“El Govern de Illa y ERC pactan crear dos cuerpos de funcionarios especiales en la Hacienda catalana y reforzarla para la financiación singular”, de Cristina Rubio; “Por qué somos más pobres con Sánchez pese a su triunfal –y exagerado– balance económico”, de José María Rotellar; “Los acuerdos arancelarios de Trump demuestran que tenía razón con el comercio global”, de Daniel Lacalle; y “Oriol Junqueras: `No queremos que el PP y Vox gobiernen, pero la prioridad es Catalunya´”, de Pedro Ruiz

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 30)
EL GOVERN DE ILLA Y ERC PACTAN CREAR DOS CUERPOS DE FUNCIONARIOS ESPECIALES EN LA HACIENDA CATALANA Y REFORZARLA PARA LA FINANCIACIÓN SINGULAR
Artículo de Cristina Rubio publicado en El Mundo el pasado día 30
El acuerdo, que llega después de las críticas de Oriol Junqueras, se aprobará en forma de decreto el próximo 26 de agosto, a la vuelta de vacaciones.
El Govern de Salvador Illa y ERC han pactado reforzar la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) con el objetivo de que acabe recaudando todos los impuestos -como parte de la financiación singular negociada con el Gobierno de Pedro Sánchez- y crearán dos cuerpos de funcionarios especiales, además de una normativa propia. Así se desprende de un acuerdo difundido esta tarde prácticamente a la vez por el partido republicano y el departamento de Economía de la Generalitat.
Estos cambios se aprobarán vía decreto en la primera reunión del Ejecutivo de Illa prevista para la vuelta de vacaciones, el 26 de agosto. Con esta nueva norma, la Agencia Tributaria catalana -el instrumento que el Ejecutivo quiere usar para acabar armando la Hacienda propia en el marco del cupo catalán- tendrá «plena autonomía en materia de personal» y contará con la figura del contrato programa como «instrumento de gobernanza». Estos cambios implicarán tocar el libro segundo del Código Tributario catalán.
El cuerpo de agentes tributarios previsto en la nueva norma se ocupará de llevar a cabo «las tareas administrativas vinculadas a la tramitación de los procedimientos de aplicación de los tributos» y, al tiempo, de asistir a la ciudadanía a la hora de presentar sus declaraciones y autoliquidaciones.
El de informáticos tendrá las funciones de «estructurar la información tributaria para garantizar su coherencia e interoperabilidad» y de «adaptar» o «poner en marcha» nuevas tecnologías.
El texto también prevé conceder a la ATC «plena autonomía» en materia de personal, para la negociación colectiva y para aprobar ofertas públicas de ocupación, así como para diseñar su estructura organizativa.
Este pacto llega después de que el propio Oriol Junqueras, líder de ERC, haya elevado el tono de sus críticas contra el Ejecutivo de Illa por la falta de concreción en el acuerdo para la financiación singular de Cataluña.
POR QUÉ SOMOS MÁS POBRES CON SÁNCHEZ PESE A SU TRIUNFAL –Y EXAGERADO– BALANCE ECONÓMICO
Artículo de José María Rotellar publicado en El Debate el pasado día 29
Su política económica, aparte de por subir impuestos, está marcada por el gasto público, el déficit y el terrible endeudamiento en el que todo ello desemboca.
El balance económico que hace Pedro Sánchez es, en su parte económica, exacerbado. Según Sánchez, la economía española va como nunca, porque hay muchos ocupados, los ciudadanos se van de vacaciones y el salario de los hogares ha aumentado más que la inflación. Hasta aquí, su visión de la evolución económica, que se encuentra muy alejada de la realidad. Puede que en el corto plazo mantenga un espejismo, una ilusión artificial, un trampantojo económico, gracias al gasto público, pero, en el medio y largo plazo, la economía está muy dañada en su estructura.
