Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

De 350 Diputados, ¿acuden sólo 14? ¿Y cuántos cobran?

(“Cuando un diputado elude / acudir a las sesiones / ¿la pasta se le “sacude” / por tocarse los coj…? //¿O se le descuenta el pago / que corresponda a su ausencia / y por haber hecho el vago / eso va a beneficencia? // Debieran de pasar lista / en todas las ocasiones / para que aquestos “artistas” / no se toquen los coj…”. Ripioteca propia).

Hubo, en el momento de hacer la fotografía que da, en portada, el diario ABC, de hoy, en su edición de Madrid, catorce diputados, catorce. Los imbéciles de los contribuyentes, entre los cuales se encuentra mi señoría, desconocemos si a esa reunión debían acudir los 350 diputados a los que pagamos o sólo una Comisión, Subcomisión, Grupúsculo de expertos o … ¿Quién coño debía haber acudido a esa reunión? ¿Cuántos? Los imbéciles de los contribuyentes nos formulamos esas preguntas, porque desconocemos el tema, y nos exponemos a meter la pata criticando ora el exceso de asistentes, ora el defecto… u ora pro nobis. Por tanto, ¿no podrían informarnos de qué número de «artistas» (ya saben vuesarcedes que para este sabio autor, los políticos son unos profesionales en el ars rerum civilium sciencia” y, por ende, «artistas«) debía haber en el estrado del Congreso,uséaseen el hemiciclo, ayer, en el instante ut supra, en que, según la prensa hodierna, el señor Solbes corrigió qué osadía!) al señor Zapatero y minimizó el impacto de España de la quiebra exterior ah, bueno!) y dijo, no testicular sino textualmente: “Lo que no podemos hacer es pagar la hipoteca por cuenta de quien la tiene”, (sic)?

– A ver, que se ponga, por favor, la persona encargada de la atención al cliente”, please (léase “plis”)

– Aquí no hay de eso.

-¿Cómo? No nos lo podemos creer… Hombre, imbéciles, sí, pero ni tanto, ni tan tontos Un gobierno en el que la ministra de Igualdad (cfr. «Para que los miembros no agredan a las ´miembras´», iba a poner a disposición de los maltratadores un teléfono para que pudiesen “canalizar su agresividad” en vez de recurrir a la violencia. pupa no, por favor!), ¿no van a disponer de otro, de otro teléfono, para atención al cliente?

Mi señoría piensa –a veces lo hace– que si no lo tienen, debían ponerlo. ¿O no?

18-09-2008.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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