Mi señoría le repite con frecuencia a los innumerables (tres o cuatro, por lo menos) lectores ignaros que me leen, que “versus”, en su significado primigenio, no quiere decir “contra”, como piensan algunos imbéciles (esto de imbéciles, dicho está en el sentido que a este vocablo le atribuye el insustituible don Fernando Lázaro Carreter), sino que el auténtico significado de “versus” es “hacia”. No hace un año aún, y precisamente en Periodista digital, el que suscribe, o sea, mi menda, insistía una vez más, en mi chirigota “Versus más me rasco, más me pica” (pinche en el subrayado y podrá leerla, si gusta); insistía, digo, en ese genuino significado de “versus”.
Pues bien, ahora viene a cuento lo que precede, porque el Gobierno del Reino de España (como dicen los rojos a la sazón; antes decían “este país”, pero como próximamente va a haber elecciones…), a través de uno de sus barandas, el secretario general de Agricultura y Alimentación, ha osado recomendarnos, se entiende que a los pobres, que sustituyamos el capón, la pularda, el solomillo, el cordero, el besugo o los mariscos, que reemplacemos esos productos tradicionales por uno “de sustitución”: el conejo. Pero claro, el sector cunicultural se ha dicho ¡tate!, “a más demanda, subamos los precios”, y subido los han. Listos que son los empresarios, claro. Pero esa subida la tolera el mercado hasta un cierto punto, alcanzado el cual, por incapacidad económica de ciertos bolsillos, nosotros mismos, sin ayuda de la administración, como ya conocemos el método que ella utiliza, recurriremos, en cuanto proceda .si procede-, a un producto que sustituya al primer sustituto, es decir, al conejo. Y para ello, mi señoría, de su mano mayor, ha nombrado un Grupo de Sabios (Virtual, eso sí), se ha erigido en el Jefe del Grupo, y ¿a que no saben vuesarcedes cuál ha decidido que sea el sustituto del conejo? Pues, abochornándome al confesárselo, he decidido, por “una-nimiedad”, que sea el topillo.
Lógico. Si los productos tradicionales, por caros e inasequibles a los pobres, ha habido que sustituirlos por el conejo, no cabe duda que al elevarse el precio de éste habrá que recurrir a otro producto sustitutivo cuya adquisición sea posible por los individuos que gocen o gocemos de rentas de baja intensidad, con lo que se prevé, extrapolando, que si esto no cambia en marzo, las Navidades del 2008 y el tránsito al 2009, el topillo desbancará al conejo. Y considerando lo dicho al comienzo de esta chirigota acerca de la conjunción «versus«, la Comisión Virtual de Sabios, bajo mi presidencia, una vez establecida la relación productos tradicionales «versus» conejo puede suceder que el próximo año, si los políticos no lo remedian, haya que establecer, a fortiori, la relación conejo «versus» topillo. ¿O no?
19-12-2007.
