguos de España.
Las fiestas de la Inmaculada -concluye Wikipedia- se inician el día 6 de diciembre con un festejo taurino en la plaza mayor, el día 7 de diciembre es el día de los quintos, el cual los jóvenes llevan esperando mucho tiempo y con ilusión, el cual finaliza con el encendido de una gran hoguera y por último el día 8 de diciembre tiene lugar la fiesta de la Inmaculada celebrada con una procesión y una gran misa. También, durante mediados de junio se celebra la Feria de la Madera en la cual muchos artesanos de los alrededores, en un puesto situado en la plaza, enseñan y venden sus productos.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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