“Amigas y amigos, defendamos a nuestro delincuente”, de Luis Ventoso; “Los policías alertan a puerta cerrada en el Congreso de que se va a regularizar a «sujetos con trayectoria delictiva»”, de Segundo Sanz; “Sánchez, noqueado en Andalucía”, de Jesús Cuadrado; y “Europa quiere mucho más a Israel que a España, la lección para Sánchez en un festival de Eurovisión en el que Bulgaria vino al rescate”, de Eduardo Álvarez

(Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 20)
AMIGAS Y AMIGOS, DEFENDAMOS A NUESTRO DELINCUENTE
Artículo de Luis Ventoso publicado en El Debate el pasado día 20
El PSOE se quita abiertamente la careta: el sectarismo de las siglas debe prevalecer por encima de cualquier consideración y la verdad ya no existe.
Buscando la verdad del Caso PSOE: ¿Es un partido que ha hecho grandes servicios a España? ¿O ha operado como una carcoma que ha contribuido a erosionar nuestra nación? Lo siento por tanta gente que con la mejor intención les ha votado a lo largo de los años, o hasta ha desempeñado cargos en sus filas, pero mucho me temo que la respuesta acertada es la segunda: el balance del PSOE, desde su fundación en 1879 hasta hoy, es muy negativo.
Raro es el ciudadano español de entre 45 y 85 años que no ha elegido alguna vez la papeleta de la totémica marca del puño y la rosa. El PSOE ha sido una suerte de formación hegemónica en España, la que más tiempo nos ha gobernado (26 años y medio de presidentes socialistas desde 1978 hasta hoy).
El carismático hechizo de Felipe González sobre la sociedad española y la tenaz ingeniería social del partido han ido creando una suerte de Pensamiento PSOE, con el que muchos españoles se identificaron durante décadas y que sigue latente. Eran los tiempos de un cierto orgullo altivo por ir de «progre» y llevar El País bajo el brazo. Mientras la derecha vegetaba, los socialistas se enseñorearon de la educación y de la cultura (todavía hoy muchos periódicos de supuesta derecha ofrecen unas secciones culturales que son puro prisismo). En política esgrimían un arrogante aire de superioridad intelectual y moral, que recibía un fuerte apoyo en las urnas.
Hoy ese romance de España con el PSOE se ha terminado. Tras una catástrofe apellidada Sánchez, el país ha girado a la derecha, como se ve elección tras elección. El PSOE intenta sobrevivir perpetrando su felonía final: rendirse al separatismo para mangonear España con las manos atadas por una coalición antiespañola.
Por supuesto el PSOE ha tenido algunos buenos dirigentes que han desempeñado una labor positiva. Imposible no hacer algo bien en 26 años de mandato. Pero el balance general es lamentable. El venerado fundador Pablo Iglesias amenazó a Maura en sede parlamentaria con la violencia terrorista. Luego intentaron cargarse la II República, que ahora veneran cínicamente, con la Revolución de Asturias. Dieron también cobertura al desafío independentista catalán, como ahora, y su actuación en el Frente Popular fue directamente criminal.
Con la llegada de la democracia, el sobrevalorado Felipe González instauró un modelo económico estatista y poco flexible, al que se debe nuestro problema endémico de paro, único en la UE, y acabó su mandato sumido en una ola de mugre. En paralelo, llevaron a cabo el mayor robo de dinero público de nuestra historia, los ERE de la Junta de Andalucía de Chaves y Griñán, para más señas a costa de los parados.
Zapatero reabrió las heridas de la Guerra Civil y la caja de Pandora del separatismo, estableció los cordones sanitarios contra la derecha de la mano de los independentistas, comenzó a encamar al PSOE con ETA y llevó a cabo una gestión económica tramposa e irresponsable, ocultando la magnitud de la crisis y legando un agujero oculto de más de 23.000 millones.
