Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Promesas electorales (1)

Ya les decía (cfr.”La campaña electoral de mi señoría”) a vuesarcedes que presentarme como tal, en las próximas elecciones, no lo iba a hacer, porque el puesto a que aspira mi señoría aún no se ha creado ni se va a crear de aquí a marzo que es cuando, según mis noticias, se nos va a convocar a las urnas a los españoles con derecho a voto, votos éstos que no tienen nada que ver ni con las botas que regaló la anterior ministra de la Vivienda de la que, por cierto, no impetré ningún cargo o mamandurria oficial, aunque hubiese sido modesto, porque para empezar mi carrera política no me hubiera venido nada mal. Hombre, obligación, obligación no tenía ninguna. Ni compromiso. Pero basta que ella había nacido en Peraleda del Zaucejo y este modesto escribidor, en Monterrubio de la Serena, que están como a un tiro de piedra, para que hubiese dicho: ”Oye, tío, ¿te interesa esta subsecretaría?«, pongo por caso…Y no será porque no se lo pedí por activa, por pasiva y aun por perifrástica, cuando estaba en el poder, pero, speaking in silver, o sea, hablando en plata: what if want rice, Catherine, o sea, que si quieres arroz, Catalina.

Primera promesa, pues: si mi señoría fuera o fuese elegido, la señora Trujillo, doña Mª Antonia, no será nombrada ministra. Que le vayan dando… otro cargo en Bruselas, que es adonde mandamos a todos los que nos estorban. ¿Está claro?

¿Como promesas positivas de hoy?

Proporcionarle a todos los jóvenes del país, cuyas edades estén comprendidas entre los 15 y 16 años, invitaciones para acudir a una fiesta del botellón “puta madre”, que son las buenas, al menos una vez al siglo.

Permitirle tanto a jóvenes como a jóvenas (¡vaya coz al lenguaje!) que estén cursando el bachillerato, que pasen al curso siguiente siempre que no les suspendan en el curso que termine en más de n+1 asignaturas, siendo n el número total de las que contenga el citado curso que hayan cursado para que no tengan que volverlo a cursar en el trascurso de los cursos venideros, y que les sirvan para que se les considere incursos en los concursos en que, por falta de recursos, le inhabiliten en el decurso de los cursos que, por imperativo legal, le faculten a no tener que cursar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, para tíos y para tías, tan discutida y discutible (la asignatura), porque para evitar que se hernien, en la flor de la vida y sin poderlo ganar, más vale que se dediquen al “dolce far niente», a no hablar castellano en los recreos y a limpiarse los dientes, porque la sanidad bucodental es fundamental para la belleza facial de todo colegial que aspire a ser concejal (de urbanismo, por supuesto).

Y, para terminar, si las urnas fueran propicias a mi señoría, se declararían festivos, a efectos académicos, todos los lunes, martes y miércoles de los meses que tengan r, y todos los miércoles, jueves y viernes de los meses que no tengan r.

Mi señoría estima que estas medidas se podrán ir ampliando progresivamente a favor de los estudiantes siempre y cuando así lo acuerden los que no hayan aprobado ninguna asignatura durante la última legislatura, lo cual constituye una reivindicación justa… Esto, por hoy. El próximo día, más. ¿O no?

17-09-2007.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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