(Preámbulo: Habiendo desaparecido el sitio web o como se diga eso de www.jubilatas.com , donde mi señoría «colgó» algunas parletas y chirigotas, también acerca de la enseñanza, me veo en la necesidad de reproducirlas aquí, en Periodista Digital, para posibilitar el establecimiento de enlaces o links con ellas en posteriores trabajos.
En estas reproducciones (sólo cuatro de momento) aparecerán las fechas en que se difundieron, en la red, cada una de ellas).
(“¿Y esas dos asignaturas / acabarán de una vez / con la enseñanza basura? / No me lo puedo creer..”. Ripioteca propia).
Hablaban entre sí las numerosas asignaturas que, a la sazón, integran los distintos niveles educativos de las enseñanzas que preceden a los estudios universitarios, es decir, las asignaturas de la Educación infantil, de la Enseñanza Primaria, de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y del Bachillerato; hablaban entre sí, digo, las actuales asignaturas, y todas estaban de acuerdo en que…, en efecto, que eran pocas y la abuela, en un proceso -quizá anómalo- al que bien podríamos denominarlo postovulogenético, iba a incrementar su número (el número de asignaturas, en los distintos cursos de los niveles educativos en vigor) en otras dos, a saber, la “Educación para la ciudadanía» y “Ciencias para el mundo contemporáneo«.
Oyolas este exdocente y no pudo por menos que alarmarse, pensando en la integridad física e intelectual de sus nietos. Mas héteme aquí que su alarma fue fugaz, pues vino en pensar, primero, que ningún ministro, por mucho que lo sea, añadir puede a su capricho, materias y más materias, sin encomendarse ni a Dios, ni al diablo, porque la capacidad de aprendizaje de los alumnos es, como todo lo humano, limitada -esto en el aspecto intelectual- y la cabida o aforo de las mochilas tienen unas dimensiones asimismo limitadas, y no sabemos si en ellas van a caber más textos, ni si sus citados nietos (no de las mochilas, sino de los abuelos) van a poder transportarlas, sin un considerable deterioro físico, de casa al cole, del cole a casa, de casa al cole, del cole a casa…y así tantas veces como jornadas lectivas haya en el calendario escolar de cada curso. Y es que el día a día tiene lo suyo, oiga…
Pero confiesto que fue una falsa alarma, porque luego, en la noticia que estaba leyendo, como los poderes públicos están en todo, y así debe ser, amigos, que para eso cobran –poco, dicen ellos, pero cobran, y algunos más de lo que deben, por el trabajo que hacen-; en la noticia que estaba leyendo se añadía que “el Ministerio considera que para facilitar la transición entre Primaria y Secundaria, se ha de reducir el número de asignaturas durante los dos primeros cursos de la ESO, de manera que en ellos los alumnos cursarán un máximo de dos materias más que en el sexto de Primaria». Aquesto trae, textualmente, la Prensa del jueves último, o sea, del 31-03-2005 (cfr. ABC, de Madrid, pág. 44).
Ya decía quien suscribe estas líneas: con lo que los políticos se preocupan por el personal, ¿cómo se les va a ocurrir agredir a nuestros nietos, así, sin más? Y es que estaba errado, claro. Sí, este que suscribe, o sea, mi señoría. Otra cosa es que eso de la “Educación para la ciudadanía» y las “Ciencias para el mundo contemporáneo» sirvan para algo. Habrá que averiguar en qué consisten sus respectivos saberes. Igual, aunque los alumnos no sepan ni matemáticas, ni lengua más o menos vernácula, ni casi «na» de «na», en conociendo esos saberes, desmoronaríase (ahí va eso, con tile y todo), vendríase (otra) abajo el tan extendido fracaso escolar. ¿O no?
4-04-2005. -Fin de la trascripción, realizada el 13-11-2007-