Sánchez se ha convertido en el presidente de las primeras veces. El primero en gobernarnos sin ganar las elecciones. El primero en indultar y amnistiar a golpistas. El primero en rendirse en el extranjero a un fugitivo de la justicia española. El primero con su mujer y su hermano en los tribunales por corrupción. El primero en comprar multinacionales con dinero público para ponerlas a su servicio. El primero que se ha aliado con el partido de ETA. El primero con una máquina de robar en el propio corazón de su Gobierno… Pero sobre todo ha sido el presidente que ha convertido la mentira en un arma política que considera aceptable. Incluso ha dinamitado el propio principio de realidad. El sanchismo encarna la pesadilla del 1984 de Orwell: no existen los hechos, solo existe aquello que el Gran Hermano decreta que existe.
Estalla ahora en la Audiencia Nacional como el chorro de un gran géiser toda la corrupción de Zapatero, el primer presidente de nuestra democracia imputado, debido sus turbios y lucrativos tejemanejes como conseguidor. ¿Y qué hace el PSOE? Pues se quita todas las caretas y reacciona como la mafia clásica: amigos y amigas, defendamos a nuestro delincuente. Zapatero es un golfo, pero eso da igual, no es el tema. Lo único importante es que se trata uno de los nuestros.
El presidente del Gobierno pide a su militancia que salga a defender al imputado (le va el puesto en ello, pues el trinque de Plus Ultra no había sido posible sin Sánchez en la Moncloa). El PSOE evita cualquier valoración moral. El argumento que esgrime el sanchismo para dar la cara por Zapatero resulta tan inmoral como pueril. Eluden la realidad y repiten como papagayos que todo viene a ser una conjura político-judicial de la inefable «ultraderecha», que nunca aceptó las victorias electorales y los «avances en derechos» del pícaro lobista por fin imputado. «Zapa es nuestro contacto», decían los satélites de su banda, según se lee en el auto de la Audiencia Nacional.
El PSOE alcanza su degradación final. Ya no hay disimulo alguno. Vivimos en una guerra de la izquierda contra la derecha y todo vale. Ni un paso atrás, camaradas. Pero en cuanto Sánchez caiga, al PSOE le espera un destino similar al que liquidó en su hora a los partidos socialistas de Francia e Italia. No se les echará de menos.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20260520/amigas-amigos-defendamos-nuestro-delincuente_419452.html
LOS POLICÍAS ALERTAN A PUERTA CERRADA EN EL CONGRESO DE QUE SE VA A REGULARIZAR A «SUJETOS CON TRAYECTORIA DELICTIVA»
Artículo de Segundo Sanz publicado en OKDIARIO el pasado día 19
Los policías alertaron este lunes a puerta cerrada en el Congreso de los Diputados sobre la intención del Gobierno de Pedro Sánchez de regularizar a «sujetos con trayectoria delictiva en origen», según fuentes parlamentarias consultadas por OKDIARIO.
Este lunes se reunió la Ponencia para el análisis en el marco de la política de Seguridad Nacional del proceso de regularización extraordinaria de personas extranjeras iniciado por el Gobierno. Y aquí abrieron la ronda de comparecencias, sin cámaras, el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Carlos Alberto Prieto Conesa, y el comisionado de Sostenibilidad de la Plataforma del Tercer Sector de Acción Social (CEPAIM), Juan Antonio Segura Lucas.
Esta ponencia se desarrolla en el seno de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, que agrupa a Congreso y Senado y que fue creada a iniciativa del Partido Popular, que contó con el apoyo de Vox, sumando mayoría absoluta en este órgano. Por su parte, PSOE, ERC y Bildu rechazaron la constitución de dicha ponencia.
Las fuentes citadas apuntan que el análisis expuesto por el representante del SUP incidió en que la «repercusión más directa derivada de que el informe policial no sea preceptivo al tener en cuenta únicamente antecedentes penales», es la aparición de «dos problemas graves». Uno, que los «individuos con multirreincidencia u órdenes de detención internacional podrán acceder a la regularización», y dos, «se validará la residencia de sujetos cuya trayectoria delictiva en origen es inalcanzable para la Administración en el margen temporal establecido».