Así, su política económica, aparte de por subir impuestos, está marcada por el gasto público, el déficit y el terrible endeudamiento en el que todo ello desemboca. Si el gasto es creciente, como vimos en el último techo de gasto no financiero, el de 2025, aunque sin aplicación al no haber PGE en vigor, sino prorrogados los de 2023, la deuda es exponencial. Así, el techo de gasto, sigue por la senda del gasto tremendamente expansivo, con un incremento del gasto no financiero –sin fondos europeos– de un 3,2 %, que equivalen a 6.138 millones de euros más, para dejarlo, sin fondos europeos, en 195.353 millones.
Aun sin contar los fondos europeos, el gasto no financiero habrá crecido en 75.519 millones desde que Sánchez llegó al Gobierno. Con los fondos europeos es un incremento del gasto no financiero desde 2018 de 79.337 millones de euros. Si se suman los fondos europeos, el techo de gasto no financiero se eleva hasta 199.171 millones, es decir, 51 millones de euros sobre el actual que incluye fondos europeos.
En cuanto a la deuda, pese a que algunos meses pueda descender debido a un mero efecto de decalaje entre amortizaciones y refinanciaciones, no por un descenso real, su senda sigue siendo ascendente, pues el déficit público continúa incrementándose. Así, Sánchez sigue incrementando la deuda igual que lo ha hecho durante los siete años de su mandato, ascendiendo camino de los 1,7 billones de euros.
Este grave problema puede poner en peligro a la economía española, tanto por su capacidad para financiarla si el BCE deja de comprar deuda, como por la repercusión de sus intereses en el presupuesto, que mermará recursos para servicios esenciales y que, a su vez, incrementará el gasto.
De esa forma, el incremento del gasto es un problema importante, con el déficit estructural, construido sobre un gasto desmedido, que se ha ido consolidando en el tiempo, como principal problema. Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad: recordemos que en 2022, por ejemplo, con una recaudación adicional de más de 30.000 millones, el déficit sólo se redujo dos décimas sobre el objetivo, que denota el importante incremento del gasto que se está produciendo, pues con ese aumento adicional de ingresos el déficit debería haberse reducido más de dos puntos sobre el PIB. Esto significa que se está gastando la totalidad de ingresos que se generan, cosa preocupante, porque se gasta de manera estructural sobre ingresos coyunturales.
Este endeudamiento se agravará, por mayor crecimiento de gasto, que incrementará el gasto estructural y el déficit estructural. De esa manera, el déficit estructural español se sitúa alrededor de cuatro puntos porcentuales sobre el PIB, elemento que señala un grave desequilibrio de la economía española. Déficit estructural que es la gran preocupación de la Comisión Europea. La propia AIReF ha advertido sobre la aceleración del gasto y ha pedido que se tomen medidas para corregirlo, pues considera que debería gastar alrededor de 5.000 millones de euros menos. lo que será un incumplimiento de la regla de gasto.
Y eso provoca que tengamos un crecimiento insano, que pese a las revisiones del PIB ha hecho que hayamos sido los últimos en recuperarnos de la crisis económica derivada de la pandemia.
En cuanto al empleo, el que se crea no es de la mejor calidad: más de la mitad de los contratos indefinidos firmados o son a tiempo parcial o son fijos-discontinuos, con una elevada concatenación de muchos contratos indefinidos de la misma persona en el mismo mes, que muestra que, realmente, se trata de contratos temporales. Además, la tendencia de la creación de empleo va debilitándose, pese al aumento importantísimo del empleo público.
Por otra parte, la inversión extranjera se queda en una quinta parte de la que se recibía trimestralmente cuando Sánchez llegó al Gobierno, produciéndose, cada vez de manera más clara, un efecto expulsión de la iniciativa privada debido al ingente gasto público y a la financiación que el mismo requiere; y eso, es menos actividad económica productiva, menos empleo y menos prosperidad.
