(“Si el Banco presta el dinero / podrá cumplir Zapatero, / mas si le niega la pasta / la cosa va a ser nefasta”. Ripioteca propia).
Mi señoría acaba de ver al Presidente del Gobierno del Reino de España, que Dios guarde, y al señor Botín, que lo mismo digo, frente por frente, en una foto, en la prensa. Lo que no sé es de qué estarán hablando. Hay que pensar que el Presidente, en las circunstancias económicas en que, a la sazón, se encuentra el Reino, con perdón del señor Anasagasti, puede estar consultándole al señor Botín en qué condiciones le podría prestar la pasta que, con motivo de las próximas elecciones generales, va a necesitar, porque entre los partos que esté habiendo desde el día que el señor Zapatero pronunciara el debate sobre el estado de la nación hasta hoy y los que habrá desde esta fecha a aquella en la que se celebren las próximas elecciones, a 2.500 €/parturienta, más los intereses que le cobre el Banco, más lo que necesite el Presidente Chaves para esos 750.000 pisos que le va a proporcionar, a bajo precio, a los andaluces que ganen menos de no sé cuánto (hablan de un 80% de ellos), el sueldo que prometió a las amas de casa residentes en aquella Autonomía con motivo de las pasadas elecciones (¿con interés por el retraso?), etc., eso es un pastón de asgones (asgo, de asir, cojo). Bien es cierto que, dado el elevado “volumen de compra”, sobre todo por el número de parturientas inmigrantes y la elevada cantidad de amas de casa, tal vez el Director del Banco de Santander crea comercialmente interesante la operación y considere conveniente hacerle algún tipo de rebaja al Estado, pues aun así esta operación financiera puede ser rentable para los accionistas de la entidad bancaria en cuestión. Las parturientas indígenas, por el contrario, no van a suponer mucho gasto, dado el reducido número de casos que pueda haber de ellas, pues según las previsiones de la OMN (Mundial Organitation Nasciturus, ente virtual de creación propia) serán apenas unas cuantas docenas, ya que las parejas heterosexuales que hay en el territorio nacional (excluida, claro está, Catalonia, por tratarse de otra nación) presentan un reducido número de casos de natalidad por tratarse, en general, de bastantes parejas esmériles, que no hacen vida marítima y por ende no tienen condescendencia, lo que atenúa en parte el gasto social. ¿O no?
11-09-2007.