Junto a ello, el informe presentado por Prieto Conesa -al que tuvo acceso OKDIARIO- remarcó que «el modus operandi difundido y detectado en canales de Telegram y Facebook ofrece documentación ‘perfecta’ para simular el arraigo de cinco meses» exigidos por el Real Decreto 316/2026, de 14 de abril. «Si la Administración no detecta la anomalía inicial, el sistema valida identidades que podrían ser fraudulentas antes de la toma de huellas», advierten desde el SUP.
En esta línea, el Sindicato Unificado de Policía sostiene que la «saturación de las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno trasciende la ineficiencia burocrática para transformarse en un riesgo de seguridad nacional».
«Existe una brecha operativa fundamental: la verificación inicial de documentos recae en personal administrativo y no en especialistas policiales, lo que permite que una identidad sea ‘blanqueada’ por la aprobación administrativa antes de que el funcionario intervenga en la fase final (TIE/huellas)».
En este contexto, y con relación a la «verificación telemática», el informe del SUP subraya que «el uso de plataformas de escaneo impide el análisis físico de soportes documentales, anulando la capacidad de detectar falsificaciones químicas o mecánicas sofisticadas».
Además, el sindicato alude a un «colapso de citas» y la existencia de un «mercado negro». «La carencia de citas fomenta el negocio de intermediarios, donde redes criminales ofrecen ‘kits de arraigo’ (empadronamientos ficticios y contratos simulados para acrecitar la residencia previa al 31 de diciembre de 2025», enfatiza el SUP.
Por todo ello, Prieto Conesa presentó este decálogo con el propósito de evitar que la «regularización extraordinaria se convierta en un incentivo para el fraude».
- Refuerzo presupuestario finalistas.
- Interoperabilidad biométrica obligatoria.
- Protocolos de verificación de originales.
- Blindaje operativo de la Unidad Central de Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF).
- Plan nacional anti-fraude en el empadronamiento.
- Eliminación de la declaración jurada para penales, estableciendo canales de verificación directa con los consulados.
- Servicio Oficial de Traducción Jurídica.
- Catálogo de especímenes documentales.
- Formación especializada en seguridad documental.
- Reforma normativa para que los informes policiales de multirrecidencia tengan carácter preceptivo y vinculante en la denegación de autorizaciones.
PP: Es un «proceso chapucero»
Por su parte, el portavoz del Grupo Popular en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, Rafael Hernando, reclamó, entre otras cuestiones, que se paralice el proceso de regularización masiva y «sin control» del Gobierno de Sánchez porque «puede conducir al fraude y la impunidad», indicaron fuentes parlamentarias.
Asimismo, Hernando señaló que «desde que se anunció el proceso, hace tres años, el efecto llamada ha provocado que dos millones de personas se hayan empadronado en España, sin poder controlar si la residencia es real».
Además, el portavoz popular incidió en que «la vulnerabilidad del proceso se ve afectada por el fraude documental, el uso de identidades falsas, la infiltración criminal, el colapso administrativo y la insuficiencia del control migratorio y policial afectan a la seguridad ciudadana y nacional».
«Es un proceso improvisado, chapucero, que puede provocar que personas en prisión provisional o multirreincidentes consigan regularizarse», apostilló.
SÁNCHEZ, NOQUEADO EN ANDALUCÍA
Artículo de Jesús Cuadrado publicado en Vozpópuli el pasado día 18
Que la aspiración del Psoe sea que el PP no logre la mayoría absoluta demuestra que no tiene enmienda. Si no entendieron el mensaje en 2022, los andaluces se lo han recordado con otra “derrota histórica”. El 17M mantiene el trasvase de los votantes de centroizquierda desde el Partido Socialista al PP. No por una supuesta “derechización” de los electores, como venden los voceros sanchistas. Estudios preelectorales, como el de la Fundación Centra, demuestran que los andaluces siguen en las mismas posiciones ideológicas que cuando votaban masivamente socialista. Quienes cambiaron fueron los socialistas, que abandonaron la centralidad en la que se decide ese voto de izquierda liberal.