Y en este punto, es importante analizar cómo se encuentra dicha prosperidad, porque el presidente del Gobierno ha dicho que la renta, el salario de los españoles, ha crecido por encima de la inflación, lo cual es falso. Para ver el efecto de su política económica hay que analizar todo su período de Gobierno, y lo que nos dice la lectura de los datos es que España es una economía más pobre hoy que cuando Sánchez llegó al Gobierno.
- El incremento del PIB se da en gran medida por el aumento de la inflación, que hace crecer el PIB nominal casi 21 puntos más que el PIB real o constante entre 2018 y 2024.
- Eso hace que el PIB per cápita nominal crezca, pero crece menos que el PIB nominal, lo cual pone de manifiesto que hay empobrecimiento de la economía, porque está creciendo el PIB por la inflación y por acumulación de población, pero crece más la población que el PIB, hecho por el que el PIB nominal pc crece menos que el PIB nominal.
- Además, perdemos posiciones en la UE respecto a la media del PIB pc nominal español sobre la media de la UE, retrocediendo 2,8 puntos entre 2018 y 2024, diferencia sólo atenuada con la revisión extraordinaria del PIB.
- Aunque en paridad del poder de compra mejora cuatro décimas, es prácticamente plano y sólo se debe a las revisiones extraordinarias realizadas.
- · Por último, la renta disponible media por persona en los hogares pasa de 15.618 euros en 2018 a 16.480 euros en 2021 (último dato disponible), un crecimiento del 5,67%. En el mismo período, el IPC crece un 9,26%, es decir, casi el doble que la renta disponible media por persona en los hogares, que se puede consultar en el INE (Fuente: Contabilidad Regional de España. Revisión Estadística 2019 (SEC 2010). Serie 2000-2021 (18 diciembre 2023). INE).
En ese mismo período, en términos de contabilidad nacional, la renta nacional bruta per cápita crece un 1,21%, pero la renta nacional disponible per cápita cae un 0,41%, recordemos con el IPC creciendo un 9,89%. Si vamos hasta 2023, la renta disponible bruta per cápita en términos de contabilidad nacional crece un 18,85% y la neta un 17,60%. No hay todavía disponibles a 2023 datos de la renta disponible media por persona en los hogares (se queda en 2021).
Por tanto, aunque sería deseable que la economía fuese tan bien como el presidente del Gobierno afirma, desgraciadamente no es así: vivimos un espejismo del corto plazo con un crecimiento coyuntural basado en el gasto, el déficit y la deuda públicos, en el sector exterior –única parte productiva en esa ecuación– y en el incremento de población, que da como resultado una menor riqueza de la economía española y un deterioro estructural de la misma, que requerirá en el futuro de grandes reformas.
Artículo en: https://www.eldebate.com/economia/20250729/somos-pobres-sanchez-pese-triunfal-exagerado-balance-economico_321260.html
LOS ACUERDOS ARANCELARIOS DE TRUMP DEMUESTRAN QUE TENÍA RAZÓN CON EL COMERCIO GLOBAL
Artículo de Daniel Lacalle publicado en La Razón el pasado día 28
Tras los últimos acuerdos comerciales firmados por la Administración Trump se ha desmontado la ridícula narrativa de que los aranceles los pagan los consumidores estadounidenses.
Ese mantra se repetía por ignorar dos factores esenciales: el elevado nivel de sobrecapacidad de los productores exportadores y la complejidad y eficiencia de las cadenas de suministro globales.
Algunos análisis sesgados asumían, incorrectamente, que la transmisión de precios se generaba en una cadena de productor-comprador, cuando hay muchos más eslabones.
Los aranceles pueden ser criticados por muchas razones, pero es un error afirmar que causan inflación porque no suponen más unidades de moneda en el sistema ni mayor velocidad de dinero. Es más, si los exportadores globales se creyeran que los aranceles los asume el consumidor estadounidense no habrían entrado en pánico y negociado inmediatamente.
