Uno ya ha escrito acerca de los jueces, pero la verdad es que mi señoría, con su mala memoria, en este momento no recuerda exactamente lo que dijo, pero, por el título (“¿Es honesta la protesta por decir que un juez apesta?”) parece claro que en dicha chirigota hubo alusiones al impacto que, sobre la pituitaria de alguien, produjeron las eventuales emanaciones aromáticas de origen sudorífero o de peor índole. Y se supone que mi señoría traería a colación la cita que siempre ofrece cuando trata de estos temas escatológicos, sacada del Quijote, de cuando éste le espeta a su fiel escudero aquello de “Paréceme, Sancho, que ahora más que nunca huele, y no a ámbar…”.
No. Hoy, lo que a mi señoría le gustaría saber del Fiscal General del Estado y del propio Tribunal Constitucional es si habría posibilidad de obtener, por parte de este menerre que suscribe, el acta de defunción de Favila, por imputar a eventuales oseznos, descendientes del oso que se lo cargó a él (a Favila) y en cuyo asesinato pudiera haber intervenido el hijo del Rey Visigodo, don Pelayo.
De ser así, mi señoría no descarta la exhumación de los restos del susodicho Favila, hacerles la prueba de adn o ácido desoxirribonucléico a él y a la madre que parió al oso, que, por ende, sería la abuela de los oseznos citados.
¿A que están de acuerdo vuesarcedes? ¿O no?
18-10-2008.