Ni Franco ni la guerra
Frente a la evidencia de un bajísimo 23% de los votos, prepárate para la matraca del ejército de activistas del Gobierno sobre la épica capacidad de resistencia de Sánchez. Seguirá “pase lo que pase”, adelantó El País. Siguen un guion, pero la verdad verdadera es que, en diez años, el “doctor” ha logrado fortalecer al PP y hundir al Psoe. Antes de que lo enreden todo, los datos. En Andalucía, los socialistas pasaron en ese período (2016-2026) de 47 a 28 diputados, y el PP, de 33 a los 52. Una década gloriosa de régimen sanchista! También en el “granero” socialista fallaron todos los cuentos emocionales fabricados por el servicio de propaganda. Ni el muy manoseado “Franco ha vuelto” ni el último del “no a la guerra”.
Ha ocurrido lo previsible. Cada mitin con Sánchez provocaba una huida de votantes socialistas, convirtiendo las urnas andaluzas en un referéndum sobre su continuidad. Las interpretaciones socialistas sobre este desastre cantado no podrían ser más ilustrativas. La portavoz del partido Montse Mínguez se anticipó con esto: “Estoy convencida de que Andalucía se levantará del sofá”. Apuntaba a la tesis que, en formato “académico”, sostiene Félix Tezanos. Los españoles serían en su opinión masivamente de izquierdas y en consecuencia, si van a votar, ganan los socialistas por goleada. No es el único que trata a los electores como vegetales enraizados que, atados a la tierra, no pueden desplazarse. No importa qué hagamos, no podrán dejar de votarnos, alardean. En versión de la candidata Montero, “es difícil parar a la derecha sin la movilización de la izquierda”. ¡La culpa, del sofá! En fin, que si eres de izquierda, no puedes votar PP. Pues, mira, casi les dobla, y en Andalucía.
Susanistas y revisionistas
Es lo que ocurre cuando los electores comprueban que los socialistas ya no saben qué representan. Para disimular las políticas de Sánchez y Montero contrarias a los intereses de Andalucía, se refugiaron en un único slogan de campaña: “defensa de la sanidad pública”. No podía funcionar, es una torpe falacia. Ya no cuela la trampa de hacer creer que solo hay prestación pública con titularidad pública. ¿Y en Suecia? Fracasaron igualmente en su obsesión por favorecer el crecimiento de Vox para frenar a Núñez Feijóo. En 2018, el partido de Abascal contaba con 12 diputados y el PP, con 26; hoy, la relación es de 16 a 53. La tendencia que marca Andalucía es, pues, hacia un bipartidismo asimétrico, muy asimétrico.
En la estrategia electoral de Moreno Bonilla, que queda a dos escaños de la mayoría absoluta, destacó el acierto de evitar el anzuelo socialista de centrarse en un debate de izquierda contra derecha. Conecta así con la gran mayoría de andaluces que conocen bien la artimaña de utilizar guerras ideológicas como simple recurso electoral para tapar desastres de gestión. Es el Partido Socialista el que ha terminado atrapado al limitarse a competir por el espacio de la extrema izquierda. Con pésimos resultados. Si en 2022, lograron 30 diputados, frente a 7 de las candidaturas de ultraizquierda, este domingo bajaron a 28, por 13 de estas. Son las consecuencias de convertir el Psoe en simple artefacto de usar y tirar. En el 15º Congreso Regional de 2025, al dictado de Sánchez, el socialismo andaluz pasó a entelequia, la nada. Ahora, como en 2022, se volverá a hablar de críticos y susanistas, de revisiones profundas y conexión con los andaluces. Entelequias, nada. A la vez que las oficinas del activismo sanchista se centran en lo que importa: ¡pero no consiguieron mayoría absoluta!
Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/s%C3%A1nchez-noqueado-en-andaluc%C3%ADa/ar-AA23q94M
EUROPA QUIERE MUCHO MÁS A ISRAEL QUE A ESPAÑA, LA LECCIÓN PARA SÁNCHEZ EN UN FESTIVAL DE EUROVISIÓN EN EL QUE BULGARIA VINO AL RESCATE
Artículo de Eduardo Álvarez publicado en EL MUNDO el pasado día 17
Dara se impone con su hipnótica y pegadiza Bangaranga. Y ya nos podemos ir olvidando de boicots a un Israel al que le llueven los votos de todo el continente.
