Por José María Arévalo

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
Del 17 de octubre de 2024 al 7 de septiembre de 2025 el Espacio Fundación Telefónica presenta “Jaume Plensa. Materia interior”, una exposición que incluye 15 obras representativas de sus últimos 30 años de trayectoria, desde los primeros años noventa hasta la actualidad. A través de expresiones abstractas y conceptuales en sus primeras piezas, y representaciones más figurativas y sensuales en las más recientes, esta selección se adentra en temas recurrentes en su universo, como la identidad, la fragilidad de la condición humana, lo efímero, la espiritualidad, el silencio, la comunicación o el lenguaje.
Sobre la obra de Jaume Plensa ya publicamos en este blog un artículo el 27.03.25 que titulábamos “Jaume Plensa: Esculturas monumentales de rostros femeninos” que ilustrábamos con varias fotos, la primera “Maqueta a escala de “Iris”, obra de Jaume Plensa, 2024”. Por ello cuando he visto en hoyesarte.com el comentario a esta exposición actual de Plensa en Espacio Fundación Telefónica he pensado que en aquel artículo nuestro de marzo ya la habíamos comentado; pero en aquel solo recogíamos un comentario general sobre las obras de Plensa -y en concreto una sola expuesta antes en Espacio Fundación Telefónica procedente de la sede de la compañía – y su labor que vimos en Aceprensa, que todavía puede verse en https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20250327/jaume-plensa-esc…ostros-femeninos-689405060177/ . Así que vamos a ver ahora la exposición actual de Plensa en Espacio Fundación Telefónica, siguiendo a hosyesarte.com.

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
Dan la bienvenida a esta muestra sobre la obra de Plensa en la Espacio Fundación Telefónica, Madrid, un documental “¿Puedes oírme? (2020)” de Pedro Ballesteros, que profundiza en su proceso creativo, junto con una fotografía mural de su estudio y la maqueta de “Iris” (2024) –una pieza encargo de Telefónica que se puede ver en la sede de la compañía–.
Entre las primeras obras de la muestra están “Self-Portrait (72 kg)” (1993) y los tres aguafuertes de la serie “Self-Portrait I, II y III” (1998), donde convierte su propia imagen física en un símbolo de identidad y presencia humana. Estas obras, junto a la serie escultórica “Silence” (2016), exploran la diversidad y fragilidad de la identidad a través de rostros femeninos dispuestos sobre vigas de madera, creando un diálogo sobre la individualidad y la pertenencia colectiva.

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
La relación entre cuerpo e identidad toma un nuevo enfoque en “Love Sounds” (1998), donde cinco cabinas de alabastro emiten el sonido del flujo sanguíneo del propio Plensa, invitando a experimentar la sonoridad corporal.
Esta reflexión sobre la condición humana continúa con Invisibles (2016), una instalación de tres rostros incompletos de malla de acero suspendidos, en los que la luz atraviesa la estructura y evoca la transitoriedad de la vida. A estos rostros se unen las esculturas femeninas de ojos cerrados “Maria” (2018) y “Rui Rui’s Words” (2021), con las cuales ahonda en la belleza y el mundo interior.

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
A principios de la década de 1980, su interés por el volumen y el espacio le llevan a explorar el trabajo del hierro, creando esculturas con cortes y dobleces. Más adelante, en 1986, suma nuevos materiales como el cristal y la resina, mientras incorpora nuevos juegos de luces y sonidos. Una de las constantes en su obra es precisamente el protagonismo de los materiales empleados y su trabajo, a los que dota de nuevos significados para convertirlos en vehículos capaces de transformar el espacio que les rodea.

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
Para Plensa, el material se convierte en un vehículo porque, según él, los verdaderos materiales de la escultura son las ideas. Este enfoque material y simbólico es recurrente en su obra. Un ejemplo de ello es “La Neige Rouge” (1991), donde el hierro se transforma en luz y energía, liberándose de toda pesadez y opacidad, para conectar directamente con el espectador.
Mensaje de esperanza
«Mi obra quiere que cada persona se refleje en ella y mire a su interior. El arte tiene que ser este catalizador que nos permita crear una seguridad en nosotros mismos y nos permita hablar de ideas, de vibraciones. Vivimos en un momento de ruido que muchas veces no nos permite esos momentos de silencio. El arte tiene que ofrecer un mensaje de esperanza y positividad, de volver a creer que el ser humano somos más que esta violencia actual».

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
El agua, otro elemento clave en su trabajo, aparece en “Freud’s Children” (2001-2002), una serie de esculturas que evoca el poder sanador y el ciclo vital de este elemento. Cada una de ellas, formada por manos o rostros en contacto con el agua, simboliza la psique humana, su complejidad y vulnerabilidad.
Y junto al agua, en numerosas ocasiones el sonido. En la instalación “The secret heart” (2014), un corazón pintado en bronce blanco –homenaje al texto Das Geheimherz der Uhr (El corazón secreto del reloj) de Elias Canetti–, incluye un reloj de voz con las voces de hombres y mujeres de la ciudad de Augsburgo, siguiendo el paso real de los segundos, minutos y horas.
A lo largo de la exposición, el lenguaje y la comunicación también emergen como temas. En “Glückauf?” (2004), una serie de cortinas de letras recrea la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, envolviendo al espectador en un espacio donde el lenguaje se vuelve tangible. Otro ejemplo de su exploración sobre la palabra y el sonido es “Il suono del sangue parla la stessa lingua” (2004), una proyección de luz y letras de diferentes alfabetos que representa el poder de la conexión humana a través del lenguaje.

(Escultura de Jaume Plensa en la muestra)
En su reciente “Lilliput” (2012-2020), aborda el caos y la repetición mediante figuras de letras realizadas en bronce y acero, creando una estructura en la que las palabras aún son pensamientos sin verbalizar.
Finalmente, la exposición concluye con una reflexión sobre el silencio, presente en obras como “Who are You? I-VIII” (2016), donde ocho figuras de bronce se cubren los sentidos en una alusión a la necesidad de introspección en el mundo contemporáneo.