Trump tenía tres ases en la manga: el enorme nivel de sobrecapacidad de los exportadores globales, la falacia de que pueden sustituir al consumidor estadounidense por otro mercado y el conocimiento, como negociador, de que los países exportadores no tenían cartas con las que lanzar órdagos a Estados Unidos porque se enfrentaban a morir por capital circulante.
Todos sabían que sus superávits comerciales no son el fruto de la cooperación espontánea entre empresas libres sino el resultado de años de trabas a las empresas estadounidenses y barreras para elegir ganadores y perdedores.
Trump ha mostrado al mundo que en abril no vivíamos en un paraíso de libre comercio global y que el enorme déficit comercial de Estados Unidos no se debe a la cooperación libre entre empresas sino a la intromisión de estados proteccionistas que imponen gigantescas barreras comerciales a las empresas estadounidenses y locales y, a la vez, eximen de esas barreras a los países que les interesan políticamente.
Trump ha demostrado quiénes iban desnudos entre los líderes que se quejaron mucho por los anuncios de aranceles, pero luego se negaron a eliminar sus barreras comerciales.
La estrategia tenía todo el sentido: Amenazar con enormes aranceles sabiendo que no tenían cartas, forzar la negociación y equilibrar la balanza del comercio global. Si los países eliminaban sus barreras, se eliminaban los aranceles. Si no lo hacían, reconocían con ello que asumirían mayores aranceles. Negociación de libro donde el análisis sesgado asumía que Estados Unidos era la parte débil pero la administración Trump sabía que era lo contrario.
Muchos países han preferido unos aranceles superiores antes que eliminar sus barreras comerciales. ¿Por qué? Es sencillo. Muchos países prefieren mantener sus aranceles y barreras porque dan poder a su gobierno.
Lo más importante es que el mundo está mejor hoy tras las negociaciones.
La administración Trump ha alcanzado importantes acuerdos con potencias como Japón y países estratégicos de Asia, sentando las bases para un inminente pacto con la Unión Europea. El acuerdo histórico entre Estados Unidos y Japón es un ejemplo claro, tanto por su envergadura como por su simbología.
Los acuerdos con Reino Unido, Japón, Indonesia, Filipinas y otros países clave en el mundo exportador llevan a que la Unión Europea se de cuenta de la importancia de llegar a un acuerdo similar o quedar debilitada y con riesgo de que las cadenas de suministro se muevan a otros países.
Los productos japoneses tendrán un arancel del 15%, inferior al 25% amenazado, pero por encima del promedio previo de 10%. Aunque Japón se compromete a importar camiones, arroz y bienes agrícolas estadounidenses, flexibilizando su sistema de importación, prefiere mantener parte de sus barreras y por ello acepta aranceles del 15%. Japón canalizará $550,000 millones en inversiones en EE.UU., principalmente destinados a sectores como farmacia, semiconductores y extracción de minerales estratégicos. Todo ello implica un aumento muy positivo en empleo y exportaciones para ambos países.
A este acuerdo se suman los que se han cerrado con Emiratos, Arabia Saudí, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Reino Unido, todos ellos con aspectos importantes.
El aspecto más relevante es que estos acuerdos limitan la posibilidad de que China haga «origin washing» y canalice productos a través de Vietnam y otros países. Indonesia elimina el 99% de sus barreras arancelarias para exportaciones estadounidenses, desbloquea el acceso a minerales como el níquel y garantiza la apertura para bienes industriales y agrícolas. Filipinas acepta un arancel del 19% sobre productos filipinos mientras que los productos estadounidenses quedan exentos de aranceles.
En paralelo, Trump logró un acuerdo histórico con China que, ahora, tras el acuerdo con Vietnam, Japón y Filipinas, unido al acuerdo de Australia, hace más libre el comercio global y, sobre todo, más justo.
Tras cerrar el pacto con Japón, la atención mundial se centra en la Unión Europea.