Al final Bulgaria, junto a Rumanía el hijo pródigo de la 70ª edición del Festival de Eurovisión, nos ha salvado del mayor de los desastres, esto es, la victoria de Israel, aunque, igual que ya sucedió el año pasado, al borde del precipicio nos hemos quedado. Bulgaria se había convertido en los últimos días en lo que en el argot del concurso se llama el dark horse, el caballo negro, es decir, el tapado, el país que a la chita callando va revelándose como una apuesta muy pero que muy fuerte y conquistando al público, hasta hacerse con el triunfo. En este caso, además, Bulgaria ha tenido el apoyo mayoritario tanto de los jurados como del televoto. Un micrófono de cristal, por tanto, incuestionable y bien merecido para Dara, su representante, con la electrizante interpretación de Bangaranga, el himno de este año para olvidar. Sobresaliente el trabajo de la BNT, la televisión pública búlgara, que se había retirado de Eurovisión en 2022 por problemas financieros, y que sin embargo llevaba años tomándose muy en serio su participación en el concurso, con mucha hambre de ganar, y que ahora tendrá que organizar la edición de 2027 con el objetivo nada fácil de reconciliar a la familia eurovisiva.
De lo ocurrido este sábado cabe también subrayar que si Pedro Sánchez confiaba en que a Israel se le acabe excluyendo del certamen, ya puede ir asumiendo que Europa quiere mucho más al Estado hebreo que desde luego a España, a la que poco nos han echado de menos en Viena. Noam Bettan ha estado a punto de llevarse el gato al agua con una gran interpretación de Michelle, un tema sobre un amor tóxico del que tratas de escapar porque sabes que te está dañando cantado en inglés, francés y hebreo. Y si bien esta vez no ha arrasado como ocurrió en 2025 con el televoto, el hecho de que prácticamente todos los jurados de los 35 países participantes le hayan dado muchos puntos confirma que poco tiene que ver la percepción que tenemos en España sobre la imagen israelí con la realidad en el resto del continente. Más que seguir hablando de boicots a Israel, nos tendremos que preguntar aquí si queremos autoboicotearnos y quedarnos nosotros cada vez más aislados de nuestros supuestos hermanos y socios europeos.
El buen trabajo suele recompensarse en Eurovisión, por más que los cuñados se empeñen cada año en pontificar sobre el tongo de las votaciones -desgraciadamente, los activistas proisraelíes tienen suficientes recursos, tiempo y ganas para tratar de arruinarlo todo, pero esa es otra historia con un dramático trasfondo que bien conocemos-. Y es lo que ha pasado con Bulgaria. También con Rumanía, el otro país que ha regresado este año y que ha dado otro enorme sorpresón. Menos suerte han tenido al final Finlandia y Australia, que, aunque han quedado muy arriba en la tabla, se tendrán que lamer las heridas tan partir como claros favoritos. Linda Lampenius y Pete Parkkonen, los finlandeses, han ofrecido sin duda quizá el mejor pack del año, con una canción sobrecogedora y hermosa, Liekinheitin –Lanzallamas-, una gran interpretación del vocalista y qué decir del virtuosismo de ella como violinista, y una puesta en escena impresionante.
Mención especial merece también la representante de Australia, Delta Goodrem, una de las grandes estrellas del país oceánico, que ha demostrado lo bien que sientan las tablas a cualquier representante que pisa un escenario tan exigente como el de Eurovisión. Qué brutal la actuación de Delta, impecable de voz, con una presencia hipnótica y una magistral ejecución de Eclipse, canción para piano con envolventes arreglos orquestales, que se ha engrandecido con una puesta en escena muy cinematográfica.
Bulgaria, Finlandia, Francia y Australia han salvado una edición que, más allá de la atmósfera de tristeza en la que está envuelto hoy el Festival por todas las polémicas que le rodean, ha estado coja de temas destacables y ha confirmado una preocupante tendencia de los últimos años en el desprecio generalizado por la melodía en lo musical y por un exceso de performances que ocultan tantas veces que de lo que se trata es de vender bien las canciones y no al revés.