La Unión Europea tenía el acuerdo más fácil de todos, porque solo tenía que hacer caso a las recomendaciones del informe de Draghi y eliminar sus barreras comerciales. Sin embargo, los negociadores de la Unión Europea han estado esperando, pensando que no se cerrarían acuerdos históricos como el de Reino Unido o Japón.
La Unión Europea no se puede permitir sabotear un acuerdo porque Japón o Reino Unido aprovecharían su posición para capturar cuota de mercado de las exportadoras europeas.
Según «Financial Times» y Bloomberg, se cerraría un acuerdo muy positivo para todos con un arancel base del 15%. Las empresas europeas que invierten y producen en Estados Unidos están exentas.
El modelo “arancel 15% con exclusiones sectoriales”, inspirado en el acuerdo alcanzado con Japón, parece el que prefieren los negociadores de la Unión Europea.
Es cierto que Estados Unidos ha logrado imponer sus condiciones en la mayoría de los frentes negociadores porque tenía todos los ases en la manga, pero no es menos cierto que todos los acuerdos son muy positivos para ambas partes, generando mayor inversión, crecimiento y un entorno comercial más realista. El acuerdo con la Unión Europea es el último gran reto y consolidaría una era de menores barreras al comercio y “aranceles medios” con una apertura sectorial muy positiva para todos.
Por mucho que les moleste a las personas que promueven la narrativa anti-Trump, estos acuerdos nos han recordado que no vivíamos en un mundo de libre comercio, que los aranceles y trabas comerciales eran la norma en el comercio global y que, ahora se acerca un entorno en el que las balanzas comerciales tendrán más que ver con la cooperación espontánea entre empresas y menos con las barreras del estatismo mundial.
El acuerdo de Estados Unidos con la Unión Europea demostrará que es bueno para todos, que las empresas europeas seguirán exportando y a la vez que la balanza se equilibra hacia un acuerdo más justo y eficiente para todos.
ORIOL JUNQUERAS: “NO QUEREMOS QUE EL PP Y VOX GOBIERNEN, PERO LA PRIORIDAD ES CATALUNYA”
Artículo de Pedro Ruiz publicado en La Vanguardia el pasado día 27
Oriol Junqueras (Barcelona, 1969) volvió al liderazgo de Esquerra Republicana el pasado mes de diciembre. El dirigente republicano hace balance en La Vanguardia del curso político, cuyo reto principal ha sido –y seguirá siendo– el modelo de financiación.
¿Se sienten representados por el acuerdo bilateral entre el Gobierno y la Generalitat? Pero hay un problema que no depende del Gobierno central: hay que disponer de unos recursos técnicos y humanos que no existen. Los que tenemos memoria recordamos como durante el procés ustedes decían que todo estaba listo. No lo parece.
ERC, cuando asumió las competencias en el ámbito de Economia i Hisenda, una de las muchas cosas que hizo fue desplegar la ATC. Pasamos de menos de 300 trabajadores a casi 1.000. Hicimos un salto muy importante, también en términos informáticos. Es evidente que con los años que han pasado desde entonces es posible que estos sistemas informáticos no siempre estén tan actualizados como lo estaban en ese momento. Pero, en todo caso, Catalunya está en condiciones de administrar sus impuestos.
Financiación
“El acuerdo entre Gobierno y Generalitat es francamente decepcionante”
Para lograr este objetivo hay que cambiar como mínimo tres leyes en el Congreso.
Nuestra voluntad es presentar una propuesta de ley que permita vehicular a través de la mayoría parlamentaria necesaria la capacidad de recaudación de impuestos en Catalunya. Esperamos que sea pronto. Lo importante es que haya una propuesta y que pueda tener la mayoría parlamentaria necesaria. Disponer de una mayoría parlamentaria no es un lujo, es una necesidad. Si no hay mayoría, no habrá proposición de ley validada.