Nació Eurovisión en 1956 con el objetivo de hermanar a naciones en Europa que acababan de desangrarse en la mayor carnicería de la historia de la humanidad. Y ha sobrevivido a carros y carretas en estas siete décadas, aunque lo vivido este año ha sumido al Festival en su mayor crisis de identidad en tanto tiempo y no es fácil aventurar si va a ser posible recomponer a corto plazo los trozos rotos del micrófono de cristal. La 70ª edición se ha solventado con la participación finalmente de 35 países, aunque indudablemente ha pesado muchísimo la retirada de cinco naciones, Eslovenia, Irlanda, Islandia, Países Bajos y España, todos como medida de rechazo a la presencia de Israel por las masacres que está perpetrando en Gaza, una barbarie inhumana más allá de que sea técnicamente o no un genocidio lo que sufre su población civil.
Pero el boicot de TVE, desgraciadamente, no ha ocultado en ningún momento la utilización que ha hecho el Gobierno del festival, hasta el punto de que España no ha dejado de participar en ningún otro evento cultural, deportivo o de cualquier índole en el que también esté presente Israel. Ello representa una absoluta hipocresía y es difícilmente defendible que a nuestro país le baste para situarse en el lado correcto de la Historia, de lo que volvía a presumir hablando de Eurovisión Pedro Sánchez este mismo viernes, intentar acabar con un certamen que se ha convertido en una de las más claras señas de identidad de este Viejo Continente. «No estaremos en Viena, pero estaremos en el lado correcto de la Historia», afirmó con el presidente del Gobierno en un vídeo que compartió en las redes sociales la víspera de la gran final, felicitándose por la postura adoptada por RTVE como forma de protesta por la participación israelí. Se piense lo que se piense al respecto, lo que no admite discusión es que es verdaderamente triste que una cadena de televisión pública, que ha de velar por la independencia y la pluralidad más exquisita, en todo este asunto haya actuado como mera correa de transmisión de los intereses de una Moncloa que ha visto en algo tan mediático como Eurovisión una herramienta de propaganda partidista.
En fin, noche verdaderamente aciaga para cualquier eurofan español. Con todo, queda regusto del magnífico espectáculo que ha brindado la ORF, la corporación de radiotelevisión pública de Austria. La apertura de la gran final ha sido apoteósica y excelente también el trabajo de los presentadores Victoria Swarovski y Michael Ostrowski, que ya desde las dos semifinales demostraron una gran versatilidad dando a las tres galas eurovisivas de la edición toques satíricos verdaderamente divertidos. Sin embargo, se esperaba una celebración que destacara mucho más los 70 años que ha cumplido el concurso musical más famoso del mundo, y en ese sentido se han echado en falta más figuras sobre el escenario que han hecho grande el Eurofestival estas siete décadas.
El martes, abrió la edición la griega Vicky Leandros, mítica cantante que representó dos veces a Luxemburgo, y ganó en la segunda ocasión, en 1972, con el memorable tema Après toi, interpretado en francés. Y ya en la gran final de este sábado ha sido emocionante y muy chulo el interval act con eurovisivos tan conocidos como Alexander Rybak, Erika Vikman, Kristian Kostov, Lordi, Max Mutzke, Miriana Conte, Ruslana y Verka Serduchka. Pero todos ellos pertenecen a la hornada más reciente del Festival. Esta era la ocasión para haber contado con voces de décadas pasadas. Se han publicado nombres estos días como los de la turca Sertab Erener o el irlandés Johnny Logan -con tres triunfos eurovisivos en su palmarés- que habrían rechazado la invitación de la UER, sumándose al boicot de tantos artistas que rechazaban que Israel participara como si nada en el concurso. Con todo, hubiera sido un sueño cumplido haber escuchado de nuevo en el festival de nuestra vida a más abanderados que forman parte de nuestra memoria sentimental.
TVE debe tomar buena nota de lo sucedido este sábado y decidir si nos marchamos para siempre de Europa, porque desde luego a Israel, nos duela o no, no lo quieren dejar marchar, al revés.